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España, EE UU y Reino Unido estudian cambiar la resolución para convencer a los indecisos

La incorporación de un plazo al ultimátum es la fórmula ideada para su aprobación en el Consejo de Seguridad, que se reúne hoy. Los inspectores presentarán un nuevo informe.

COLPISA, Madrid
7/mar/03 0:56 AM
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El Gobierno español estudia, con Gran Bretaña y Estados Unidos, incorporar a la segunda resolución sobre Irak un plazo para la guerra y un último ultimátum a Irak, con la pretensión de convencer a los países que forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU y que todavía no han definido su voto.

Según informaron fuentes oficiales, las negociaciones para buscar la mejor redacción a la agenda, que se podría incorporar al texto presentado por el trío, está en manos de los ministros de Asuntos Exteriores. La titular española, Ana Palacio, ya ha solicitado, formalmente, comparecer en el Parlamento para dar cuenta de la sesión que tendrá lugar hoy en el Consejo de Seguridad para debatir el informe presentado por el responsable del equipo de inspectores, Hans Blix.

La posibilidad de incorporar un plazo al ultimátum que supondrá para Irak la aprobación de esta segunda resolución es la fórmula que españoles, británicos y norteamericanos han ideado para conseguir su aprobación en el Consejo de Seguridad. "Estamos de acuerdo con cualquier adición que pudiera ampliar el consenso", informaron fuentes del Gobierno que admitieron que esta iniciativa "puede lograrlo" al abrir un periodo de tiempo determinado antes de cualquier intervención en Irak.

La fórmula barajada por Londres, que fue consultada al Gobierno de Aznar, propone precisar bajo qué circunstancias no cabría otra opción que la guerra y añadir un ultimátum final a Sadam para el desarme completo en un plazo "muy breve". Además, los firmantes del borrador de resolución se comprometerían a conceder cierto espacio de tiempo entre la aprobación de la resolución y el comienzo de los ataques.

Por los nueve votos

El presidente del Gobierno concentra sus esfuerzos en buscar el éxito de esta resolución, que precisa del voto de, al menos, nueve países miembros del Consejo de Seguridad. En medios gubernamentales se estima que existe la posibilidad de convencer a un número suficiente de los países aún indecisos, a los que se dedica ahora toda la actividad diplomática de los autores de la iniciativa.

Las mismas fuentes admiten que este añadido al borrador original no convencerá a los miembros permanentes del Consejo que tiene derecho de veto y están en contra de una nueva resolución.