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La institutriz de la reina

Lucía Luisa Ramos Vaquero tenía 17 años cuando, en 1984, fue proclamada soberana del Carnaval. Esta elección cambió su vida. Desde entonces, se convirtió en la asesora perfecta de sus sucesoras, a quien supervisa su agenda y acompaña a cada acto.

EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife
27/feb/03 0:27 AM
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EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife Lucía Luisa Ramos Vaquero llega al mundo del Carnaval en 1984, siendo entonces concejala de Fiestas la actual alcaldesa de La Laguna. En los meses previos, gracias a que su tía trabajaba como esteticién en el Centro Comercial Hollywood, recibió la invitación de otra empresaria (Ana, de la desaparecida agrupación musical Purahey) para que representara a la citada firma en la gala de la reina. "Cuando vi el diseño me encantó, y conocí a Justo Gutiérrez", recuerda. Ella tenía 17 años y estudiaba COU en el instituto Cabrera Pinto (La Laguna). Aunque vivía con sus padres "arriba", es hija de vecinos del barrio chicharrero de El Toscal. Su único antecedente festivo - más folclórico que carnavalero - se remontaba a un tío de su madre, fundador de Los Huaracheros.

La reina del Carnaval 1984 es la única joven de cuantas han sido elegidas cuyo reinado ha ido más allá del intervalo anual entre cada edición, pues desde entonces continuó vinculada con la organización, en calidad de encargada de la agenda de sus sucesoras y para acompañarlas, tanto a las reinas como a las damas de honor, a cuantos actos oficiales acudieran. De eso hace ya 19 años, de los cuales sólo en 1995 no estuvo vinculada. Lucía Luisa admite que ser reina le marcó su vida. "Me vinculó mucho a Fiestas, a la radio... Tengo hasta segundo de Derecho, pero estoy más volcada con el mundo del espectáculo, aunque mi madre dice que yo no perdería un juicio porque hablo un montón", se ríe.

Mirando atrás, Lucía Luisa tiene el orgullo de haber cerrado la etapa del teatro Guimerá, pues a la edición siguiente los actos se trasladaron a la plaza de Toros. Además, fue elegida reina también en la última gala que dirigió Sergio García, en su primera etapa como responsable artístico del Carnaval chicharrero, e igual que hiciera anoche en la plaza de España. "¿Quién me lo iba a decir a mí?", se sorprende cuando los piensa la reina de 1984.

Lucía Luisa recuerda cómo era su tocado. "Justo Gutiérrez hacía la decoración de Galería Preciados y se le rompió una lámpara. Con los cristales rotos formó el tocado". Y va más allá. "Un periódico de Barcelona llegó a decir que llevaba un arco de marfil... ¡mentira! eran dos tubos de la luz, de los antiguos".

Cuando fue proclamada reina, "al principio lo pasé mal. Llevaba unos estudios buenísimos y no quería perderlos. De hecho, ese año estuve invitada para representar al Carnaval de Tenerife en Lión y no me fui porque me querían hacer repetir COU, cuando llevaba una trayectoria de Bachiller buenísima. Las mujeres que me daban clase me marginaron un poco por haber sido reina".

Lucía Luisa recuerda que ella no acudió a un gimnasio para prepararse como ahora es habitual, quizás porque era jugadora de baloncesto del Juventud Laguna y, además, era delegada del equipo del Nava La Salle. "No fui al gimnasio, pero recuerdo ensayar con el traje por la calle Duggi para arriba. Una anécdota graciosísima fue lo que me ocurrió con el tocado. La noche antes de la gala me lo probé y me quedaba genial. Después de ponérmelo, lo encolan y, cuando me lo iban a poner para salir al escenario, no me servía. Yo decía: Imposible, si ayer estaba perfecto, ¿cómo es que hoy no me entra?... Claro, lo habían encolado. Hubo que abrirlo".

La reina del Carnaval 1984 mira a atrás, compara y es consciente de que los trajes han crecido. "Son conceptos distintos. Ahora se utilizan las ruedas y antes el peso lo llevabas tú sola, y el tamaño de la fantasía casi dependía de la fuerza que pudiera tener la niña. Los materiales antes eran mucho más pesados...".