Tenerife
EDITORIAL

-.El turismo que viene -. Asuntos para no olvidar


13/abr/03 12:15 PM
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CANARIAS ha vivido el conflicto bélico en Irak con una doble preocupación, tanto por los devastadores efectos de la contienda como por las consecuencias que pudiera tener en el turismo para el Archipiélago. Ahora, cuando la guerra languidece, salta de nuevo la voz de alarma. ¿Nos restarán protagonismo otros destinos?

La realidad es que en los últimos meses la grave situación geopolítica no ha sustraído visitantes, sino al contrario, a una zona que ofrece, por encima de todo, seguridad, sol, clima y paisaje, además de amabilidad y calidad en las instalaciones y complejos. Incluso, según una de las principales cadenas hoteleras que operan en el país, el miedo a la neumonía asiática puede reforzar al Archipiélago. ¿Por qué preocuparse, entonces? El problema es el turista que no viene. ¿Hemos sembrado lo suficiente para asegurar el volumen de llegadas? Ahí está la cuestión. Buena parte de los visitantes se resisten a repetir destino por su disconformidad con alguno de los eslabones de la cadena.

Desde que un turista llega, hasta el último de los cafés que se tome, es decir, todo el ambiente y servicio que le rodean debe ofrecer calidad y amabilidad. De lo contrario, estamos perdidos. Tenemos que atenderlo debidamente para que vuelva una y otra vez, y aconseje a otros a venir. Bien están todas las promociones de la Consejería, de los Cabildos e, incluso, de cada Ayuntamiento en el exterior, pero después hemos de responder. No cabe duda de que dependemos del turismo y éste debe ser como la joya que hay que pulir cada día.

Asuntos para no olvidar

* La pobreza afecta a unos 320.000 canarios. La cifra es de espanto y habla por sí sola. ¿Cómo atajar el problema? La comisión contra la exclusión social y la pobreza en las Islas ha aprobado un informe que recomienda fijar una renta mínima de subsistencia, así como revisar las pensiones y los programas específicos para los empleados inestables, e incrementar el gasto social de las instituciones. También insta a alargar los plazos de los proyectos de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG); es decir, garantizar a estas entidades dedicadas a atajar esta lacra una disposición de fondos menos marcada por los plazos, con proyectos a medio y largo plazo, y no sólo inmediatos. Pero la pobreza no se debe combatir sólo con medidas administrativas o de caridad: lo principal es crear fuentes de riqueza, de trabajo y de distribución.

* Algunas noticias nos llaman la atención. ¿Cómo es posible que la excesiva burocracia dificulte el desarrollo de la Zona Especial Canaria? ¿Por qué la sobrecarga de trabajo impide que los médicos canarios investiguen? Son cuestiones complicadas, pero que se pueden solventar con un poco de interés. En el primer asunto, se deben adoptar medidas simplificadoras para aprovechar al máximo un instrumento que ofrece la posibilidad de diversificar nuestro tejido económico, además de reducir el desempleo y atraer inversiones productivas. ¿Qué cuesta? En el segundo, aunque sea un campo muy diferente, se trata de invertir para relajar a unos profesionales que bien pueden dedicarse al estudio de nuevos remedios para las enfermedades. Las dos cuestiones tienen un nexo común: las administraciones se han desentendido.

* Las Directrices de Ordenación General y del Turismo han salido adelante con el consenso de los grupos políticos con representación parlamentaria. Esta es la única vía existente para que una normativa - en este caso la más importante de los últimos años - tenga éxito. Tomen nota para el futuro.

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EL VICEPRESIDENTE segundo del Cabildo de Tenerife, José Manuel Bermúdez, efectuaba hace unos días en este mismo periódico unas interesantes declaraciones. Este nacionalista convencido aseguraba que el Cabildo es la institución desde la que es posible desarrollar una eficaz labor política. Correcto. Pero con más competencias transferidas por la Comunidad Autónoma. Así, Canarias se podría construir desde cada Isla, como una suma de siete Islas con inquietudes y realidades diferentes. No de arriba a abajo, como otros propugnan, lo que derivaría en peligrosas desigualdades, como tantas veces se han producido en los últimos años. Canarias una, sí, un Archipiélago, pero con equilibrio real, porque real es que somos siete Islas. Ahora bien, para llegar al sistema ideal es preciso culminar el proceso de transferencia de competencias desde el Estado y el gobierno de la Comunidad Autónoma a los entes locales, con las tareas bien definidas en cada peldaño y con las ideas muy claras.

Y esto que sigue lo decimos porque nos viene de la calle con insistencia: cuidado con los arribistas - más claro, "trepas" - que acompañan a los candidatos a las alcaldías, dado que pueden influir negativamente en los resultados electorales que esperan y en la buena gestión municipal. En resumen, no son buenas, en algunos casos, las incorporaciones "recomendadas" que arrastrarían a las ciudades y pueblos a una situación que no se merecen.

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