Tenerife
EDITORIAL

- Más autogobierno - Asuntos para no olvidar


23/feb/03 12:13 PM
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EL GOBIERNO DEL ESTADO ha frenado el desarrollo autonómico al negarse a transferir más competencias a determinadas Comunidades Autónomas. En el caso de Canarias, son numerosas las materias que se podrían asumir para seguir profundizando en el autogobierno, pero, insistimos, el temor del Gabinete presidido por Aznar al federalismo ha dado al traste con nuestras aspiraciones.

La delimitación de las aguas archipielágicas, la cesión de la seguridad ciudadana para dar sentido a la Policía Autonómica, el salvamento marítimo, el servicio meteorológico y la creación de una Hacienda canaria serían algunas de las posibilidades para que el futuro de las Islas se construya desde las propias Islas. Sin olvidar la presencia de canarios en las delegaciones negociadoras nacionales en la Unión Europea o la gestión del comercio exterior, de gran importancia para nuestra economía. También son dignas de reclamar, por último, las competencias en tráfico aéreo interinsular.

Canarias precisa un impulso, porque sus propias características geográficas le dejan en desigualdad de condiciones con el resto de las regiones españolas, y se requiere, por tanto, mayores dosis de autogobierno. ¿Quién mejor puede gestionar que el que más conoce la realidad de estas Islas?

Eso sí, con cordura, con control y con equilibrio, para que no suceda como siempre y los beneficiarios sean los mismos. Ya nos entienden. Y sin centralismos insulares, que dice el herreño Tomás Padrón. Por cierto, ¿hasta cuándo van a seguir centralizados en Las Palmas de G. C. los consulados de Alemania y Suecia?

Asuntos para no olvidar

* El Gobierno de Canarias ha suscrito esta semana un contrato con la empresa Estudios Guadiana para relanzar el proyecto monumental de la montaña de Tindaya, en Fuerteventura. Si se demuestra su viabilidad, se hará realidad la idea del escultor vasco Eduardo Chillida de vaciar la montaña para crear en su interior un enorme cubo que simbolice la pequeñez del hombre frente al mundo. ¿Cuánto nos va a costar la obra a todos los canarios? De momento, ya se han "esfumado" muchos millones de las antiguas pesetas.

* El Ministerio del Interior vuelve a incumplir sus promesas con las autoridades tinerfeñas. El secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, se comprometió el 21 de enero con Ricardo Melchior y Ana María Oramas a ofrecer una solución a las carencias del Cuerpo Nacional de Policía en la Isla antes del 15 de febrero. La fecha ha pasado y nadie sabe nada de nada. Un incumplimiento más.

* La polémica está servida. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife pretende instalar cámaras de seguridad móviles en puntos conflictivos de la ciudad. El proyecto se encuentra a la espera de un informe legal encargado a un experto y que establecerá los criterios legales que han de tenerse en cuenta al poner en marcha esta iniciativa. Habrá detractores y partidarios de la idea, pero lo cierto es que los nuevos aparatitos pueden espantar a más de un delincuente.

* Llega el Carnaval y con él un torrente de alegría y diversión. La fiesta es la fiesta, pero en ocasiones se torna desgracia por la acción de determinados inconscientes. Queremos decir, sinvergüenzas. Apelamos a la responsabilidad de todos aquellos que salgan a las calles a entretenerse para que reine la paz. De esta manera, los Carnavales chicharreros se mantendrán en la cumbre, donde siempre han estado y merecen estar. Los segundos del mundo.

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EL PUEBLO HA VUELTO a hablar. Hace pocos días, alrededor de 80.000 personas se echaron a las calles de Santa Cruz para clamar por la paz y, consiguientemente, en contra de la posible guerra en Irak. El grito se dejó sentir en Tenerife y en cientos de ciudades de todo el mundo. Nadie, excepto determinados gobernantes, quiere la confrontación bélica y todos abogan por utilizar otro tipo de armas contra el terrorismo internacional.

Ojalá el sentir de la ciudadanía ablande los corazones de quienes ya han previsto un ataque en toda regla contra el país asiático y se impregnen de cordura. Las consecuencias de la intervención pueden ser terribles para el mundo occidental y, en el caso de Canarias, la crisis puede perjudicar gravemente al motor de nuestra economía: el turismo.

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