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Los estadounidenses vuelven a entrar en Bagdad durante varias horas


EFE, Bagdad
8/abr/03 14:11 PM
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Unidades militares estadounidenses volvieron a penetrar ayer en el corazón de Bagdad, donde ocuparon algunos edificios oficiales e hicieron al menos decenas de prisioneros antes de retirarse en un movimiento táctico al sur de la ciudad. Según pudieron comprobar los periodistas desde el Hotel Palestina, en el margen oriental del río Tigris, la incursión se produjo tras más de cuatro horas de fieros combates con armas automáticas, fuego de mortero y piezas de artillería contra las fuerzas de defensa, que no pudieron resistir el avance de las tropas de la coalición.

Los testigos vieron cómo una veintena de agentes de la Guardia Republicana se tumbaban al suelo o se arrodillaban para rendirse al otro lado del cauce del río, donde se sitúa el área de Karj y que alberga a la mayoría de los ministerios, sedes del Gobierno y palacios presidenciales.

Otros huían del Cuartel General de la Guardia Republicana a nado a través del río, observados a distancia por soldados estadounidenses que habían puesto pie a tierra tras bajarse de carros blindados.

Dos horas después, hacia las 10.30 hora local, el ministro de Información, Mohamed Said Al Sahaf, aseguraba en una improvisada rueda de prensa que "los mercenarios han sido rechazados y han emprendido la huida".

Sin embargo, poco después del mediodía, los milicianos iraquíes, visiblemente nerviosos, no dejaban pasar hacia la zona sur del barrio de Karj, lo que fue interpretado por observadores locales como un indicio de que las fuerzas de EE UU no debían estar lejos.

Las calles se encontraban más vacías que los días previos de defensores, que abandonaron y dejaron desiertas las barricadas y trincheras en las que la noche anterior habían tomado posición, sin que hubiera indicio de dónde se encontraban.

Según observadores locales, la incursión tuvo como objetivo hacer una demostración de fuerza para minar la moral de las fuerzas de defensa y debilitar al régimen antes de una nueva acometida.

Se desconoce el número de unidades que han entrado en la zona, por lo que otras fuentes no descartan que no fueran suficientes para garantizar el control de ese barrio, de varios kilómetros de extensión.

Tras la operación, milicianos enarbolaban carteles de Sadam y banderas iraquíes al tiempo que hacían disparos al aire, en el margen oriental del Tigris, para proclamar que "la victoria ha sido nuestra".