Tenerife Norte
JULIÁN A. HERNÁNDEZ *

Tacoronte y el tranvía


8/mar/03 18:35 PM
Edición impresa

ESTAR EN EL SITIO exacto en el momento exacto es una de las cualidades que distinguen a los hombres que son capaces de transformar la vida de los ciudadanos y los pueblos. Este tipo de hombres está obligado a respetar el pasado que los impulsa a llevar adelante proyectos con que esa energía vital que los envuelve los impulsa hacia el futuro. Don Ricardo Melchior, encabezando un equipo de técnicos en áreas que manejan los principios necesarios para llevar adelante la construcción de una línea de transporte diferente al que se dispone actualmente, creo que se está saltando - pienso que inconscientemente - el pasado.

La historia de este tipo de transporte

Los que lo vivimos en pleno auge de su actividad no podemos pasar por alto la idea primigenia que impulsó su creación a principios del siglo XX, con proyección al siglo XXI, y que los intereses de las grandes compañías que desarrollaban y desarrollan el negocio del transporte rodado a través del petróleo lograron eliminar casi en su totalidad en el mundo. Entre esos lugares se halla nuestra isla, que disponía de este medio.

A finales del siglo XIX, la electricidad había copado la mente de los científicos. Su utilización con fines prácticos sedujo a los grandes empresarios y a las mentes de los políticos previsores de un futuro desarrollo de las comunicaciones, basado en esta energía emergente.

Don Ricardo, que hoy dispone de parámetros adicionales a los que manejaron los promotores originales de nuestro siempre bien recordado tranvía, se lanza a este proyecto sin tomar en cuenta los principios en que se basaron los hombres de finales del siglo XIX. Éstos, además de hacer una prueba piloto en nuestra isla para la comprobación de su idea, en su forma mecánica, previeron los efectos ecológicos desconocidos en forma precisa, como los conocemos hoy y, además, el impacto social que podría ejercer en la población a la cual estaba destinado.

En Tenerife, no se puede pensar en una línea de tranvía que no se ajuste a los parámetros que ya fueron probados con éxito anteriormente, o sea, trayecto inicial Santa Cruz - Tacoronte. Velocidad adecuada a las necesidades actuales (tiempo de salida y llegada a cada punto no superior de 30 - 35 minutos). Se construirían aparcamientos donde los usuarios dejarían sus vehículos en las no más de cinco paradas. De otra manera, este proyecto sería innecesario, o sería similar al trenecito que pasea a los turistas dentro de Santa Cruz.

El impacto social de un medio como este hoy sería de enorme importancia, como el que produjo en su momento el lamentablemente desaparecido tranvía. Hoy beneficiaría a una población enorme y reduciría más de un 50% el volumen de tráfico automotriz dentro de Santa Cruz.

El tranvía inicial transformó la vida de nuestra Isla en lo social y político, mucho más profundamente de lo que se ha podido captar. Su llegada hasta Tacoronte produjo un cambio cultural que hoy debemos resaltar. Creó dos tipos de obreros en la isla. Los que se tenían que limitar a las faenas estrictamente del campo (las cosechas del plátano, la uva y la papa) desde Tacoronte hacia el Norte, mientras que los obreros de Tacoronte tenían las mismas faenas estacionales, más las labores del Puerto de Santa Cruz, lo que los hizo acceder en la escala laboral. Conocieron la sindicalización y corrientes políticas en boga en esos años, desconocidas hasta entonces. Pero, además, ascendieron culturalmente, pues el roce con culturas distintas los enriqueció, y una de las manifestaciones sobre este punto se ha reflejado en el manejo del idioma, el cual ha sido utilizado por las gentes de Tacoronte con una cantidad de palabras adicionales que en los demás municipios ha sido notoria su cortedad en la comunicación.

El tranvía hizo que Tacoronte pudiera dar hijos ilustres a Canarias, pues fue el medio que los transportó a los centros de enseñanza superiores. Hasta parecería premonitorio que los centros de estudios (La Laguna) se hallasen equidistantes de los puntos de partida del tranvía.

Creo, señores promotores del tranvía actual, que deben verlo como una solución práctica. No como un ejercicio coyuntural económicamente factible. Que sea con la visión de futuro que tuvieron los hombres del siglo XIX. "De cada 100 inventores, 99 se mueren de hambre". Sigamos a los ganadores. Éstos ya nos dieron las pautas.

La isla necesita del tranvía. Sería la solución para reducir el volumen del tráfico rodado, pero con los pies en e suelo.

* Candidato a concejal por Tacoronte

JULIÁN A. HERNÁNDEZ *