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Multado un falso odontólogo que ejercía en varias clínicas de Tenerife


EL DÍA, S/C de Tenerife
23/may/03 10:09 AM
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El Juzgado de lo Penal número Cinco de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a Leonardo S.R., natural de Argentina, al pago de una multa de 6.480 euros al ser considerado autor de un delito de intrusismo profesional cuando, en 1995, era propietario de una clínica dental y se hacía pasar por odontólogo sin tener dicha titulación.

Según la sentencia "entre noviembre de 1995 y diciembre de 1996, el acusado se hizo pasar por odontólogo en una clínica que tenía en propiedad en La Orotava".

A pesar de que carecía del título académico exigido para ejercer la profesión en España, atendía a varios clientes, entre los que se encontraba una joven que acudió a dicha clínica a finales de 1995 para someterse a un tratamiento odontológico a fin de mejorar la estructura y distribución de sus piezas dentarias, ya que tenía un apiñamiento de las mismas.

El acusado la atendió por primera vez y, tras llevar a cabo un reconocimiento dental, le indicó que el tratamiento a seguir consistía en extraer siete piezas sanas, incluidos tres cordales, para colocar posteriormente un aparato ortodóncico móvil, que debía ajustarse y controlar periódicamente en la clínica durante dos años.

Pérdida de masa ósea

La paciente aceptó el tratamiento prescrito, pero fue uno de los odontólogos que trabajaban en la clínica del procesado quien le extrajo las siete piezas dentales y le colocó el aparato móvil. En abril de 1996, la paciente manifestó que el tratamiento no daba resultados y el inculpado le sustituyó el aparato móvil por uno fijo, no mejorando.

Ante las molestias que sufría la paciente decidió acudir a otro dentista quien le comentó que tenía una "oclusión con pérdida de masa ósea por una aparatología ortodóncica no controlada", consiguiendo que después de dos años mejorara de sus problemas.

El fiscal calificó los hechos como un delito de intrusismo profesional y otro de lesiones por imprudencia, por lo que solicitó una pena de un año de prisión y 288 euros. Por su parte la acusación particular pedía cuatro años de prisión por ambos delitos, mientras que la defensa se decantó por estimar el intrusismo pidiendo una multa de seis meses.

Reconoció no tener título

Los hechos, según la sentencia, son propios de un delito de intrusismo profesional, ya que el acusado reconoció no tener el título ni tampoco acreditó ser protésico dental, aunque se comportaba como si lo fuera, ya que llevaba bata y todo el personal de la clínica e incluso los pacientes se referían a él como "doctor Leo".

En cuanto al delito de lesiones por el que también estaba siendo acusado se le absuelve, aunque se deja abierta la vía civil para que la paciente reclame.