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Fallece José Tamayo, figura esencial del teatro español de los siglos XX y XXI

El director de escena y productor granadino, muy vinculado a Tenerife por sus peculiares galas del carnaval , además de por traer a la Isla casi todos sus espectáculos, murió ayer en Madrid a la edad de 82 años, tras dedicarse toda su vida a acercar las obras clásicas al público.

EL DÍA/EFE, S/C de Tenerife/Madrid
27/mar/03 20:12 PM
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José Tamayo Rivas (Granada, 1920), figura clave de la escena española del siglo XX y XXI que acercó el teatro clásico al público y popularizó la zarzuela a través de sus célebres Antologías, murió ayer en Madrid, a los 82 años, tras una repentina enfermedad respiratoria por la que tuvo que ser ingresado en una clínica, según fuentes de la familia.

"Cada vez que me enfrento con una obra lo hago convencido de que es la más importante de mi vida", diría José Tamayo a propósito de su dirección de "Enrique IV", de Pirandello, montaje que sería su última aportación a una escena española de la cual fue pieza fundamental durante casi seis décadas de trabajo.

Tamayo falleció la mañana de ayer, despidiéndose así de lo que Calderón, uno de sus clásicos preferidos (su primer montaje en serio, todavía en la Universidad, fue "La vida es sueño"), calificó de "gran teatro del mundo" en un auto sacramental que el director representó en teatros y también en catedrales.

Sus seis décadas de trabajo le sirvieron para romper la mediocridad de la escena española en el franquismo (se ha recordado su capacidad para sortear la censura con piezas de Buero Vallejo o Valle - Inclán), recuperar a los clásicos (además de Calderón, Valle o Pirandello, también Lope, Shakespeare o Camus) y hacer revivir al género de la zarzuela, que llevó por todo el mundo.

De su capacidad de esfuerzo nunca cupo duda: en un momento de su carrera llegó a dirigir cinco compañías, la del Teatro Español, la del María Guerrero, la del Teatro de La Zarzuela y las privadas creadas por él para teatro (Lope de Vega) y zarzuela (Amadeo Vives). Además, recuperó los teatros Nuevo Apolo y Bellas Artes.

Cuentan las crónicas cómo, tras una jornada maratoniana, se quejó por un foco que le deslumbraba: "¡Que me quiten ese dos mil!", pidió. Y le contestaron: "Don José, no es un foco, es el sol". Estaba amaneciendo.

Y la misma exigencia se impuso respecto a las obras que montaba. "Yo concibo el teatro, ya sea dramático o lírico, al máximo nivel de contenidos y de lo que se ofrece". También aseguró que, en sus últimos años, la zarzuela era "una pasión dormida" precisamente por la misma razón, porque "a la zarzuela, ahora, no se le da su sitio".

El se había esforzado por encontrarle ese puesto al género lírico: en 1956 Alfredo Kraus cantó en "Doña Francisquita", que él montó para inaugurar el Teatro Lírico Nacional de La Zarzuela, mientras que en 1985 presentó su "Antología" de este género chico en el Madison Square Garden de Nueva York, donde contó con la colaboración de Plácido Domingo.

Su objetivo de acercar las grandes obras al público se cumplió a través de su Compañía Lope de Vega (nacida en 1946 estrenando "Romeo y Julieta" con Paco Rabal de joven Montesco) y con aportaciones como "El gran teatro del mundo", de Calderón, o "Enrique IV", de Pirandello.