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Miraflores: retales de otra época

El antiguo barrio de Vilaflor busca quitarse "sambenitos" y reclama un plan integral para su desarrollo moderno.
JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.Los proyectos
19/abr/03 4:51 AM
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Entre la calle del Castillo y el Barranco de Santos surgió desde comienzos del siglo XVII el que se denominó como barrio de Vilaflor, poblado por gentes de origen muy humilde que lo rebautizaron como Miraflores, el nombre con el que ha pasado a la historia.

El poblamiento de la zona, como en la mayoría de los casos en la capital, fue espontáneo, a partir de los primeros ensanches urbanos de los núcleos fundacionales.

No había dirección ni planificación, pero sí un cierto impulso, un intento que surge desde el individualismo de irle dando forma a las edificaciones, primero, y luego, al barrio, en sentido global, con una determinada extensión de las fincas y un trazado de las calles más o menos similar. Así, este sector fue integrándose en el casco urbano de Santa Cruz.

En cuanto a la calle Miraflores, es trazada como tal desde principios del siglo XVIII. El tiempo la dotó de una cierta imagen de marginalidad junto al Puente Serrador, como lugar de encuentro para los amantes de la noche y de la juerga, así como de los denominados placeres de la carne. Y es que, en un barrio donde el papel de la mujer venía predestinado por la miseria y el desempleo, había un caldo de cultivo para esas féminas a las que se ha llamado eufemísticamente de todo para tapar su oficio, el más antiguo del mundo, según dicen.

Así, a principios del XIX, se hablaba de la ciudad como un lugar de florecimiento de la prostitución, una "Gomorra" de lujuria. En palabras del vicario José Martinón, en 1809: "... Licencia de costumbres fomentada por mujeres desbandadas, errantes por todo el pueblo que hacen con la sombra de la noche la torpe mercancía de su cuerpo". Un ejemplo de la obsesión eclesiástica con el pecado de la carne, aunque las autoridades pensaban que no era para tanto y que "a la vil canalla" que tenía el muelle y las calles adyacentes como punto de reunión había que controlarlas en algún sitio.

Pero Miraflores no era ni es sólo Miraflores, sino que a su alrededor se han desarrollado otras calles. Entre ellas, la paralela, la antigua Santa Isabel, llamada desde 1917 Carmen Monteverde, dedicada a la gran benefactora del Hospitalito, felizmente recuperado hace unas fechas para la ciudadanía, con un edificio moderno y funcional.

Y también las que cruzan el camino principal como La X, así denominada por acoger la sede de la sociedad benéfica que fundó y dirigió Rafael Hardison Spou. O Alfaro, sin nombre hasta 1859 y que homenajea al concejal Nicolás de Alfaro Brieva.

Siguiendo desde Miraflores hacia abajo aparece la pequeña vía que sirve de homenaje al traumatólogo Doctor Miguel López González. Luego, la calle del músico Juan de Padrón, que primero fue La Gloria, y, antes de acceder al Puente Serrador, la de San Francisco de Paula, trazada desde el siglo XIX y dedicada al religioso italiano, famoso por sus milagros.

La mayoría de los vecinos de la zona, en pleno centro urbano, pide en la actualidad un plan integral que la rehabilite en todos los sentidos. Ahora mismo es una mezcla entre antiguos edificios, la mayoría, con honrosas excepciones, mal conservados, y nuevas edificaciones ocupadas por residentes que aspiran a habitar con todas las comodidades y servicios de la vida moderna, en un barrio tan céntrico de la ciudad y que reclaman al ayuntamiento medidas de mejora a corto plazo, tendentes a terminar con los escasos y últimos residuos de marginalidad. Pero eso ya forma parte del futuro.

Es intención del consistorio capitalino afrontar medidas relacionadas con el futuro más o menos inmediato de lo que fue el barrio de Vilaflor, aglutinado por la calle Miraflores. Manuel Parejo, Teniente de Alcalde y coordinador del ayuntamiento, y José Tomás Martín, gerente de Urbanismo, atendieron con una exquisita amabilidad a este periódico. La filosofía desde el ayuntamiento está clara y pasa por recuperar la zona para la ciudad y más aún al estar ubicada en una de las partes más céntricas de la urbe.

Manuel Parejo explicó a EL DÍA lo siguiente: "Ahora mismo hay una actuación urbanística en marcha en dos grandes parcelas que denominamos Centro Histórico (CH) 18 y 19. La misma supone la reordenación a base de la ampliación de la sección de la calle, la demolición de las casas y la reedificación. Gran parte del suelo es de propiedad municipal y ya se verá en su momento como se gestiona, si se conserva en manos del ayuntamiento, a través de iniciativas como las de Viviendas Municipales, o se deja en manos privadas".

El proyecto de recuperación que fija cómo quedarán las calles propone que sean ampliadas y el desalojo de algunos ocupantes que permanecen en las casas a lo largo de este año para estar en condiciones de comenzar las obras en el inicio de 2004. La demolición en estas dos manzanas afectará al cien por cien de los inmuebles y dará paso a zonas residenciales. En los sectores adyacentes ya existe una consolidación de este tipo de viviendas, con edificios de reciente construcción. La única excepción es un inmueble antiguo de color amarillo que se encuentra cerca del Puente Serrador y que no está todavía contemplado en próximas actuaciones. Además, según afirmaron los responsables municipales, "podría haber otras opciones de futuro, pero siempre pendientes del nuevo Plan General que esperamos esté ya presentado antes del verano".

La filosofía que mueve a estas iniciativas desde el consistorio es la de recuperar para la ciudad esta zona "en la que no es conveniente pasear a determinadas horas y que presenta un mal aspecto en cuanto a imagen, con muchas casas en estado de semiabandono o ruina", tal y como se hizo en su momento, por ejemplo, con los alrededores de La Noria. Para ello habrá que desalojar a algunas personas que todavía viven en esos edificios antiguos, la mayoría en calidad de "ocupas", pero "siempre dentro de un proceso tranquilo, en el que los que tenga posibilidades de irse a otro lugar lo puedan hacer y los que no, sean realojados en otros sitios a través de un trabajo social y observando caso por caso. No sería nunca una actuación traumática con intervenciones policiales o represivas porque no servírían sino para aumentar el problema y porque no es la línea de actuación que suele observar este ayuntamiento".

Las posibilidades de rehabitlitación eran varias y se ha optado, en palabras de Manuel Parejo, "por el desarrollo de esta parte de la capital, a través de un proceso de enajenación de propiedades para realizar un proyecto residencial y una ampliación del viario que la rodea. La idea pasa por dotar convenientemente a este ámbito, con un eje y el embellecimiento del barranco, todo un proceso de rehabilitación, tal y como se hizo en su día con el entorno de La Concepción y de la calle de La Noria, con reparcelaciones para viviendas, quedando pendiente si la gestión será municipal o privada".

En el aérea Salesianos, que corresponde a la parcela CH-18, la superficie a rehabilitar es de 2.285 metros cuadrados, de los cuales 1.054 corresponden a viales. Se extendería desde Miraflores hasta Ramón y Cajal.

En cuanto a la CH-19, en el área de Ángel Guimerá, la superficie total de zona residencial es de 1.631 metros cuadrados y la viales de 863, lo que da un balance de 2.994 metros cuadrados. En este caso se trata de un rectángulo que abarca una parte de Miraflores, a lo largo de Juan de Padrón a San Francisco de Paula y a lo ancho llega hasta Carmen Monteverde.

Ahí está el futuro de lo que hoy es un retal de otra época.

Una cierta marginalidad

La calle Miraflores, cuyo nombre en referencia al sector que aglutina data ya de 1787, aunque debe ser anterior, va unida a un cierto estigma de marginalidad desde su relación directa con la prostitución, un sambenito que poco tiene ya que ver con la realidad, salvo en el cierto abandono que presenta su paisaje urbano, con muchas casas viejas, casi en estado de ruina, además de solares convertidos en basureros, aunque en contraste con otras edificaciones modernas. Miraflores y su entorno lo que piden a gritos es un plan de rehabilitación. Casi como anécdota queda la descripción de un ambiente que no cambió demasiado hasta hace bien poco. En esos escritos, casi siempre de procedencia eclesiástica, se criticaban las costumbres disolutas que llevaban "a los casados a recurrir a las mancebas y a los solteros a rehusar enlazarse en matrimonio por la facilidad de gozar con otras mujeres".

De ese clima apenas quedan residuos en la actual Miraflores.

Pero volvamos a la historia. El antiguo barrio de Vilaflor se extendía, más o menos, desde el Barranquillo al Barranco de Santos y desde el antiguo convento de Santo Domingo, donde se ubica en esta época el teatro Guimerá, hasta la que hoy en día es la plaza Weyler. Siempre hay que ser prudente con este tipo de límites históricos, cuando las calles apenas estaban esbozadas como tales. Ese cuadrilátero imaginario correspondería actualmente, de manera aproximada, a las calles Miraflores, La X, Alfaro, Carmen Monteverde, Puerta Canseco, Doctor Miguel López y Juan Padrón, cada una de las cuales vivió también sus momentos de historia, más o menos brillante.

Por ejemplo, Puerta Canseco, que lleva ese nombre desde 1903 en homenaje al profesor Juan de la Puerta Canseco. Sin embargo, antes, desde el siglo XVII, fue la calle de La Consolación por la ermita dedicada a esta devoción que se encontraba junto al convento dominico, en el espacio de lo que hoy en día es el teatro Guimerá.

En la zona se vivió de manera especialmente intensa la epidemia del cólera de 1893 al tratarse de un lugar habitado en su mayor parte por gentes humildes, trabajadores manuales o pescadores, con unas malas condiciones de vida en cuanto a higiene y salubridad.

El muelle era en aquellos años la referencia de Santa Cruz y la "vida" que siempre arrastra la actividad portuaria fue haciéndose un "hueco" en el interior de la ciudad, subiendo hasta llegar a Miraflores y las vías adyacentes, y allí se quedó.

Pero los tiempos han cambiado y la vieja calle Miraflores busca otro destino, algo mejor si es posible.