Dinero y Trabajo

El negocio del tabaco tiene futuro

Los tabaqueros acometen un proceso de autorregulación que busca que sus manufacturas conserven un puesto destacado en el comercio exterior isleño. Hay consenso sobre la necesidad de reinventar el modelo de desarrollo y para ello se demanda el apoyo de las instancias públicas.
4/may/03 15:53 PM
Edición impresa

La industria tabaquera canaria, tras el deterioro experimentado en la última década del siglo XX, muestra síntomas de recuperación.

En ello están de acuerdo todos los intervinientes en el debate organizado por El DÍA para analizar la situación actual y perspectivas de futuro de esta actividad productiva: Juan Rumeu de Lorenzo Cáceres, presidente de la Asociación Canaria de Tabaqueros Artesanos (ACTA); Andrés Arnaldos Martínez, director general de la Asociación Canaria de Industriales Tabaqueros (ACIT); Eduardo Pintado Mascareño, director de Internacionalización de la empresa pública Promociones Exteriores de Canarias (Proexca), y Juan Antonio Núñez Rodríguez, economista y vicepresidente del Consejo Rector del Consorcio de la Zona Especial Canaria (ZEC).

El sector tabaquero canario, tanto industrial como artesano, está inmerso en un proceso de autorregulación que busca que las manufacturas de tabaco sigan ocupando un lugar de privilegio en el comercio exterior de Canarias. Del Gobierno se espera mucho. De entrada, que establezca un registro de fabricantes de tabaco y tutele la constitución de un consejo regional de productores de puros de Canarias. Nadie duda de que el AIEM es una auténtica mascarilla de oxígeno en medio de una competencia cada vez más asfixiante. Pero preocupa el hecho de que no se haya logrado, contra todo pronóstico, que la Administración Central conceda a las fábricas tabaqueras el régimen de entidades ZEC en sus emplazamientos actuales. En definitiva, existe el temor a que desde este área de baja fiscalidad europea puedan surgir competidores que coman el terreno ganado palmo a palmo a las fábricas ya establecidas.

Evitar incongruencias

Juan Rumeu hace hincapié en que es vital que el Gobierno establezca cuanto antes un registro de fabricantes de tabaco y tutele la constitución del Consejo Regional de Productores de Puros de Canarias, llamado a ser el órgano que garantice el cumplimiento de los acuerdos de autorregulación, en particular, subraya, los referidos a los estándares de calidad que deben reunir los puros que quieran comercializarse bajo la marca "Puros de Canarias".

Y hablando de calidad, advierte de que es una incongruencia que para poder beneficiarse de las ventajas de la Zona Especial Canaria se pretenda obligar a los tabaqueros artesanos a instalarse en las áreas acotadas para las empresas industriales de la ZEC, pese a ser indiscutible que éstas difícilmente podrían ofrecer las condiciones de humedad y temperatura que requieren la conservación tanto de la rama del tabaco como del producto ya fabricado. "No tiene sentido obligarnos a ir a un área acotada", apostilla.

Por su parte, Andrés Arnaldos, que hizo suyas las demandas de Rumeu, abogó por que todo el Archipiélago sea considerado zona ZEC. "Las fábricas tabaqueras tienen que ser autorizadas a operar como entidades ZEC en sus emplazamientos actuales, dado que sólo con ventajas impositivas directas se logrará que estas plantas se consoliden en el Archipiélago". Tras recordar que esta demanda logró en su día el apoyó del Parlamento Canario, criticó que luego se omitiera la más mínima referencia en el Real Decreto que convalidó la ZEC. "No se puede emplear distintas varas de medir con las fábricas que ya están establecidas y las que llegan de nuevas o regresan a las Islas para beneficiarse de las ventajas ZEC", advirtió Arnaldos. El director general de ACIT insistió en que "desaparecidas las ventajas en la imposición indirecta, como consecuencia de la plena integración de Canarias en las políticas comunitarias, es imprescindible impulsar ventajas impositivas directas. De lo contrario será im-posible competir con los países del Caribe, que además de mano de obra barata tienen acuerdos arancelarios preferenciales con Estados Unidos, mercado que los tabaqueros canarios estamos decididos a recuperar".

Andrés Arnaldos señaló que industriales y artesanos tabaqueros confían en el apoyo del Gobierno de Canarias, los Cabildos, Cámaras de Comercio, Proexca e ICEX (Instituto de Comercio Exterior) a su estrategia para dar un nuevo impulso a su actividad, "de modo que el tabaco siga siendo en el siglo XXI para Canarias no sólo una seña de identidad cultural, sino también una fuente de riqueza".

Arnaldos y Romeu fueron categóricos al afirmar que "se ha agotado el anterior modelo de desarrollo de la industria tabaquera en Canarias y hay que reinventarlo desde la unidad". Después de declarar la guerra a la competencia desleal que se ejerce desde la economía sumergida en el mercado interior, que se da por consolidado, Arnaldos puso de relieve la marcada vocación exportadora de la industria tabaquera canaria: "El reto que tenemos es introducirnos en los mercados internacionales" y "la batalla sólo podrá ganarse desde la autorregulación y con los más elevados estándares de calidad", subrayó.

Los representantes de ACIT y ACTA defienden que este subsector conserva una excepcional importancia de carácter estratégico para el desarrollo económico del Archipiélago. A pesar de que en el pasado reciente hayan cerrado algunas de las más importantes fábricas de tabaco del Archipiélago como consecuencia de dos factores adversos: el fuerte proceso de globalización que, a nivel internacional, ha experimentado esta actividad, y, por descontado, "la pérdida de las singularidades aduaneras y fiscales del régimen especial canario que supuso la plena integración de las Islas en las políticas de la Unión Europea".

Juan Antonio Núñez es claro. Desde el Consejo Rector de la ZEC se trabaja con ahínco para que la Administración Central suprima las actuales limitaciones geográficas y las fábricas tabaqueras puedan, si ésa es su elección, operar como entidades ZEC desde sus emplazamientos actuales. Pero no admite que, como apuntan los tabaqueros, "una industria establecida en la ZEC esté en condiciones más ventajosas que otra que opere dentro del marco del régimen general". Su tesis es la siguiente: "La ZEC aporta ventajas alternativas, diferentes a las del régimen general, pero no más elevadas". A modo de ejemplo alude a que "la mitad de los beneficios del empresario que está en el régimen general tributan al 0% y la otra mitad puede acogerse a la Reserva de Inversiones de Canarias (RIC), recurso que si bien es cierto que le obliga a reinvertir su beneficio, también le permite desinvertir transcurridos cinco años y llevarse el dinero a casa". Algo que no permite la ZEC, donde el empresario "está obligado a tener permanentemente reinvertido los beneficios que genera su actividad productiva; y si los desamortiza, paga el 35%". Eso sí, admitió Núñez, "lo que ocurre es que sí es cierto que el régimen ZEC tiene una interesante ventaja sobre la RIC, permite al industrial, mientras mantenga el beneficio en el activo de su empresa, reinvertir en lo que quiera y, si lo desea, fuera de Canarias".

Mercado peninsular

Tras insistir en que la razón de ser de la ZEC es atraer nuevas actividades productivas a las Islas y generar empleo, Núñez repitió que está batallando para que todos los industriales ya establecidos en Canarias puedan operar como entidades ZEC, si ésa es su decisión, desde sus emplazamientos actuales. En definitiva, y en línea con la reclamación de los tabaqueros, para que "todo el Archipiélago sea zona ZEC" y no haya obligatoriedad de establecerse forzosamente en los polígonos acotados para la industria si se quiere disfrutar de sus ventajas fiscales. En cualquier caso, para Núñez el subsector tabaquero canario "está en el buen camino: más que a una recuperación, se está asistiendo a una reconversión profunda".

Desde la óptica de Eduardo Pintado, el hecho de que la Administración Autonómica haya tomado cartas en el proceso de autorregulación es una garantía de que "vamos bien". Pintado, que está convencido de las grandes posibilidades del tabaco canario de recuperar las cotas perdidas en el comercio exterior, no dudó en señalar que "una de las asignaturas pendientes con la Administración del Estado es la apertura total, la liberalización real del mercado peninsular".