Tenerife

- Inmigración y paz mundial - Asuntos para no olvidar


9/feb/03 12:12 PM
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LOS TINERFEÑOS consideran ya la inmigración como el principal problema de Canarias, según los resultados del Sociobarómetro de diciembre de 2002 elaborado por el Gobierno Autónomo. El dato adquiere una especial relevancia por ser la primera vez que el fenómeno migratorio encabeza la lista de preocupaciones, por encima del desempleo y la delincuencia, y porque la avalancha de ilegales podría acabar en el futuro con la identidad canaria, y, por tanto, con todas las derivaciones populares que ésta comporta. Y no es tremendismo ni, por supuesto, racismo o xenofobia, sino una preservación de lo nuestro. La solidaridad tiene un límite, que somos nosotros mismos y nuestras familias.

Este sentimiento se hace extensivo a La Palma, La Gomera y El Hierro, Islas que empiezan a sentir las consecuencias de la llegada masiva de foráneos. La encuesta gubernamental no aclara si se trata de inmigración legal o clandestina, pero lo cierto es que los habitantes de este Archipiélago empiezan a temer por los efectos que ello conlleva, como la superpoblación, las dificultades de empleo o la inseguridad, entre otros.

¿Qué han hecho, qué hacen el Ejecutivo del señor Aznar y el de Canarias para frenar esta situación? En cuanto al fenómeno migratorio legal, lógicamente, nada. Pero sobre el irregular, ¿cuándo se impermeabilizarán las fronteras para evitar el flujo de pateras? ¿Y el control en los aeropuertos?

Canarias sigue creciendo, pero el desarrollo debe ser armónico, sin que se resienta la calidad de vida de sus habitantes.

Asuntos para no olvidar

* Coalición Canaria elegirá en los próximos días a su candidato a la Presidencia del Gobierno Autónomo, el cual, si las urnas así lo dictan y los pactos lo permiten, puede convertirse en el próximo titular del Ejecutivo. Dos nombres se barajan por encima de todo, el de Adán Martín y el de Román Rodríguez, aunque puede saltar la sorpresa y recaer la nominación en un tercero de consenso. ¿Qué máximo mandatario necesita este Archipiélago Atlántico? Un hombre que abandere el proyecto, no "su" proyecto, con inteligencia, con valía, con un afán de que todas las Islas, incluidas las no capitalinas, no sólo G. Canaria, brillen por igual. Sobran más palabras.

* Las infracciones, es decir, los delitos y faltas, descendieron un 7,2 por ciento el año pasado en comparación con 2001, según unas cifras aportadas por la Subdelegación del Gobierno en la provincia tinerfeña y no compartidas por las autoridades insulares. ¿Qué ocurre? ¿Por qué, entonces, esa sensación de inseguridad entre la ciudadanía?

* El Parlamento de Canarias va a abrir nuevas vías para la participación ciudadana directa. De esta manera, los particulares, incluso los colectivos, podrán cursar peticiones a la Cámara o preguntas para su respuesta en sesión plenaria. Falta hacen iniciativas de este tipo, porque la credibilidad de la clase política y, es triste, de las propias Instituciones, deja mucho que desear. Es fundamental recuperar la participación y reforzar la democracia.

* La CEOE - Tenerife ha entregado al Gobierno Autónomo y a los grupos parlamentarios un amplio documento que incluye las principales demandas de las organizaciones empresariales para mejorar las condiciones de desarrollo y competitividad. Existe preocupación por la marcha de la economía e incertidumbre ante la inmediatez de una guerra en Irak y sus repercusiones en las Islas. Ojalá las autoridades autonómicas asuman los compromisos y, en clave de consenso, Canarias siga prosperando.

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LOS AIRES DE GUERRA en Irak salpican nuestras conciencias, desvelan nuestros sueños, dividen a nuestro país y fracturan los tímidos cimientos de la Unión Europea. La ofensiva contra el régimen de Sadam Husein parece inminente, aunque algunas naciones están dispuestas a frenarla. Al pueblo norteamericano no le agrada la confrontación, al igual que al nuestro, pero sí clama por la derrota de un terrorismo internacional que mutiló su país aquel fatídico 11 de septiembre. El terrorismo puede explotar dentro de los Estados Unidos, como lo está haciendo en tantas partes del mundo, porque el fundamentalismo islámico sigue vivo, latente y se expande, como una plaga, por los cinco continentes.

La guerra no es la solución, pero sí la unión de todas las naciones para acometer acciones específicas contra regímenes peligrosos o contra grupos organizados, como es el caso de Al Qaeda.

La ONU, foro de reunión de todos los países de bien, debe resolver. No tanta declaración de intenciones y sí más actuaciones eficaces. El mundo tiene derecho a vivir en paz.