Canarias

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El Parlamento de Canarias ha acometido una reforma en su reglamento para facilitar la participación ciudadana. Sin embargo, los diputados no esperan cambios espectaculares.

PEDRO ALEMANY, S/C de Tenerife
31/mar/03 16:33 PM
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El Parlamento regional aprobó recientemente una modificación normativa que brinda la posibilidad de que los ciudadanos formulen preguntas al Gobierno o a cualquiera de sus miembros para que sean respondidas en pleno.

El cambio reglamentario también recorta sustancialmente el número de firmas necesarias para lograr que una iniciativa legislativa nacida directamente de la ciudadanía se admita a trámite.

Sin que sirva de precedente, los grupos políticos coincidieron desde el principio de esta negociación en que ambas decisiones, además de lógicas en un sistema que presume de democrático, deberían servir de ánimo a los ciudadanos proclives a participar de alguna manera en la vida parlamentaria.

Sin embargo, no es ningún secreto entre los diputados que los en el reglamento de la Cámara responden más a la costumbre de revisarlo cada cierto tiempo para hacerle algunos "retoques" que al verdadero convencimiento de que ello despertará un mayor interés de los ciudadanos por los asuntos parlamentarios.

De ahí que, como reconoce la diputada popular Carmen Nirva Macías, que participó en su elaboración, nadie espera resultados espectaculares de estas iniciativas.

Pese a que de cuando en cuando saltan a las pantallas televisivas escenas de las tribunas reservadas al público - normalmente cuando hay protestas, como recientemente en el Congreso de los Diputados - , lo habitual es que los cámaras tengan poco que enfocar en ellas. Como en otros muchos parlamentos, en el canario también suelen permanecer completamente vacías durante los plenos.

Madurez democrática

Aunque la mayoría de los diputados prefieren ver en ello un reflejo de la madurez y estabilidad democrática del país, otros apuntan a que no deja de ser un dato representativo del poco interés que despierta la política entre los encargados de repartir los escaños cada cuatro años.

No es de extrañar si se tiene en cuenta que de las 131 iniciativas legislativas tomadas a consideración en las dos últimas legislaturas, sólo diez han partido de un colectivo ciudadano, seis en la que está a punto de culminar y cuatro en la anterior.

La nueva regulación capacita a los particulares a presentar proposiciones de ley, reclamaciones o solicitudes de estudio, que habrán de ser defendidas por un diputado, aunque haciendo constar la identidad del interesado.

Otro cambio sustancial en el reglamento para reforzar la participación ciudadana permite la entrada de público a las comisiones, reservadas hasta ahora a los medios de comunicación y, claro está, a cualquier diputado.

Los partidos políticos parecen decididos a romper con ello cualquier obstáculo que impida el sentirse partícipe de la democracia. La decisión, una vez más, sigue estando en manos del pueblo.