Dinero y Trabajo

Tenerife se la juega

Muchos problemas, de riego, comercialización
y minifundismo, junto a una "cultura de despacho",
hipotecan el futuro de la agricultura de medianías.
Una actividad económica vital para la conservación del
atractivo paisajístico de la Isla, que vive del turismo.


9/mar/03 15:50 PM
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Es hora de actuar. Y una buena herramienta para enderezar la situación es el Plan de Medianías de Canarias, dotado de 56.000 millones hasta el año 2006. Así lo estiman todos los invitados al debate sobre la agricultura de medianías organizado por EL DÍA: Fernando Jiménez Jiménez, presidente de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Santa Cruz de Tenerife (Asaga); Wladimiro Rodríguez Brito, consejero insular de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife; Mariano Lorenzo Díaz, director general de Estructuras Agrarias del Gobierno de Canarias, y Manuel Reyes Reyes y Eladio Morales Borges, alcaldes de San Juan de la Rambla y Arico, respectivamente.

"La recuperación de las medianías figura desde hace muchos años en todos los programas de los partidos políticos, pero todavía no se le ha dado el impulso que requiere", advierte Fernando Jiménez, que señala la zona que va desde Güímar a Arona como una de las más deterioradas del Archipiélago". De ahí que Asaga haya propuesto al Gobierno autónomo que se emprendan acciones puntuales para la recuperación de la misma, en el marco del Plan de Medianías, y, con posterioridad, una vez pulido el modelo, se exporte a otros puntos de la Isla y de Canarias. "Hay que defender esas zonas de cultivo, ya que son fundamentales no sólo para la economía de miles de familias y la conservación del acervo cultural isleño sino como atractivo turístico".

Guerra de semillas

Los problemas son muchos: riego, atraso tecnológico y, sobre todo, de comercialización. En opinión de Jiménez son los intermediarios quienes arruinan a los agricultores de medianías. "Hay que pactar cantidades de importación de papas. Y si no cumplen y hay que entrar en una guerra de semillas, se entra", apostilla. Jiménez exige a las autoridades que de una vez por todas hagan inspecciones serias, mejoren los controles fitosanitarios, y pongan sanciones y decomisen, si llega el caso. El mensaje al Gobierno es claro: "si no hay inspectores suficientes cómo se va a combatir con eficacia el fraude".

Eladio Morales es categórico al afirmar, desde su experiencia como alcalde de Arico, que "si no apoyamos más al agricultor" será muy difícil que esta actividad no decaiga. Anima a Gobierno, Cabildos y Ayuntamientos a agilizar la concesión de permisos para la puesta en marcha de proyectos que contribuyan a potenciar la agricultura de medianías. Hay que premiar a nuestros agricultores por mantener el medio ambiente, por hacer posible tanta belleza paisajística..., sobre todo el Cabildo, dijo Morales.

Compartió con Jiménez que "no es de recibo" que este ayuntamiento haya presentado "un anteproyecto ilusionante para revitalizar desde Agache hasta Arona y no podamos ejecutarlo por falta de apoyos. La rentabilidad de las zonas de medianía es mínima. Así que el dinero tienen que ponerlo las administraciones", enfatizó. "Pagando en Arico del orden de 50 pesetas la pipa de agua no se puede rentabilizar la agricultura. Hace falta una desaladora y redes de riego", insistió.

Morales pidió a Asaga y a todas las organizaciones agrarias que se mantengan más vigilantes en relación a las leyes que se están haciendo en el Parlamento de Canarias, porque "se está perdiendo el contacto con la realidad del campo". Y al consumidor, que demande productos locales. Aludió a que el "vino ha mejorado de una manera impresionante" y no figura en las cartas de "demasiados" restaurantes. Deberíamos empezar a levantarnos, e irnos", aconsejó.

La crisis de las medianías, señala Wladimiro Rodríguez Brito, hunde sus raíces en dos aspectos clave, uno cultural y otro económico.

"No podemos pensar en que hay futuro mientras no se motive a nuestros jóvenes para trabajar en el campo y se sigan mirando en la cultura urbana". Algo que será difícil conseguir "mientras se permita traer papas de países como Chipre o Israel - último caso denunciado - y venderlas como canarias". No se puede salvar las medianías "consintiendo que nuestros a agricultores se les pague el kilo de papas a poco más de 30 pesetas, después de adquirir la semilla a cien, y el ama de casa, luego, las compre en los puntos de venta al público hasta a 200 pesetas. Con los actuales intermediarios no se puede mantener la agricultura en Canarias", denunció. Uno de los principales obstáculos, en su opinión, es el déficit comercial.

Manuel Reyes Reyes llamó la atención sobre el acuerdo de todos los invitados en que es prioritario "mejorar la comercialización si queremos que el pequeño agricultor de las zonas de medianías se anime a seguir adelante con su trabajo". Reyes compartió con Eladio Morales que los vinos locales han mejorado mucho, pero advirtió de que las autoridades competentes deben extremar los controles, porque con denominación de origen incluida se está comercializando vino "absolutamente impresentable. No podemos competir así. Hay que controlar mejor la calidad de los vinos embotellados. Hay vinos muy buenos y no podemos dejar que unos pocos perjudiquen a la mayoría", avisó.

Y además, hay que cuidar los precios. "No puede ser que vendamos la botella a poco más de 400 pesetas y en el restaurante se cobre por ella hasta 2.500". Manuel Reyes aseguró con rotundidad que para recuperar las zonas de medianías no basta con subvenciones sino que hace falta tratar con respeto a los agricultores.

Trabajo bien hecho

Hizo hincapié en que si Canarias conserva su paisaje rural, tan celebrado, es gracias al sacrificio y al bienhacer de siglos de sus agricultores".

Por su parte, Mariano Lorenzo Brito señaló que el problema del abandono de las tierras de medianías afecta a todas las islas por igual, y en buena medida obedece a que sus cultivos necesitan mucha mano de obra y son poco rentables. "Si a esa evidencia sumamos los fraudes, la falta de infraestructuras y el menosprecio que se tiene a los agricultores por parte del habitante de las ciudades podremos entender un poco mejor cómo hemos llegado a la triste situación actual". Hay problemas estructurales, pero "son sobre todo los culturales los que agravan la delicada situación de las medianías", concluyó Lorenzo. "A pesar de todas las importantes ayudas que hay en estos momentos - argumentó - , sigue siendo muy complicado que la gente se incorpore a la agricultura. Ha disminuido drásticamente la superficie cultivada, en unos casos porque se ha ido a altas producciones en parcelas más pequeñas, con lo que ha habido abandono de parcelas cultivas incluso en las zonas bajas. Y creo que básicamente es un problema de cultura que todas estas zonas estén abandonadas. Mientras no se recupere el respeto por el campo, la crisis no habrá tocado fondo".