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Miles de iraquíes desentierran a sus muertos de la fosa común

Peter Bouckaerte, de una organización de derechos humanos, dijo que el lugar era conocido por muchos de los habitantes del lugar, que lo han guardado en secreto hasta la caída de Sadam.
EFE, Al Mahawil (Irak)
15/may/03 14:12 PM
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Más de 3.000 cadáveres, según las autoridades locales, han aparecido ya en los últimos días en una fosa común localizada en la aldea de Al Mahawil, a unos 85 kilómetros al sur de Bagdad, cerca de la ciudad de Hilla.

El lugar es dantesco. En mitad de un campo y al lado de un camino, cientos de bolsas de plástico llenas de restos humanos se amontonan junto a la tierra removida, mientras los familiares buscan a sus desaparecidos hurgando entre los huesos y los jirones de ropa.

Según dijo Peter Bouckaerte, de la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW), el lugar era conocido por muchos de los habitantes del lugar, que lo han guardado en secreto durante 12 años hasta la caída del régimen de Sadam Husein.

Bouckaerte aseguró que, dado el tamaño de la fosa, y en comparación con otras que ha estudiado en lugares como Kosovo, podrían aparecer hasta 10.000 cadáveres.

Añadió que hay muchos de ellos con agujeros de bala en el cráneo y en el tórax.

Los cadáveres son sobre todo de militares, identificables por los restos de uniformes, pero también de mujeres y niños y hasta de minusválidos, y parecen corresponder a los caídos en la sublevación que tuvo lugar en todo el sur chií de Irak en 1991, justo después de la Guerra del Golfo, y que fue aplastada a sangre y fuego por el régimen.

El granjero Sayed Jaber Muhsin al Hosseini, propietario del terreno, ha guardado este terrible secreto durante 12 años.

"Esto te pasará a ti"

"Desde el 7 de marzo hasta el 6 de abril (de 1991) vinieron hombres de las fuerzas de seguridad y agentes del partido Baaz con grupos de presos. Excavaban, incluso hasta tres veces al día, agujeros donde metían a entre 120 y 150 personas vivas, y luego empezaban a disparar. Cuando no quedaba uno con vida, los cubrían de tierra".

"Si alguna vez hablas de lo que has visto, esto mismo te pasará a ti y a tus hijos", le amenazaron los agentes del Baaz.

Un grupo de marines americanos ha llegado al lugar y han distribuido las bolsas de plástico donde meter a los cadáveres y agua para los que participan en la búsqueda.

Una excavadora ofrecida por un empresario local es la que va removiendo la tierra y la extrae llena de huesos, ropa y enseres personales que luego son ansiosamente inspeccionados por los cientos de familiares llegados desde toda la provincia y hasta de Basora (500 kilómetros al sur).

En cuanto alguien encuentra un objeto que identifica con uno de sus parientes, se lleva los restos más cercanos hasta el cementerio, pues según la tradición islámica es un deber enterrar a los muertos lo antes posible.

Hay quien ha encontrado un carné de identidad, pero también hay quien se lleva una de las bolsas "porque tenía a su lado un paquete de cigarros como el que fumaba su padre", relata a los medios Bouckaerte.