Tenerife
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Renault nombra una dirección provisional y mantiene a Ghosn como presidente leer

Algo huele mal aquí abajo

La desidia administrativa y la acusada orografía se dan la mano en el origen de uno de los principales problemas medioambientales que padece la Isla: la carencia de unas adecuadas redes de saneamiento.

16/mar/03 12:14 PM
Edición impresa

Muchos problemas son importantes aunque no sea fácil apreciarlos, y cuando además se hacen visibles, han dejado de ser importantes para convertirse en graves. Es el caso de la contaminación del subsuelo de Tenerife, provocada por décadas de vertido de aguas negras.

La peculiar configuración geológica de la Isla, con suelos porosos de origen volcánico, y las pronunciadas pendientes han posibilitado que se absorbieran ingentes cantidades de residuos líquidos que, lejos de desaparecer, no han dejado de deteriorar el suelo bajo nuestros pies y las costas que nos rodean.

No resultan necesarios concienzudos proyectos de ingeniería para señalar la única solución posible: la creación de una red de alcantarillado que reconduzca las aguas negras hasta colectores que conecten, a su vez, con plantas depuradoras.

Los ayuntamientos, el Cabildo y el Gobierno de Canarias parecen concienciados de la gravedad de la situación y de la necesidad de poner orden al caos en el vertido de líquidos.

Con el fin de hacernos una idea de la capacidad real de la red de alcantarillado de Tenerife, de los proyectos previstos, de cuánto va a tardar su ejecución y del dinero que nos va a costar, EL DÍA ha convocado alrededor de su mesa de debate a representantes de los sectores implicados.

Los vecinos, protagonistas como usuarios y como parte implicada en la ejecución del enlace entre las viviendas y la red, encuentran su voz en el presidente de la asociación vecinal Las Toscas, Tomás Miguel Hernández Alonso. Su barrio, en el municipio de Tacoronte, ha sufrido durante años, como todos los de la Isla, la carencia de alcantarillado. En su caso, actualmente se encuentra en plena fase de ejecución el proyecto de saneamiento de esta zona.

De otra parte, los ayuntamientos, administraciones de las que depende la creación de la red de recogida de vertidos líquidos, están representados por el alcalde de Granadilla, Jaime González Cejas (PSC-PSOE), principal responsable de un municipio donde convergen áreas rurales desperdigadas, barrios de enorme densidad poblacional como San Isidro, el área turística de El Médano, el aeropuerto Tenerife Sur y el futuro polígono industrial.

A su lado, el concejal de Urbanismo de La Orotava, Juan Jesús Martín González, de CC, cuyo ámbito de competencia territorial ocupa uno de los subsuelos más contaminados de la Isla, el del Valle de La Orotava, donde la solución al problema, por mor de la orografía y la infraestructura disponible, pasa por ser mancomunada.

Por último, el Cabildo, representado por la consejera de Planificación y Desarrollo, Mónica Méndez, de CC, que a través del Plan Hidrológico Insular, el reparto de fondos y la creación de parte de la infraestructura es parte implicada en el objetivo de conseguir una red de saneamiento realmente operativa.

Obviamente, el Gobierno de Canarias también fue invitado a participar, varias veces a lo largo de la semana, pero sus técnicos parecen estar demasiado ocupados.

En un primer momento, los contertulios coinciden en que la carencia de alcantarillado y la consiguiente contaminación del subsuelo encuentra explicación, al menos en parte, en la escasa rentabilidad política de las obras que no se ven, una situación que se remonta a hace décadas.

Tanto Mónica Méndez como Jaime González Cejas entonan el "mea culpa", un análisis en el que coincide Tomás Miguel Hernández, quien subraya que "lo que no se ve, no da votos".

No obstante, la histórica desidia de la clase dirigente