Sucesos

El Supremo condena a tres años de prisión a "los Albertos" por estafa con la Torres KIO

El tribunal acepta los recursos del fiscal y las acusaciones particulares y considera que engañaron a sus socios en la venta de terrenos para construir las Torres KIO. Por ello, les sentencia a un año de prisión por falsedad en documento y a dos años y cuatro meses por la estafa.

EFE, Madrid
15/mar/03 10:03 AM
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El Tribunal Supremo ha condenado a tres años y cuatro meses de prisión a los presidentes del Banco Zaragozano, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, por los delitos de estafa y falsedad en documento mercantil en la venta de los terrenos en los que se construyeron las Torres KIO.

El Tribunal Supremo acepta los recursos presentados por el Ministerio Fiscal y las acusaciones en los que pedían que no se consideraran prescritos los delitos, y a la vez mantiene que la Audiencia Provincial tuvo un "buen criterio" al considerar que "los Albertos" engañaron a sus socios.

Por ello, les condena a un año de prisión y multa de 6.000 euros a cada uno de ellos por el delito de falsedad en documento mercantil y a dos años y cuatro meses por la estafa, y además, les impone que paguen a los socios perjudicados por sus actuaciones los 4.085 millones de pesetas más intereses (24,55 millones de euros) que éstos últimos dejaron de percibir.

Un negocio llamado Urbanor

La querella que ha dado lugar a esta condena la presentaron los accionistas minoritarios de Urbanor - la sociedad propietaria de los solares - al entender que habían sido estafados, dado que percibieron por sus acciones menos de la mitad de lo que ganaron "los Albertos" por las suyas.

La Audiencia Provincial consideró probado que Cortina y Alcocer, como encargados de negociar la venta de la compañía a KIO, engañaron a los socios minoritarios de Urbanor, ya que los banqueros retribuyeron a los accionistas minoritarios a razón de 150.000 pesetas por metro cuadrado, mientras que ellos cobraron 388.000 pesetas por metro.

No obstante, la Audiencia Provincial de Madrid absolvió a ambos financieros al considerar prescritos los delitos de los que se les acusaba.

Sin embargo, los magistrados del Supremo han entendido que la querella que dio origen a esta causa se presentó antes de que se cumplieran cinco años desde la venta de los terrenos y, pese a contener defectos, es motivo suficiente para paralizar el periodo de la prescripción.

La Audiencia Provincial había considerado, sin embargo, que los fallos de forma que contenía la querella inicial - presentada sólo un día antes de que cumpliera el plazo y sin el poder del demandante - no permitían considerar que el proceso judicial se hubiera iniciado.

En cuanto al "engaño" cometido por Cortina y Alcocer, el Supremo considera que la resolución de la Audiencia Provincial "se halla dentro de las exigencias que impone la lógica, la experiencia y el buen criterio".

Ese tribunal consideró probado que Cortina y Alcocer consiguieron mediante engaños cobrar un precio muy superior por sus acciones que los minoritarios, pese a que el comprador, KIO, había establecido un precio conjunto de 231.000 pesetas el metro cuadrado. La estafa se produjo cuando los acusados no informaron a los interesados del compromiso alcanzado en Londres con KIO.