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El Corporación insular pone en marcha esta semana el Plan de Alcorques, que en una primera fase supondrá la plantación de 13 mil árboles en los diferentes núcleos urbanos de la Isla, una cifra que se acercará a 40 mil cuando finalice la segunda fase.

EL DÍA, S/C de Tenerife
27/mar/03 12:14 PM
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Dentro de unos años, encontrar una grata sombra donde cobijarse de los rayos del sol será mucho más fácil. El Cabildo de Tenerife pone en marcha esta semana un proyecto que costará un millón ochocientos mil euros y contempla la plantación de unos 40 mil árboles en todos los núcleos urbanos de la Isla, 40 mil sombras cuyo crecimiento y supervivencia dependerá en gran medida de los 31 ayuntamientos tinerfeños.

El Plan de Alcorques, que fue presentado ayer en la sede de la Corporación insular por el presidente del Cabildo, el nacionalista Ricardo Melchior, y la consejera insular de Turismo y Paisaje, Pilar Parejo, forma parte del proyecto Tenerife Verde y prevé la mejora de las áreas verdes ya existentes, el aprovechamiento de los alcorques en desuso o mal atendidos y la plantación de árboles en vías, calles, paseos y caminos. También, en una segunda fase, contempla la conversión en áreas verdes de las parcelas urbanas que, por su reducida superfice o su forma irregular, no pueden aprovecharse.

Melchior indicó que la primera fase de esta iniciativa supondrá una inversión de 600 mil euros y permitirá la plantación de unos 13 mil árboles y arbustos de diferentes especies. Candelaria será el primer municipio en el que se ejecute, al que seguirán Arona, Guía de Isora, Güímar, La Matanza, Garachico y San Juan de la Rambla. Hasta el momento, la administración insular ha llegado a acuerdos con quince ayuntamientos, si bien tiene previsto alcanzarlo con todos los de la Isla.

Parejo, por su parte, subrayó que se trata del proyecto más sencillo dentro del plan Tenerife Verde, ya que se trabaja sobre espacios ya habilitados. Recordó que lo más complicado fue la creación de zonas verdes en pueblos y ciudades, lo que ha llevado a que cada municipio disponga, al menos, de un nuevo parque.

En el Plan de Alcorques, el Cabildo lo pone todo: sus técnicos han estudiado cuáles son las especies más adecuadas para cada pueblo, ha adquirido los árboles, realizará las labores de plantación y durante un año supervisará el mantenimiento. A partir de entonces, la responsabilidad recaerá en los ayuntamientos.

Tanto Melchior como Parejo aseguran que las administraciones municipales que han suscrito hasta ahora el convenio se han comprometido a encargarse de las labores de mantenimiento, habida cuenta que de dichas labores depende el éxito final de la iniciativa.

La administración insular, para facilitar el trabajo de los ayuntamientos e iniciar el Plan con garantías de éxito, se ha decantado por árboles de un cierto tamaño, evitando de esa forma el mayor riesgo que sufren los vegetales en sus primeros años.

La plantación incluye la instalación de elementos que favorezcan el crecimiento de los árboles, como tierra vegetal, fertilizantes y productos químicos que favorezcan el crecimiento de las raíces, picón que evite el crecimiento de malas hierbas picón, grava o grava de río. A partir de entonces, serán los departamentos de jardines de las corporaciones municipales quienes corran con el trabajo y con el consiguiente coste .