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Mentes nuevas para manos viejas

El sector artesanal canario ha mejorado
sensiblemente en los últimos años. Sin embargo, tanto
la Administración como los propios profesionales
deben apostar por su revitalización y modernización,
según coincidieron los invitados al debate.


23/feb/03 15:50 PM
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La artesanía tiene futuro en Canarias, pero es necesario que se introduzcan cambios en su actual configuración, los cuales afectan tanto a los propios profesionales del sector, haciendo hincapié en potenciar su formación, como a las instituciones, de cara a fomentar el sector y que puede encontrar en el turismo un importante potencial de desarrollo, que hasta ahora no se ha contemplado debidamente.

Ésta fue una de las reflexiones que fueron puestas de manifiesto en el debate sobre la artesanía canaria organizado por EL DÍA y al que asistieron Vicente Blanco Pérez, técnico de Artesanía del Cabildo Insular de Tenerife; Toribio Delgado Luis, presidente de la Asociación Día de las Tradiciones Canarias; Juan Carlos Calvo Cuéllar, presidente de la Asociación de Artesanos Arte de Tenerife, y Abbas Moujir Hegeige, gerente de la Federación de Comercio de Tenerife.

Los contertulios admitieron que la situación del sector ha cambiado mucho en los últimos años, aunque todavía es objeto de deficiencias. En este sentido, Vicente Blanco apuntó que uno de los mayores inconvenientes a los que se enfrenta es que "la mayoría de los artesanos son mayores", mientras que la gran asignatura pendiente del sector es "la formación". En su opinión, para potenciar el sector hace falta que la Administración funcione correctamente y que los artesanos sepan reaccionar. Por ello, abogó por "buscar un revulsivo".

Insistió en que "cuando se quiere vivir de la artesanía hay que hacer un estudio de viabilidad", porque esta técnica, aplicada a la restauración, la construcción o las nuevas aplicaciones, puede ofrecer salidas.

Por su parte, Toribio Delgado compartió con Blanco que existe una carencia en formación y agregó que esto provoca que "puedan ser buenos artesanos pero malos gestores", por lo que, afirmó, "vivir sólo de la artesanía es prácticamente imposible".

Apoyo de la Administración

Agregó que únicamente se desmarcan de dicha tendencia aquellos profesionales que han tenido formación y que diversifican su campo de actuación. En este sentido, reivindicó un mayor apoyo por parte de la Administración, tanto en información como en reducción de los costes sociales.

Delgado reclamó que en el caso de los artesanos tradicionales, que parecen estar condenados a desaparecer, se plantee su conservación como patrimonio, aspecto que también fue apoyado por Vicente Blanco. Respecto al resto de profesionales, destacó que pueden encontrar posibilidades de expansión, en especial en el sector turístico.

Abbas Moujir coincidió en este último punto y criticó que no exista una política centrada en impulsar la venta de artesanía entre los turistas, pese a que, explicó, es una vía que podría reportar beneficios. Ante esto, defendió que se potencie una red para estos productos artesanales y que, a su vez, se conviertan en empresarios aquellos profesionales del sector que quieran vivir de su trabajo.

Juan Carlos Calvo mostró su "perplejidad" por que el talante de apoyo al sector manifestado en el debate no se vea reflejado en la realidad. Al respecto, denunció que el principal inconveniente al que se enfrenta dicho colectivo es, precisamente, que "no se escucha a los artesanos" ni se tiene en cuenta su opinión para organizar actividades, una "ironía" inexplicable, en su opinión.

Al margen de la ley

Calvo Cuéllar fue incluso más allá y denunció que la Administración incumple la ley, ya que no da cumplimiento a lo estipulado en la propia Constitución, donde se pone de manifiesto que los poderes públicos deben atender a la modernización y el desarrollo de sectores económicos, en particular la artesanía.

Asimismo, denunció que ni siquiera el oficio de artesano está contemplado como tal a la hora de darse de alta en la Seguridad Social como trabajadores autónomos, obligándoles a inscribirse como comerciantes si es que quieren poder optar a algún tipo de subvención.

No obstante, admitió que a esta política de "aniquilamiento" del sector se suma la "apatía" de los artesanos a la hora de defender sus derechos, hecho marcado por sus peculiaridades, al tratarse de "gente sencilla", para la que muchas de las exigencias que les plantea la Administración resultan ininteligibles.

Sobre dicho asunto, Toribio Delgado coincidió en que se trata de un colectivo con una filosofía de trabajo independiente y en el que el asociacionismo resulta muy complicado, lo que impide que cuente con una representación legítima.