Carnaval

Robo a Singuangos


9/mar/03 1:02 AM
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HUBO UN tiempo en que la palabra robo me parecía una especie de teoría de la microconspiración muy simplista. Pero cambié. El fallo de la final de murgas de este año ha supuesto un descarado ultraje a un grupo que, desde la distancia y la crítica (estoy muy lejos de su afán independentista), siempre he admirado por revolucionar el género en los 80; por lograr momentos sublimes con las voces y el espectáculo, pero, sobre todo, por hacer región, renunciar a la censura a Las Palmas y concebir el Carnaval como una gran ocasión para, desde letras profundas, denunciar injusticias sociales. Lo sufrido por Singuangos este año ha sido un robo. Casi como el del 90, con aquella joya - "Falsa sociedad" - , siempre vigente.

Un hurto, quizás, sin mano negra, pero innegable. Vale que Bambones ganaron justamente. Vale que, en su caso, la canción sobre Unelco es muy perfectible. Acepto la manida crítica a la falta de humor y hasta le he reprochado a su director que lleve años recurriendo en exceso a temas cortos, monomusicales, con pocos alardes polifónicos y a melodías ya usadas. Sin embargo, su actuación el viernes, de ritmo trepidante, crítica lúcida, mejor argumentación y final escalofriante, ha sido una de las mejores desde la marcha (en 1991) de su anterior y genial letrista: merecieron el segundo premio.

Ojalá se repongan y, con o sin local, no cierren el kiosco. Sus detractores habrán vencido si Canarias pierde un grupo capaz de perlas como "La Ley de Aguas" (87), "Antología de la cazuela" (88) o "La lanzadera" (97 y 98). Les robaron, pero, tal vez, y como ellos pidieron, algunos "traidores" pierdan el 25 de mayo.