Cultura y Espectáculos
ROMÁN GUBERN HISTORIADOR DEL CINE

"Cuando todo es posible, ya nada produce asombro"

El autor de "La mirada opulenta" considera que los atentados del 11 de septiembre y la guerra de Irak han traído al cine una nueva "caza de brujas" y la reactivación de las listas negras.
J.A. DULCE, S/C de Tenerife
21/may/03 20:16 PM
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Reputado historiador del cine y experto en la aplicación de las nuevas tecnologías al medio audiovisual, Román Gubern está convencido de que el mundo vive una nueva "caza de brujas" tras los atentados del 11 de septiembre, "neomaccarthysmo" que a su juicio ya se deja notar dentro y fuera de la pantalla. El autor de libros como "La mirada opulenta" y "Mensajes icónicos en la cultura de masas" realizó anteayer una visita relámpago a La Laguna, donde impartió la conferencia "El mal en el cine de ciencia-ficción", dentro del ciclo de conferencias organizado por la Sección de Audiovisuales del Ateneo.

-Científicos, militares, alienígenas: ¿quién ejerce hoy de malo en la ficción cinematográfica?

-El cine rodado durante la guerra fría dio testimonio de una paranoia colectiva que se ha reactivado tras los atentados del 11-S; a partir de esa fecha, la sociedad ha hecho un reciclaje de los miedos de aquella época, en la que marcianos y similares eran un metáfora de la amenaza exterior. Es evidente que Hollywood sigue con- signas. Hace poco, Carl Lowe, principal asesor electoral de George W. Bush, se reunió con los estudios para diseñar una política de imagen en la que, por ejemplo, no se puede hacer una película en la que el malo sea musulmán. Los temas e inquietudes son los de siempre, pero con distintos hábitos de monje.

-¿Cómo va a repercutir en el cine la guerra de Irak y la lucha contra el terrorismo internacional?

-Es curioso que la primera guerra del Golfo generara sólo "Tormenta del desierto", que apenas tuvo resonancia. Por aquel entonces no se planteaba todavía el conflicto entre civilizaciones, ni la lucha del mundo occidental contra el fundamentalismo. Pero en época más reciente, "Minority report", de Spielberg, con su Brigada Pre-Crimen, ya aparece como la versión doméstica de la guerra preventiva. No es descabellado de-cir que estamos viviendo una épo-ca de "neomaccarthysmo", como prueban las represalias, boicots y cancelaciones de contratos que sufren los actores que se han manifestado contra la guerra, como ha sucedido en Estados Unidos, con Sean Penn o Susan Sarandon. El Sindicato de Actores asegura que las listas negras siempre han existido; estaban desactivadas y ahora se las ha reactivado.

-¿Y en España?

-Hemos visto recientemente có-mo la gala de entrega de los Premios Max no se ha televisado por que en ella se iban a producir ma-nifestaciones contra la guerra. En estos casos, el poder ejerce una fuerza ilegítima sobre el derecho a la libertad de expresión.

Hacia la ficción virtual

-El cine mantiene una relación de amor-odio con máquinas, androides y mutantes. ¿A qué lo atribuye?

-El discurso es cuando menos ambiguo. Por un lado, hay que presentar la tecnología como una amenaza, ya que la autonomía de la máquina siempre encierra peligro, pero, por otro, estamos en una sociedad tecnológicamente avanzada en la que, por motivos industriales, dichos avances no pueden ser criminalizados.

-El hecho de que se hable cada vez menos de cine y más de audiovisual, ¿encierra algo más que un diferencia terminológica?

-Encierra una realidad industrial. Los ingresos de Hollywood proceden en primer lugar del DVD y el vídeo, en segundo lugar de la televisión y, por último, de las salas públicas. Además, hay una interacción multimedia del cine con los videojuegos, las camisetas, las gorras y el resto del "merchandising". El próximo paso será la realidad virtual inversiva en la que un espectador asisitirá a ficciones mediante un casco visualizador. Gracias a la peculiar estructura del hiperespacio, yo abriré un puerta y viviré una determinada experiencia, mientras que mi amigo o mi novia elegirán otra opción. Todo ello llevará a la destrucción de ese imaginario compartido que es el cine. Al llegar a ese estadio, el espectador dejara de serlo para convertirse en actor.

-Pero antes el personaje habrá sido suplantado por el efecto especial.

-Estamos en pleno imperio del cine digital. Uno ve "Matrix" o "X-Men 2" y queda apabullado, como quedé yo cuando vi "Terminator 2", que ya es una película prehistórica. Pero con los efectos especiales pasa lo que con los desnudos: verlos de continuo conduce a la rutina. A mis alumnos siempre les digo que cuando todo es posible, ya nada produce asombro.

-Como profesor, ¿a qué achaca la falta de cultura cinematográfica de las nuevas generaciones?

-Nosotros pertenecemos a una generación en la que el espectáculo rey era el cine. Ese espectáculo se ha ido al garete por la moderna diversificación de las fuentes de imagen. En la producción cinematográfica "Final fantasy" se graban los sueños de los personajes en soporte audiovisual. El día en que podamos reproducir nuestros sueños e intercambiarlos con otras personas, el negocio del cine habrá terminado.

PROSPECCIÓN

El cine del mañana

Román Gubern, quien ha analizado las relaciones entre la Generación del 27 y el cine en la serie "El ojo y la palabra", cuyos capítulos serán emitidos por TVE en los tres primeros días de la próxima semana, augura la desaparición del soporte cinematográfico convencional en beneficio de nuevas tecnologías. "La película de bobina desaparecerá y dará paso a las proyecciones digitales, más baratas y con equipos más ligeros; el siguiente escalón ?pronostica? será la exhibición simultánea de una película en 500 cines a partir de una señala emitida por satélite, y, por último, se llegará a la sala móvil, un juguete que constituirá un paso decisivo hacia ese cine sinestésico que la industria tiene como meta". Gubern no se engaña sobre la naturaleza del público actual: "Para las nuevas generaciones y en especial para la Generación Nintendo, el cine es un pasatiempo más, por detrás de internet y los videojuegos, con los que empieza a haber una ósmosis importante. La demostración está en las aventuras cinematográficas de héroes digitales como Aki Ross o Lara Croft, que a diferencia de los personajes populares de antaño (incluso los procedentes de Mickey Mouse) carecen de vida privada. La pasión del público por estas entelequias merecería un estudio serio por parte de los investigadores y las universidades".

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