Sucesos

Desarticulan una red que introducía africanos en España

La operación, denominada Tiscamanita, fue llevada a cabo por efectivos del Cuerpo Nacional de Policía en la isla de Fuerteventura y se saldó con la detención de nueve personas en el Archipiélago y ocho más en Murcia. Éstas ocultaban a los inmigrantes en casas y pisos de seguridad.
 EFE,Las Palmas
15/abr/03 10:06 AM
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Una red de tráfico de personas que introducía africanos en Fuerteventura para luego llevarlos a la España continental e Italia ha sido desarticulada por la Policía Nacional en la llamada "Operación Tiscamanita", que se saldó con nueve detenidos en Canarias y ocho más en Murcia.

Desde esta ciudad dirigían sus actuaciones los principales responsables de la organización, compuesta íntegramente por ciudadanos marroquíes que, una vez llegados los inmigrantes a Fuerteventura, les ocultaban encerrados en casas y pisos de seguridad que no les permitían abandonar hasta que ellos o sus familiares y amigos abonaran unos 2.000 euros.

Una vez efectuado ese pago, la red se encargaba de trasladarlos a la Península, donde generalmente eran esperados por parientes o conocidos residentes ya en España, según explicó hoy en Fuerteventura Jesús Redondo, comisario de la Policía Nacional en la capital de la isla, Puerto del Rosario.

En una rueda de Prensa donde dio a conocer los resultados de la "Operación Tiscamanita", denominada así por el nombre de un pago rural del municipio de Tuineje donde la red mafiosa tenía una de sus casas de seguridad, el comisario relató que las investigaciones que permitieron desarticular la banda se iniciaron el pasado enero.

Datos obtenidos tras la llegada de una de las numerosas pateras que arriban a Fuerteventura con africanos que pretenden entrar en el territorio nacional de forma irregular permitieron a la Policía determinar que el trabajo de quienes trafican con personas en la isla no finalizaba con su traslado a la isla, sino que también las ocultaban y enviaban luego a la Península.

Ello les reportaba la citada cantidad de unos 2.000 euros por inmigrante, que reclamaban a cada uno "con la amenaza de que, en caso de incumplimiento de esta exigencia, sufrirían nefastas consecuencias, incluso la muerte", subrayó Redondo.

Agregó que, tras identificar a algunos de los presuntos integrantes de esta "mafia", se vigilaron sus movimientos hasta detener a uno de ellos en el aeropuerto de Fuerteventura cuando se disponía a viajar a la Península con cuatro inmigrantes que debía trasladar hasta allí.

Los destinos a los que se enviaba a los africanos, a fin de evitar sospechas, eran distintos, así como los puntos de partida, ya que en muchos casos se les llevaba primero a Gran Canaria o Lanzarote para, desde allí, coger un vuelo a la Península, destacó el comisario.

En cuanto a la conexión de sus actividades con Murcia, detalló que se estableció tras detener en la misma Fuerteventura a otros tres miembros de la organización, que, en sus declaraciones, señalaron como máximo dirigente de la red al marroquí afincado en dicha ciudad Azzeddine A.B. Agentes de la Policía Nacional con destino en Canarias se desplazaron entonces a Murcia, donde, en colaboración con efectivos locales, trabajaron en el esclarecimiento de todo el entramado de las actividades de la organización. Así, averiguaron que ésta contaba con colaboradores tanto en Marruecos como en España, que se repartían las tareas de captar clientes que quisieran viajar ilegalmente a España.