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Un Coso de verano

La avenida de Anaga volvió a deslumbrar ayer gracias a las favorables condiciones climáticas. El sol hizo brillar las fantasías de los miles de participantes en la apoteosis.

EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife
5/mar/03 0:47 AM
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La avenida de Anaga acogió desde las 4 de la tarde de ayer el Coso de Carnaval, cuyas condiciones climatológicas eran más propias de un mes de verano que de marzo, la mejor tarjeta de promoción de la capital en el exterior.

El desfile, el segundo más largo de cuantos cruzan la ciudad en las carnestolendas, inundó de colorido gracias a las agrupaciones musicales, comparsas, rondallas y murgas, que se alternaron entre reducidos grupos de anónimos que marchaban justo detrás de ellas para bailar al son de las batucadas.

El ritmo de las comparsas contrastó con la lentitud del desfile, más propio de quien teme que el espectáculo se le vaya de las manos que de un desfile de Carnaval en la calle. El afán de algunos de conseguir planos en televisión motivó parones que tuvieron que soportar el resto de participantes, que hacían cola para terminar el Coso, así como decenas de miles de personas que se agolparon a los márgenes de la avenida de Anaga y que, desde primeras horas de ayer, acudieron al lugar para hacerse con una silla para vivir en directo el espectáculo. Cada localidad costaba 4 euros, y hasta a algunos les pareció poco por ver el espectáculo.

El desarrollo tuvo un esquema claro: primero salieron los niños y luego los grupos de la tercera edad, que dieron paso a las agrupaciones y las comparsas. Al final, cuando ya habían transcurrido casi tres horas desde el inicio del desfile, aparecieron las murgas adultas, con las carrozas y los coches engalanados.

Como dato curioso, cada vez participan menos grupos de anónimos en un desfile que parece realizado a la medida de la televisión y que, en esta edición, tal fue la demanda de localidades, que obligó a la organización a ampliar el trayecto desde el monumento de Franco hasta el cuartel de San Carlos. Cuando la Ni Fú - Ni Fá había terminado de desfilar, no había salido ni la décima parte de los participantes.