Dinero y Trabajo

El 35% de los parados canarios migraría en busca de empleo

Según el estudio, los desempleados de Madrid, Cataluña e Islas Baleares están considerablemente menos dispuestos a viajar a otras regiones españolas en busca de trabajo que los de otras comunidades autónomas.

EFE, Madrid
10/feb/03 15:49 PM
Edición impresa

El 35,03% de los parados canarios está dispuesto a migrar a otras regiones españolas en busca de empleo, porcentaje medio relativo al período 1987 - 2000, que en el conjunto del Estado fue del 29,41%, según un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) sobre la voluntad de migrar en el territorio español.

Según este informe, los desempleados de Madrid, Cataluña e Islas Baleares están considerablemente menos dispuestos a migrar a otras regiones en busca de empleo que los de otras comunidades autónomas.

El estudio muestra que en el extremo contrario los castellano - manchegos son ahora los más dispuestos a cambiar de residencia y han desplazado en los último años de ese puesto a los extremeños.

El texto, redactado por Namkee Ahn, Juan F.Jimeno y Emma García no analiza el comportamiento migratorio real, sino la disposición a hacerlo y señala entre sus conclusiones principales la decreciente voluntad de emigrar y la persistencia de fuertes diferencias regionales, aunque con variaciones sustanciales en los últimos años.

A lo largo del periodo 1987 - 2000 la proporción media de trabajadores en paro dispuestos a migrar por un empleo fue cercana al 30%.

Casi un 50% de los desempleados castellano - manchegos se muestran dispuestos a migrar, frente al 7% de los parados madrileños.

Asturias, Castilla y León, Extremadura y Ceuta y Melilla muestran tasas superiores al 40% frente a Cataluña y Baleares que con un 10,15% y un 11,11%, respectivamente, son junto con Madrid las comunidades que menos voluntad migratoria poseen.

Los autores del estudio señalan que esta situación se explica por el mayor tamaño de los mercados de trabajo de esas comunidades que "crea unas mejores expectativas en cuanto a la disponibilidad de futuros puestos de trabajo y la probabilidad de encontrarlo entre los desempleados".

La comparación de los datos por periodos de cuatro o cinco años desde 1987 a 2000, muestra que los desempleados de casi todas las comunidades han rebajado su disponibilidad de migrar.

Hay que destacar que en el conjunto de España, ese porcentaje se ha reducido de casi el 32% en 1987 - 1991 a menos del 27% en el año 2000.