Carnaval

Singuangos y "chincha"

La murga dirigida por José Antonio González presentó el repertorio más completo de la fase inaugural, en la que "se salieron" Chinchosos con un segundo tema para enmarcar.

HUMBERTO GONAR, S/C de Tfe.
19/feb/03 23:56 PM
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Singuangos y Chinchosos destacaron sobre el resto de participantes de la primera fase de murgas adultas celebrada el lunes, en la que se puso de manifiesto la mejoría de la mayoría de las femeninas, a excepción de Las Que Faltaban. Éstas últimas esperimentaron un cambio de estilo fortísimo, hipotecando el humor que las avaló en sus primeros cuatro años - cuando llegaron a la final - y la originalidad de su planteamiento lo hizo suyo esta edición Tras Con Tras, en su segundo tema. Como dato negativo, la "estampida" de la mayoría del público cuando terminó la actuación de Singuangos. Entonces no se había estrenado aún la última murga que actuó el lunes: Quinquiñecas.

Abrieron el concurso en sí Tras Con Tras, que estrenaban director, Cristo Casas. Sustituye a Míriam Silas Betancort, de baja por maternidad. No obstante, este responsable siempre ha estado colaborando con la murga desde su fundación.

Ya en su presentación mandaron un "recadito" a quienes apuestan por separar el concurso por sexos. "Nosotros somos murga", sin establecer otra diferencia. Las voces exquisitas de la primera parte de su repertorio fueron a menos en su segunda canción, precisamente la de mayor calidad de su actuación, demostrando genialidad en el planteamiento y desarrollo: Organizaron una fiesta en su local para encerrar a las murgas finalistas del pasado año (Triqui - Traques, Singuangos, Chinchosos, Mamelucos, Bambones, Trabas, Diablos Locos, Ni Pico - Ni Corto y Guachipanduzy) y así tener más opciones para lograr el ansiado pase a la final.En segunda posición llegó Mamelucos. Buenas voces y una claridad en dicción que fue superada por la de las letras, en las que llegaron a hacer un diccionario de palabras malsonantes, que no ocultaron en doble sentido. Como siempre, sensacional puesta en escena en su obertura, a ritmo de gospel. La segunda murga femenina en concurso fue Clónicas. Con crítica, garra y mucha valentía, especialmente a la hora de demandar un concurso de murgas femeninas de forma clara y argumentada: "Para que vengan aquí y mi ignoren, prefieron otro al que vengan los que me quieran escuchar". Sorprendente mejoría. A la original idea de entrar al contrario de lo establecido - en vez de rampa lateral, por la principal - , sólo le faltó marcarse la marcha murguera a ritmo de caja, bombo y platillo. En el ecuador de la primera fase llegó la decepción. Las Que Faltaban se estrenaron con una presentación de corte Mamelucos que hizo soñar a la plaza con una actuación genial. Su doble sentido quedó en el olvido en detrimento de una crítica social densa, en su primero, y política. En el quinto y sexto puesto de la noche llegaron las exquisiteces de la primera fase. Exponentes de dos estilos antagónicos, Chinchosos y Singuangos, definieron que el éxito no tiene preferencias si se establece que la magia se adueñe del binomio escenario - público y todo se haga murga. Chinchosos desbordaron entusiasmo, ritmo. Estuvieron pletóricos tanto en un tema a la riada, desde un planteamiento respetuoso a las víctimas - al que solo cabe achacar cómo eximen que responsabilidad a la mayoría de los políticos tinerfeños - para reventar de alegría con los triunfos de su letrista, Alexis Hernández: "Toribio, el viento". Una demostración de un tema que arranca y termina como la historia de un repartidos de pizzas con tres episodios críticos que entremezcla humor y sátira. Genial. Siguieron unos comerciales Singuangos, que basaron sus letras en melodías pegadizas inspiradas en los repertorios murgueros de corte tradicional. Interpretaron canciones que "chinchó" a más de uno. Imposible decantarse por alguno de los dos temas geniales, argumentados y cantados con la valentía que caracteriza a este grupo. Protagonizaron una actuación mágica, completa y vibrante, con solo una frase desconcertante: "Cerrando el kiosco nos vamos ya" (¿?). La genialidad de su presentación sólo fue la antesala del tesoro que llevó a la eliminatoria. Utilizaron un Buda en un show en el que cantaban "en la cárcel de ATI todos son hijos de buda". "El que dirige es el hijo de buda mayor". Cerraron la fase Quinquiñecas. Buenas voces y crítica dura, aunque con el concejal llegaron a ser soeces e irrespetuosas.