Santa Cruz de Tenerife

El día en que los barrancos se rebelaron contra el hombre


6/abr/03 3:15 AM
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La mano del hombre ha hecho mucho daño a los desagües naturales de la Isla, los barrancos y barranquillos. Esta idea fue reiterada en el transcurso del debate de EL DÍA.

El primero en sacar esto a colación fue el presidente de Concave, Victoriano Izquierdo, que destacó que, desde que era niño, ha visto cómo los barrancos se limpian solos "porque van libres al mar".

El problema, en su opinión, está causado por la existencia de tapones artificiales, que se han colocado con el paso de los años y el desarrollo urbanístico.

Puso como ejemplo la unión de los barrancos de El Cercado y Las Huertas, en San Andrés, que provocaron muchas desgracias en esa población. Su desembocadura ha sido reducida de forma artificial y fue lo que causó la inundación del barrio. La situación se repite en Los Lavaderos, en su salida por debajo de la Comandancia de Marina o en el barranco de Santa María del Mar y el barranquillo del cementerio de Santa Lastenia.

"Todos ellos están ahí de forma natural y, si se obstruyen, cuando caiga otra lluvia fuerte volverá a pasar lo mismo. Se podía haber evitado el 50% de los daños que hubo".

En la misma línea, el gerente del Consejo Insular de Aguas, José Fernández Bethencourt, recordó que muchos de esos errores "son centenarios".

"Por ejemplo, la zona de La Concepción se inunda cada 10 o 15 años".

A su juicio, esto se debe a que el nivel de sedimentos ha aumentado mucho y a que la zona portuaria ha ido creciendo, lo que deja un área sin pendiente, lo que dificulta la salida del agua al mar.

En cualquier caso, volviendo a la cuestión de las infraestructuras, Fernández Bethencourt dijo que "es importante plantearse si, en un lugar en el que no sobra espacio, hay que dejar libre un territorio que sólo va a ser invadido por las inundaciones cada 50 ó 100 años".

Limpieza de forma natural

El gerente del Consejo Insular de Aguas insistió, al igual que Victoriano Izquierdo, en que los barrancos se limpian de forma natural.

"Es un sistema de drenaje que tiene el territorio. Los problemas aparecen cuando, sobre esa red natural, se establecen otras infraestructuras y se altera el ritmo normal de las aguas".

Además, explicó que el Consejo Insular de Aguas no tiene la función de limpiar los cauces sino de velar para que cumplan su labor. Y, por otro lado, matiza que fueron los aportes sólidos los culpables de que los barrancos taponaran las salidas. Esto ocurrió en barranquillos como el del Aceite.