Tenerife
EDITORIAL:

- Viva el Carnaval - Asuntos para no olvidar


SANTA CRUZ DE TENERIFE
2/mar/03 12:13 PM
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, toda la Isla, vive ya el Carnaval, con alegría y jolgorio, en una ambientación oriental que envuelve el corazón de la Capital tinerfeña. Con elegancia. Nuestras fiestas, a pesar del empeño de algunos, siguen siendo las mejores de Europa y sólo pueden ser superadas, al menos en términos cuantitativos, no en lo referente a la seguridad y calidad, por Río de Janeiro. Así, el Carnaval de Tenerife es la tarjeta de presentación del ritmo y el colorido de nuestras comparsas, exponente de la crítica y el humor de las murgas y única en la conjunción de la percusión con la más fina y pura lírica de las rondallas.

El pasado viernes, concluyó el primer Carnaval. La etapa que protagonizan las más de cuatro mil personas que integran los casi ochenta grupos oficiales que se suceden en los diferentes certámenes. Desde la noche de la Cabalgata, tomó el relevo el pueblo. Comenzó la segunda parte. El espectáculo salió del escenario e inundó las calles de originalidad.

Sin embargo, las campañas contra el Carnaval tinerfeño son virulentas. Se habla de inseguridad, se inventan peleas, navajazos, apariciones de cadáveres, se intenta crear un clima de terror para degradar lo que en realidad es un río de color, de diversión, de imaginación, de participación, de calidad, en definitiva. Y ya sabemos de dónde proceden las insidias. No hace falta decirlo, porque todo el mundo lo sabe.

Eso sí, la autocrítica siempre es positiva y cierto es que quedan defectos por pulir: las murgas, principal reclamo de los concursos, no han tocado techo; urge buscar un espacio alternativo para convocar este certamen con garantías de seguridad; establecer en las bases del concurso una cláusula que descalifique las actitudes narcisistas de aquellos que sólo aspiren a ser un boletín de reinvindicaciones o reproches entre grupos, que sólo contribuyan a empobrecer el gran nombre del Carnaval, cuya primera referencia histórica documentada data de 1792. Quizás sería preciso plantearse también la viabilidad de retocar los certámenes de agrupaciones musicales y murgas infantiles.

Junto a estos detalles, un salto al futuro. La necesaria puesta en marcha del Museo del Carnaval, una vieja demanda de los amantes de la fiesta, para que en cada edición que pase no se pierda su legado artístico. Mientras tanto, mientras se buscan soluciones, ¡viva el Carnaval!

Asuntos para no olvidar

* La tragedia se ha cebado una vez más con los inmigrantes clandestinos. Una patera a la deriva arribaba a las costas tinerfeñas con sólo seis de sus dieciocho ocupantes iniciales a bordo. El resto falleció camino al "paraíso". ¿Qué hacen nuestras autoridades estatales y regionales al respecto? Las primeras no acaban de impermeabilizar las fronteras para evitar la avalancha, no invierten lo suficiente en los países de origen para evitar la partida de sus habitantes y no utilizan los medios a su alcance, que los hay, para eludir esta desgracia. Los segundos, ya ven, se dedican a anunciar multitud de planes inservibles sin coger el toro por los cuernos. No se vislumbra una solución a medio plazo.

* Los hospitales tinerfeños tienen un déficit de doce neurólogos, según el jefe del departamento del Hospital de la Candelaria. Esto se une a la falta de anestesistas, de forenses, de numerosos especialistas. ¿Cuándo solventará la Consejería estos problemas para que la sanidad de la Isla alcance los niveles óptimos en el área metropolitana, en el Norte y en el Sur?

* El Servicio de Urgencias Canario (SUC) acepta hacerse cargo del puesto de socorro en el Parque Nacional de las Cañadas del Teide que tuvo que cerrar Cruz Roja.

* Fumata blanca. Los grupos políticos del Parlamento de Canarias han coincidido en que las Directrices de Ordenación General y del Turismo fijen un crecimiento cero en las licencias turísticas en los próximos tres años, hasta 2006. El acuerdo es fundamental para conservar nuestro escaso territorio.

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EL CANDIDATO a la Presidencia del Ejecutivo Autónomo por Coalición Canaria, Adán Martín Menis, ha comenzado ya a perfilar la que sería su acción de gobierno en caso de que los votantes depositen su confianza en él y en su formación política. Sus prioridades son claras: articular las tres Administraciones canarias (Gobierno, cabildos y ayuntamientos), dotar de transparencia su gestión, atemperar el crecimiento poblacional, lograr un desarrollo sostenible, equilibrar las inversiones y el gasto en todas las Islas... En fin, asuntos que deberían haberse corregido desde hace años. La intención es, por tanto, loable.

Lo que no gusta a casi nadie es la alternancia aprobada por los nacionalistas canarios para acceder a la candidatura a la Presidencia. Que se lo pregunten a Tomás Padrón, presidente del Cabildo de El Hierro, que ha afirmado que las Islas no capitalinas deberían llamarse "Islas colaterales", porque las ponen en la cola para decidir, y al lado en caso de necesidad. Está claro que no se ha optado por el mejor sistema, porque se margina a otros aspirantes palmeros, herreños, gomeros, majoreros y conejeros. Que todos son canarios.

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