Santa Cruz de Tenerife

Un emocionado RECUERDO


 
1/abr/03 2:36 AM
Edición impresa

DORY MERINO, S/C de Tenerife

Los actos conmemorativos del primer aniversario de la catástrofe natural que asoló distintos barrios de Santa Cruz y de La Laguna y se cobró ocho vidas destaparon la caja de los recuerdos de las tragedias vividas el 31 de marzo de 2002.

La iniciativa del Ayuntamiento de Santa Cruz congregó ayer en tres momentos a los verdaderos protagonistas de la triste historia. No obstante, las caras se mostraban serenas y alegres.

En la eucaristía celebrada por el obispo de la Diócesis Nivariense, Felipe Fernández, quedó de manifiesto la magnitud de la convocatoria. La misa empezó puntual sin la presencia de Zerolo, que se incorporó cinco minutos más tarde. Ante un templo abarrotado de ciudadanos, el obispo agradeció al alcalde que hubiera incluido entre las iniciativas la celebración eucarística, "porque la oración es lo más importante que podemos hacer desde aquí por los fallecidos".

Apoyándose en unos versos de Unamuno y de un poeta tinerfeño, Luis Feria, el obispo recalcó en su homilía el sentido de la elevación de plegarias al cielo por los difuntos. Además, dirigiéndose al pueblo de Santa Cruz, Fernández se sirvió de las palabras del profeta Isaías para desear que nunca más se oigan en este pueblo "gemidos y llantos".

Las primeras filas estaban ocupadas por las autoridades: el delegado del Gobierno en Canarias, Antonio López; la subdelegada del Gobierno, Pilar Merino; el vicepresidente del Ejecutivo Autónomo, Adán Martín; el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, además de Miguel Zerolo, junto con la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas. A la misma altura, en la otra parte del templo, se encontraban los familiares de las personas fallecidas el año pasado.

Una corona de rosas rojas

Pese a que los rostros estaban serenos, se notaba que los asistentes a la ceremonia rememoraban aquellos sucesos trágicos, quizá en mayor medida al final, cuando después de escuchar un responso cantado por la coral, Zerolo y Oramas depositaron debajo del altar una gran corona de rosas rojas.

Los presidentes de las asociaciones de vecinos comentaban a la salida que los barrios se van recuperando poco a poco, "pero todavía queda mucho por hacer", en referencia a que aún no se han construido las viviendas para las familias que siguen desalojadas.

Si la misa se caracterizó por la emoción y el recuerdo, el acto que se desarrolló en el teatro Guimerá puso el broche de oro. Los aplausos se sucedían a cada uno de los actos programados. El primero, a la banda municipal tras interpretar el "arrorró". Los acordes caldearon el ambiente, que subió de tono con el discurso del alcalde, que aunó todavía más los sentimientos comunes al comenzar su alocución diciendo: "Aquella tarde del 31 de marzo, cuando se abrió el cielo sobre Santa Cruz, y en aquellas horas que siguieron a la caída de la tromba de agua, pude ver el espíritu de un pueblo".

Al recordar la contribución que llevaron a cabo las distintas entidades que después

iban a ser galardonadas, Zerolo manifestó con voz fuerte que todos ellos "habían escrito una página de oro en la historia de nuestra capital".

Tras lamentar las víctimas "que nos arrebató la fuerza de las aguas", Miguel Zerolo agradeció las labores de rescate, porque "gracias a ellos el drama no se extendió más allá de lo humanamente inevitable".

Antes de entregar la cruz de la ciudad a las 16 personas que participaron en tareas de rescate, el alcalde dijo que de esos días donde florecieron el valor, la entrega, la generosidad y la solidaridad, "hemos elegido las mejores muestras... No están todos los que son, pero sí son todos los que están".

"Son ustedes y lo que ustedes representan aquello que hace más grande al ser humano, más fuertes a los pueblos, más cerca del cielo a los habitantes de la tierra". Así concluyó el alcalde su alocución.

A partir de ahí, hasta el final del acto de entrega de las medallas, los aplausos se sucedieron de forma continuada. En primer lugar recibieron los galardones los vecinos que colaboraron en el rescate de otros ciudadanos, después recibieron la medalla de oro al mérito social de Santa Cruz 25 entidades públicas y la de plata otras 18 asociaciones que hicieron la vida más agradable a los demás en esos duros momentos.

El presidente de CONCAVE, Victoriano Izquierdo, arrancó también aplausos del público al asegurar que el movimiento vecinal se portó "como un héroe".