Cultura y Espectáculos
ALBERTO VÁZQUEZ FIGUEROAESCRITOR

"Soy un profesional que vende sus libros"

El autor tinerfeño anuncia que este año comenzarán a rodarse cuatro nuevas películas basadas en sus obras, que en conjunto superan ya la cifra de 32 millones de ejemplares vendidos.

JOSÉ A. DULCE, S/C de Tenerife
13/abr/03 20:14 PM
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Ser leído o no ser leído: ésta es la cuestión. Es decir, es la cuestión para la mayor parte de los mortales que escriben; no así para Alberto Vázquez Figueroa, cuyos libros disfrutan del beneplácito universal, hasta el punto de que es casi imposible poner el pie en una estación o aeropuerto donde no se encuentre uno cualquiera de sus títulos. Observador cualificado de la escena internacional, batida a lo largo y ancho de su obra narrativa, el autor e investigador tinerfeño expone a lo largo de la siguiente entrevista sus puntos de vista acerca de catástrofes y conflictos que han sacudido a la opinión pública española a lo largo de los últimos meses.
- Con excepción de "Tuareg", nunca ha escatimado críticas hacia su obra. ¿Echa de menos esa autocrítica en sus colegas españoles?
- Cada cual es responsable de su parcela. Yo soy consciente de que he escrito 80 novelas y que no todas pueden ser buenas, de lo contrario sería el rey del mundo. En mi producción hay de todo: novelas buenas, menos buenas y malas, pero sólo de estas últimas se aprende.
- Parece no inquietarle el escaso aprecio que por usted siente el mundo literario español.
- El mundo literario español lo componen cuarenta individuos. Cuando me leen millones de personas en todo el mundo, ¿qué me puede importar la opinión de quienes no venden y cuyas editoriales tienen que repartir los libros entre sus amigos? Soy lo que quise ser desde pequeño: un escritor profesional que vende sus libros. Lo que cuenta es ser leído, no lograr premios ni tener críticas favorables. Conviene no engañarse: quien elogia un libro desde un medio de comunicación está odiando por detrás a su autor. Obras que escribí hace cincuenta años, como "Arena y viento", se siguen vendiendo, y otras como "Manaos", "Ébano" y "Tuareg" pueden encontrarse en todos los quioscos y aeropuertos del mundo: eso es lo que importa; lo demás son paparruchadas.
- Hace años, sus relaciones con el cine eran muy fluidas. ¿Lo son también ahora?
- Este año comenzarán a rodarse cuatro películas basadas en otras tantas novelas mías: "Fuerteventura", "El señor de las tinieblas", "Ícaro" y una nueva versión de "El perro", que ya rodó Antonio Isasi en los 70. Sólo sé que los americanos están implicados en los proyectos.
- El suyo es un caso raro de fidelidad a una misma editorial. ¿No ha sido tentado por los grandes grupos multinacionales?
- Una vez me enfadé con Plaza & Janés y me fui, pero fue por poco tiempo. Desde 1968 editan mis libros y desde entonces se han vendido, en edición de bolsillo, doce millones de ejemplares de mis libros. En edición normal, la cifra debe superar ya los veinte millones.
- Su nombre se asocia con frecuencia al de Jules Verne. ¿Hay fundamento para esa comparación?
- Ambos recurrimos a la imaginación para predecir el futuro. En 1978, escribí una novela, "Nuevos dioses", en la que expliqué cómo se clonaba un ser humano o un animal, y ya entonces los científicos americanos dijeron que si algún día llegaba a realizarse ese experimento, se haría como yo lo había contado. En algunas cosas he acertado y en otras no, pero he tratado de abrir caminos y aportar soluciones, como en el caso del "Prestige".
- Cuando se produjo esta catástrofe, usted propuso emplear la cimentación rápida para neutralizar el fuel salido del petrolero. ¿Alguien ha recogido su idea desde las altas esferas?
- Mis últimas noticias es que se pretende sacar el fuel en globos, lo que es un gran disparate. Cualquiera sabe que si se hunde una pelota en el agua, cuando más profundo se hunda, con más fuerza saldrá; y ahora estamos hablando de globos que van a hundirse a 3.800 de profundidad, con altísimos niveles de presión y corrientes submarinas de enorme fuerza, que cuando salgan a la superficie llevará cada uno mil toneladas de fuel. Ocurrirá que al emerger, cada globo saldrá como un cohete, disparado hacia el cielo, la corriente lo llevará como mínimo a 40 kilómetros de distancia, estallará y el fuel volverá a caer al mar. Se comprende que al principio, cuando se produjo el desastre, cundiera el nerviosismo entre nuestros dirigentes, pero no ahora, cuando hay que tomar decisiones en frío.
- ¿Ha advertido a las autoridades de lo que puede pasar?

- He escrito a los señores Martín Villa y Rajoy. Desde el Gobierno se me dijo que mi solución era buena, rápida, segura, pero a las 48 horas, por presiones de las grandes compañías, salen con las soluciones más disparatadas. Otra de las alternativas era el empleo de tuberías. Cualquier científico o ingeniero sabe que un parámetro de las tuberías es su esbeltez. A casi cuatro kilómetros de profundidad, la tubería tendría una longitud proporcional a la de un cabello humano de metro y medio de longitud, de tal manera que la corriente lo rompería con facilidad. Están jugando con petróleo, es decir, con fuego; no se pueden hacer pruebas alegremente y decir que, si fallan, se adoptarán otras medidas. La prueba la tienen en Chernobyl. ¿Qué paso cuando Chernobyl reventó? Lo cimentaron y no
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