Sucesos

Las rondallas lloran la muerte de Julio Castro


5/mar/03 10:02 AM
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EN LA MAÑANA DE AYER fallecía en accidente de tráfico Julio Castro, presidente de la Unión Artística El Cabo desde el pasado mes de mayo y responsable de la imprenta Nueva Gráfica, ubicada en La Cuesta.

A Julio Castro le salieron los dientes en las rondallas, género del Carnaval en el que se inició de la mano de su padre, cuando él, siendo niño, acudía con su progenitor a los ensayos de la Masa Coral Tinerfeña, época dorada para la agrupación heredera de la Juventud Republicana que contó con directores de la talla de José Darias y Manuel Cabrera.

Dentro del mundo lírico, llega a la Unión Artística El Cabo, en donde conoce al maestro y fundador de esta rondalla, Faustino Torres, para luego colaborar con la novel agrupación lirica de la Asociación de Vecinos San Sebastián, retornando a El Cabo tras su paso por la política municipal de La Laguna.

Julio Castro se inicia en el mundo de las artes gráficas con su padre, y transforma la humilde imprenta familiar en una ambiciosa empresa: Nueva Gráfica, con la que desde hace seis años llevó a cabo una ardua labor de recopilación histórica, recuperando grabados de personajes como Tomás Iriarte o Pedro de Betencourt, entre otros, y que, gracias a la colaboración de Carlos Gaviño, los rescataba de libros de historia y colecciones particulares para convertirlos en regalos de Navidad de su empresa para sus clientes y amigos. Más vanguardista fue su apuesta por la edición de colecciones de series sobre obras de pintores relevantes de las Islas, caso de Pedro González o Elena Lecuona, entre otros.

A comienzo de la democracia, por cuya lucha se entregó en cuerpo y alma, Julio Castro resulta elegido concejal en el Ayuntamiento de La Laguna, en representación del Partido Comunista, distinguiéndose por su colaboración con la concejalía de Servicios Sociales. Todavía hoy se recuerda su colaboración para que un hombre de avanzada edad, que participó en la toma del Seminario Diocesano en la época de la dictadura, pudiera pasar sus últimos años en el asilo de ancianos, ya que no tenía familia alguna. Zenaido Hernández, periodista, ex componente de la rondalla El Cabo y gran colaborador de Julio Castro en su etapa como presidente de la Unión Artística, recordaba ayer cómo el hombre temía pasar un mal rato en el asilo: "¿Cómo voy a ir allí, cuando estuve en la toma del seminario?", le preguntaba el anciano a Julio Castro. Finalmente, el entonces concejal lo convenció y le garantizó una muerte digna al mayor, gracias a la actitud servicial y vocacional de las religiosas.

En el último año, Julio Castro accede a la demanda de sus compañeros de rondallas y concurre a la presidencia de El Cabo. Se traza un proyecto claro: con el orgullo del ayer, potenciar la incorporación de la juventud y revitalizar este género.

Para ello, cuenta con Míriam Luz Fumero, quien continúa en la dirección musical, y de Braulio García, responsable de las cuerdas. Miembro de la agrupación del cuerpo de pulso y púa como guitarrista, Julio asume la gestión de El Cabo como algo suyo hasta reflotarla y colocarla, de nuevo, como un referente del Carnaval. Organiza el 60 aniversario la fundación de esta agrupación por todo lo alto: exposición monográfica sobre la historia de la agrupación (que continúa abierta en el edificio de la biblioteca municipal de Santa Cruz), rinde homenaje el pasado 20 de noviembre al fundador de esta agrupación, Faustino Torres, e inaugura el Carnaval con un almuerzo de presentación y agradecimiento a todas las personas que han pasado por las filas de El Cabo en sus 60 años de historia. De cara al futuro inmediato, tenía previsto publicar un libro sobre el nacimiento y evolución de su rondalla que sirviera de antesala a una gran obra sobre la historia de este género único del Carnaval, en que se hiciera un recorrido desde sus orígenes hasta la actualidad.

Su entrega se vio recompensada el pasado domingo, día del certamen de rondallas, cuando El Cabo logró el primer premio de solistas, segundo premio de Interpretación y tercero de presentación. Quizás por ello, no sería falso asegurar que con su fallecimiento, El Cabo sufre un duro varapalo.

Precisamente hoy, miércoles de Ceniza, cuando el Carnaval despide a su sardina - acto al que él siempre acudía disfrazado de obispo - , tendrá lugar su funeral, a la una de la tarde, en la parroquia La Paz y La Unión de La Laguna, para después recibir cristiana sepultura en el cementerio de Santa Lastenia.

Desde EL DÍA , reciban la sincera muestra de condolencia su esposa, Margarita Herrera Herrera; sus hijos, Candelaria, Lázaro y Arminda Castro Herrera; sus hijos políticos, Julián Rodríguez y Begoña Hernández; sus hermanos, Angelina, Valentín y Ramona Castro Castellano; sus hermanos políticos, Carmen, Juana, Mercedes y Agustín; su nieta, Yaiza Castro Hernández; su tíos, sobrinos, primos y demás familiares, y la gran familia de la lírica y, en particular, de la Unión Artística El Cabo.

Descanse en paz Julio Castro, un hombre bueno que entregó su vida por su gente.