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La coalición formada por Estados Unidos, Gran Bretaña y España lanza un ultimátum final a Sadam Husein, para que él y sus subordinados abandonen el país bajo la amenaza de invasión.

COLPISA, Nueva York
18/mar/03 14:10 PM
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El tiempo para la diplomacia se ha acabado y apenas quedan horas para que comience la guerra en Irak. Así lo decretó ayer Washington, que con el beneplácito de Madrid y Londres ya emitió un ultimátum final a Sadam Husein pidiéndole que él y sus principales subordinados abandonen el poder o se preparen para enfrentar la poderosa maquinaria bélica estadounidense que aguarda impaciente en la frontera kuwaití.

Al cierre de esta edición, se esperaba que George Bush se dirigiera a la nación a las 08:00 de la noche hora de Washington (01:00 de la madrugada en Canarias) para decretar los términos del ultimátum, aconsejar a todos los extranjeros que abandonen Irak y explicar las razones de esta decisión, de sobra reiteradas en sus discursos anteriores.

Pero si bien aún se desconocía el plazo final concreto otorgado a Sadam antes de desencadenar la invasión, que todos los analistas calculan en menos de 72 horas, el discurso del mandatario ya fue adelantado por su secretario de Estado, Colin Powell, quien en una conferencia de prensa en Washington comentó que "el asunto no podía prolongarse de forma indefinida".

Horas después, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ordenó el retiro inmediato de los inspectores de armas y demás funcionarios de la ONU que se encuentran actualmente en Irak. Esto implica que el programa humanitario de alimentos a cambio de petróleo destinado a ayudar a la población iraquí quedará suspendido de forma indefinida.

Sin segunda resolución

Ayer, justo antes de que el Consejo de Seguridad se reuniera para discutir acerca de Irak, Estados Unidos, España y Reino Unido anunciaron que ya no presentarían a votación la segunda resolución contra Irak que llevan negociando desde hace tres semanas.

"Después de consultas de última hora, no hay manera de alcanzar un consenso", dijo el embajador británico ante la ONU, Jeremy Greenstock, acompañado del embajador español, Inocencio Arias, y el estadounidense, John Negroponte.

Británicos, estadounidenses y españoles aseguraron que no se había llegado a un entendimiento debido a la amenaza de Francia de vetar la resolución. El embajador francés ante la ONU, Jean Marc de la Sabliere, visiblemente molesto por la acusación, declaró que la postura de Francia refleja la de la mayoría del Consejo, ya que 11 de los 15 países miembros están en contra de recurrir a la fuerza para desarmar Irak.

Sin riesgos ante la derrota

Al no arriesgarse a sufrir una derrota en el Consejo, Estados Unidos puede ahora respaldarse en la resolución 1441 aprobada en noviembre para declarar la legalidad de la guerra.

Sin una nueva resolución que discutir sobre la mesa y con la decisión unilateral de Estados Unidos, España y Reino Unido, este lunes se dio por muerto el protagonismo de la ONU en su intento por resolver la crisis iraquí. Ahora el centro de atención se desplaza a Washington, en el Pentágono y la Casa Blanca, y el papel de Naciones Unidas quedará restringido a ofrecer ayuda humanitaria a las poblaciones que resultarán afectadas por el inminente conflicto.

A pesar de ello, y ante el escepticismo de periodistas y analistas, tanto franceses como alemanes no daban por perdida la esperanza de resolver la situación de forma pacífica.