Santa Cruz de Tenerife
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Prevenir sí; predecir es imposible

Los representantes de las administraciones públicas
invitados al debate insistieron en que, tras la riada
del año pasado, se ha hecho lo máximo posible,
afirmación que fue matizada por el presidente de la
Concave y la portavoz socialista en el Cabildo.


6/abr/03 3:15 AM
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Evitar una inundación es imposible. Lo único que se puede lograr es prevenir, poner todos los medios para que la lluvia cause los menores estragos posibles. Como ejemplo de esta afirmación no sólo está la tromba caída sobre Santa Cruz en 2002 sino inundaciones como la que sufrió Alemania, un país desarrollado y preparado, también el año pasado.

Ésta es la principal de las conclusiones alcanzadas por los invitados al debate de EL DÍA, que coincidieron en destacar que los sucesos del 31 de marzo de 2002 en la capital tinerfeña han servido para avivar la conciencia de los municipios canarios con respecto a las avenidas de agua.

El gerente del Consorcio Insular de Aguas, José Fernández Bethencourt, recordó a este respecto que ninguna legislación contempla la obligatoriedad de evitar las inundaciones, aunque sí la de definir las áreas inundables como forma de prepararlas.

"Lo que se plantea es que dicten determinadas normas en estas zonas para conseguir que, cuando se produzcan, los daños sean menores. El riesgo es la probabilidad de que ocurra algo multiplicada por el valor de los daños", explicó.

Inmerso en la discusión, hizo un repaso de las actuaciones realizadas por el consejo, que ha intervenido en los 14 barrancos más afectados por la riada "en estrecha colaboración con el ayuntamiento".

Doce de ellos se encuentran en plena actividad. Las obras en el de La Leña se acaban de adjudicar y también está en marcha la segunda fase del de Igueste de San Andrés, que se ha demorado por cuestiones de financiación.

Recordó que el retraso en algunos trabajos se debe a que ya no se consideran tareas de emergencia y, por tanto, deben seguir los trámites reglamentarios.

La portavoz del Grupo Socialista en el Cabildo de Tenerife, Gloria Gutiérrez, criticó que aún no se haya elaborado el Plan Especial contra las avenidas, contemplado en el Plan Hidrológico de la Isla.

En su opinión, este proyecto tenía que haber puesto sobre la mesa los instrumentos para evitar que daños similares a los de la riada de 2002 vuelvan a repetirse con la misma virulencia.

Recordó, además, que ya el año pasado presentó una moción en la Corporación insular instando a su puesta en marcha y que aún no se ha hecho.

A este respecto, Fernández Bethencourt insistió en que se elaborará, pero que hay datos que son necesarios y que no existen.

Para la responsable socialista "si el Plan Hidrológico dice que hay que hacer un plan de avenidas, y ambos están hechos por el mismo equipo, no es de recibo que diga que no hay datos".

Algo más incisivo, el presidente de la Confederación Canaria de Asociaciones de Vecinos (Concave), Victoriano Izquierdo, subrayó que el problema radica en que hay que estudiar mejor las infraestructuras.

Haciendo un repaso de los principales barrancos, explicó que todos ellos se encuentran taponados por la mano del hombre, que los ha cubierto y que, en su lugar, ha dejado sólo pequeños desagües, que no son suficientes.

"Si vuelve otra lluvia como la del 31 de marzo, ocurrirá exactamente lo mismo", añadió.

Por su parte, el concejal de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Santa Cruz, Emilio Atiénzar, defendió que la corporación ha puesto en marcha "programas de realojo, viviendas de reposición, compra de terrenos, recuperación del alumbrado, del sistema de semáforos, sistemas de autoprotección..."

"Levantará ampollas"

En referencia al plan de estudio de riesgos que la administración local ha encargado, Atiénzar aseguró que "levantará muchas ampollas porque habrá gente que no quiera hacer lo que diga el plan. A lo mejor no es tan importante hacer cosas como quitarlas de ciertas zonas".

A modo de resumen, el gerente del Consejo Insular de Aguas recordó que "desde el 31 de marzo se ha hecho todo lo que se podía hacer en el plazo de un año. Lo que me preocupa es que dentro de tres años tengamos amnesia y la presión sea tan fuerte que miremos para otro lado. La apuesta es prevenir, aunque no predecir".

Por su parte, el responsable de Concave expresó su intención de que el movimiento vecinal no descanse "hasta que los vecinos vivan, por lo menos, igual de bien que antes. Que todos reciban lo que necesitan".