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El PP respalda sin fisura alguna la estrategia del Gobierno sobre Irak

La iniciativa popular fue aprobada con todos sus votos (183) y el rechazo de los 164 presentes de la oposición, a la que se le escapó un voto contra su propia propuesta

EFE, Madrid
5/mar/03 14:10 PM
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Los diputados del PP aprobaron ayer en votación secreta del pleno del Congreso una proposición no de ley de su grupo que respalda la posición del Gobierno en la crisis de Irak y lograron sumar el apoyo de un representante de la oposición para rechazar otra del resto de formaciones que criticaba esa postura.

La iniciativa del PP fue la primera en votarse y contó con el respaldo de los 183 diputados de este partido y con el rechazo de los 164 de la oposición que acudieron a la sesión plenaria, a la que sólo faltaron Zoila Riera (CiU), Marisa Castro (IU) y José Juan González de Txabarri (PNV).

Con esa votación se disiparon las dudas vertidas por la oposición respecto a la posibilidad de que algún diputado del PP no mantuviera la disciplina de voto, que, por el contrario, sí rompió uno de los parlamentarios del resto de grupos al votar la segunda de las iniciativas.

Esta proposición llevaba la firma de toda la oposición y fue rechazada con 184 votos en contra y 163 a favor, un resultado que al ser leído por la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, provocó expresiones de júbilo en los escaños del PP.

En el debate previo a las votaciones, el grupo popular, por boca de su portavoz, Gustavo de Arístegui, defendió la firmeza como único método de lograr el desarme del régimen iraquí, mientras que el portavoz socialista, Jesús Caldera, insistió en reclamar más tiempo para los inspectores con el fin de evitar la guerra.

"Coherencia"

Arístegui defendió la posición del Gobierno español, dictada, dijo, "por la responsabilidad y la coherencia" y aseguró, tras declararse "orgulloso" de su grupo, que la "cohesión y responsabilidad" del PP se vería en la votación posterior.

Sin embargo, Caldera pidió a los diputados que fueran libres en esa votación porque "no es la lealtad la que nos hace libres", sino que "es la libertad la que nos permite ser leales".

Después de Caldera, el vicepresidente Primero, Mariano Rajoy, pidió la palabra para explicar la posición del Ejecutivo e instar reiteradamente al líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, a que explique a la opinión pública su posición contraria a cualquier presión a Sadam Husein.

Además, consideró que la propuesta socialista de votaciones secretas con el objetivo de que algún diputado del PP rompiera la disciplina de voto supone un modo de actuar "burdo, ridículo y mezquino". La intervención de Mariano Rajoy tuvo que ser interrumpida en varias ocasiones por cruces de acusaciones entre los bancos populares y socialistas y por gritos de "No a la guerra" procedentes de los escaños del PSOE e Izquierda Unida.