Tenerife

El CABILDO cumple 90 años

Al socaire de una enconada disputa política, con la división provincial como telón de fondo, nacía el 16 de marzo de 1913 el Cabildo de Tenerife. Tal día como hoy se constituía la primera corporación insular, en sesión celebrada en el salón de actos del Ayuntamiento de Santa Cruz.

S.L., S/C de Tenerife
16/mar/03 12:14 PM
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Con la aprobación de la Ley de Cabildos, el 11 de julio de 1912, sólo quedaba esperar la promulgación de los contenidos del reglamento, refrendados por un Real Decreto el 12 de octubre de 1912, para que naciera una institución que reencontraba su pasado, el del primer Cabildo de la Isla otorgado por los Reyes Católicos al conquistador en 1497, para proyectarse al futuro.

Al socaire de una enconada disputa política, con la división provincial como telón de fondo, nacía el 16 de marzo de 1913 el Cabildo de Tenerife, que hoy festeja sus 90 años, constituyendo su primera corporación en sesión celebrada en el salón de actos del Ayuntamiento de Santa Cruz.

Las reformas político-administrativas no habían contemplado la peculiaridad del caso canario, de tal forma que desde la Constitución de 1812 "se trataba a las Islas por el rasero común", en palabras de Alejandro Cioranescu.

Había, pues, una única provincia, Canarias, con capital en Santa Cruz de Tenerife, y una Diputación Provincial (disuelta en 1924), pero se había perdido el significado jurídico de Isla, esa sensibilidad que define al territorio y entronca con sus habitantes.

El actual presidente, Ricardo Melchior, entiende que "es precisamente su singularidad lo que hace que despierte un sentimiento de cercanía. Se trata de una institución que nos es propia y representa lo que la Isla significa".

Además, destaca que Cabildo es "un auténtico gobierno insular que bien podría aspirar a ensanchar el marco de sus competencias".

En su devenir, la institución ha transitado la historia política de la España del siglo XX, sus cambios y frustraciones, adaptándose a las realidades con mayor o menor fortuna, pero estableciendo un modelo de gestión peculiar.

La supervivencia

La creación de los cabildos se producía en un ambiente de economía deprimida y el primer desafío que se planteaba no era político, sino económico: la supervivencia.

Sin medios, hasta 1940 no dispuso de edificio propio, padecía el acuciante problema de una hacienda pobre, sostenida en los arbitrios y sometida al vaivén de los conflictos bélicos y las crisis.

Mientras tanto, la institución define programas. Un hito lo representan los Planes Canarios de Desarrollo, impulsados por Galván Bello, presidente desde 1964 a 1971 y de 1978 a 1983, al que siguieron José Segura (1983-1987); Adán Martín (1987-1999) y Ricardo Melchior (1999-?).

Esta época de intensa actividad, en una coyuntura de auge, marca profundamente al Cabildo, que protagoniza obras como la autopista del Sur, el aeropuerto del Norte o la planificación del Reina Sofía. Para Cioranescu, la presidencia de Galván Bello supone "una realización diferente del programa".

Precisamente, Melchior señala que "desde su creación, como hoy lo conocemos, el Cabildo ha desempeñado un papel protagonista en todas aquellas iniciativas y proyectos que han supuesto hechos trascendentes", y continúa con ese guión.