Carnaval

La sardina es dragón

El cortejo festivo que anuncia que la fiesta llega a su fin tardó más de cuatro horas en llegar desde la avenida de Bélgica a la plaza de Europa, donde se procedió a la quema.

EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife
6/mar/03 0:50 AM
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Una sardina convertida en dragón recorrió desde las 20:00 horas de ayer la capital tinerfeña desde la avenida de Bélgica, para concluir en la plaza de Europa, poco después de la medianoche.

Fue un desfile novedoso no sólo por el original soporte sobre el que fue construido personalmente por el promotor de este acto del Carnaval y director - fundador de la Afilarmónica Ni Fú - Ni Fá, Enrique González Bethencourt, sino por la disposición de la comitiva. Habitualmente, los viudos iban delante al ritmo de las batucadas y, cerrando el cortejo, la carroza de la sardina. Esta edición, ya sea porque la protagonista del desfile tenía forma de dragón chino, lo que le permitía mayor dinamismo, o porque la organización puso orden, el cortejo tenía un principio y un fin coherente, sin que eso fuera en detrimento de la diversión, característica de anoche.

Otro aspecto llamativo fue la "ausencia" aparente de la cofradía del chicharro, un colectivo integrado por los componentes de la Afilarmónica Ni Fú - Ni fá, al que en las últimas ediciones se han incorporado diferentes personalidades del Carnaval, caso del historiador Ramón Guimerá Peña o de un fiel visitante desde hace casi treinta años, Juanjo Gaztañazatorre, que acude cada Carnaval a Tenerife. Aunque los cofrades de la Fu - Fa fueron quienes llevaron "a pulso" a la sardina, miembros de la murga madre echaron en falta esta edición la presencia del concejal de Fiestas quien participara en primera fila el pasado año con la comitiva del chicharro. Delante del dragón oriental, un centenar de viudos y viudas, entre las que se encontraba el grupo de amigos de la familia González Santiago, ya habituales en este acto y cuya presencia se caracteriza por llevar un carrito con música incorporada.

Detrás de la sardina y contenidos por un cordón que formaron este año efectivos de AEA (hasta el año pasado se encargaban de retener a la multitud los mismos miembros de la Fu - Fa), miles de desconsolados carnavaleros, muchos de los cuales tan pronto se alternaban con desmayos como estaban saludando al público, seguían desde las acera el desfile, que se caracterizó esta edición por transcurrir con mayor agilidad que en ediciones anteriores y en una noche propia de verano. Y pim, pam, pum... se quemó la sardina que se colocó en un soporte de madera y que tardó un pispás en arder. Ya sólo queda el consuelo de la piñata.