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Los aliados sitian la ciudad de Basora y prevén llegar a Bagdad en tres días

La ofensiva terrestre avanzó ayer 160 kilómetros hacia el interior del país tras superar una ligera resistencia por parte del ejército iraquí. Estadounidenses y británicos controlan ya la salida al mar y están a punto de hacerse con el segundo núcleo de población más importante.

COLPISA, Kuwait
22/mar/03 14:11 PM
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Las tropas angloestadounidenses se encontraban a última hora de anoche a las puertas de Basora, después de un rápido avance de 160 kilómetros por el sur de Irak en el que se encontraron con algunas dificultades al enfrentarse con soldados iraquíes en Nasiriya. El asalto a Bagdad podría producirse en tres o cuatro días.

A lo largo de la jornada, los marines estadounidenses habían tomado el control de dos aeródromos en el desierto, a poco más de 200 kilómetros al oeste de Bagdad, con el fin de rodear la capital para su conquista en tres o cuatro días. De forma paralela, los británicos se hacían con varias instalaciones petrolíferas clave al este de Basora.

Los aliados también aseguraron el control sobre el puerto de Um Qasr, tomado el jueves por la noche, lo que permitirá usarlo como base para distribuir ayuda humanitaria.

La Tercera División de Infantería estadounidense, un enorme convoy formado, además de las tropas, por vehículos anfibios y de asalto, carros de combate Abrams, y escoltado por helicópteros Apache, se dirigió durante todo el día en dirección a Bagdad.

A pesar de sus 30 kilómetros de longitud, la columna se encontró con dificultades imprevistas en la ciudad de Nasiriya, un punto estratégico del río Éufrates a 375 kilómetros al sureste de Bagdad. Allí, la infantería iraquí detuvo durantes varias horas al convoy, que finalmente consiguió superar la ciudad y seguir hacia el norte.

Más al norte, en pleno desierto, conquistaron los aeródromos conocidos como H-2 y H-3. Según Washington, estas últimas instalaciones tienen armas de destrucción masiva. Por su parte, la Tercera Brigada de los Royal Marines realizó un ataque anfibio en la península de Al Faw, en el estuario del Tigris y el Éufrates.

La operación tuvo una importancia trascendental para asegurar el puerto de Um Qasr, ciudad que ofreció a lo largo de la jornada mucha resistencia. Los marines terminaron izando su bandera en el puerto viejo, donde estaban las últimas unidades iraquíes. Por prudencia, el mando ordenó de inmediato arriar la enseña: parecía un gesto poco apropiado para un ejército de liberación.