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Y el sueño se hizo realidad. Jugando el mejor y más completo partido de la serie, con un soberbio trabajo defensivo y con Hamilton y Savane inconmensurables, el conjunto de Paco García estableció el definitivo 3-1 que puso punto y final al "play-off". El ascenso a la Liga ACB es el premio a una seria labor que se inició en el mes de agosto y que culminó un 23 de mayo de 2003 que pasará a la historia del basket tinerfeño.
24/may/03 11:24 AM
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Hay días que valen la pena disfrutar como si fueran el último. El de ayer viernes fue uno de ellos. El Unelco añadió una fecha más, la del 23 de mayo de 2003, al calendario de efemérides del deporte canario y saldó de paso una deuda histórica al recuperar la elite para el basket tinerfeño doce años después. El suyo es un premio ganado a pulso que viene a hacer justicia con el pasado y con el presente. Con el pasado, porque la Isla se lo merecía por tradición y con el presente, porque el equipo tinerfeño aunó argumentos de sobra para ascender a la Liga ACB.

El grupo de Paco García acabó por recrearse en un partido en el que cumplió con creces la difícil tarea de jugar fácil, virtud que sólo se le atribuye a los campeones de verdad. Y el Unelco lo es. El partido fue otro ejercicio de autoridad de los blanquiazules y desató luego un mosaico de sensaciones, aquellas que sólo se explican desde el sentimiento. Antes de los festejos, hubo una exhibición en toda regla que volvió a cimentarse en una defensa de lujo y en el poder bajo tablero de los extranjeros.

El conjunto tinerfeño tuvo la feliz idea de repetirse y calcar el inicio de partido del pasado miércoles. La mejor pareja de interiores de la liga, la formada por Venson Hamilton y Sitapha Savané, sacó a relucir su capacidad de intimidación y, tapones de por medio, pusieron un cerrojazo en el aro leonés. Eso y sus prestaciones ofensivas concedieron a los blanquiazules la primera ventaja significativa en el marcador (2-7, 4').

El León, consciente de que le iba la vida en ello, trató de enmendarse (9-9, 6') y buscó remedios en la zona, la misma que se le atravesó a los tinerfeños en el segundo choque de la serie. El caso es que el grupo de Paco García había aprendido la lección y abanderado por la soltura de David Gil desde el perímetro se fue hasta los once puntos de ventaja al cierre del primer cuarto (10-21, 10').

El equipo leonés se atascó en ataque y se tiró cinco minutos sin anotar, lo que supuso un parcial de 1-11, con un agravio para el debe de Quino Salvo. Las rotaciones no existieron y el técnico local tardó una eternidad en mirar al banquillo para encontrar respuestas. El caso es que por el camino el León descubrió sus miserias y por ahí Julio González certificó que lo suyo el miércoles pasado con el acierto a media y larga distancia fue un espejismo, de esos que se atribuyen a la suerte. El escolta rojillo hizo una serie pésima desde el tiro libre y restó en mucho las opciones ofensivas de su equipo.

El único pero para los tinerfeños llegó con la tercera personal de Nacho Yánez. De todas formas, fue un pero relativo, porque Diego Sánchez y Francesc Sabaté se encargaron de recordar con sendos triples la riqueza de prestaciones del bloque tinerfeño. El León, muy espeso y con una selección de tiro bastante lamentable, se movía a base de impulsos y el Unelco, inmenso en defensa, continuó tirando de repertorio para ir minando poco a poco la moral de los locales. La parroquia leonesa, rendida ante la evidencia, enmudeció y el representativo llegó al receso con 17 puntos de ventaja y el sueño a medio cumplir.

El segundo acto arrancó entre los intentos de Tchiloemba por meter a su equipo en el partido y las réplicas de Savané, que sacó otra vez el librillo para exhibirse en las suspensiones contra tabla. Los méritos del primero propiciaron un parcial de 12-5 (32-42, 25'), que se quedó en eso porque el Tisi Reynés, con cinco puntos consecutivos, encabezó una respuesta contundente en forma de un 0-11 que llevó a los tinerfeños hasta los 21 puntos de renta (32-53, 27').

El León, muy tocado en su orgullo, lo intentó amparándose en los fogonazos de Pepe Llorente y en poco más, porque sin coraje de por medio y con los albiazules en su papel, el grupo de Quino Salvo es inferior al Unelco en todo. El caso era llevarlo a la práctica y los de Paco García lo hicieron con cabeza y autoridad, la misma con que se han hartado este año de parir alegrías para la hinchada tinerfeñista.

El epílogo fue, pues, una cuenta atrás que no hizo más que hurgar en la herida de los anfitriones y disparar la euforia de una afición, la blanquiazul, que festejó por fin el ansiado regreso a la élite del baloncesto español.

Se hace necesario meterse en el túnel del tiempo y recordar lo acontecido hace más de una docena de años en La Malata, cancha ferrolana donde el CajaCanarias, dirigido entonces por José Carlos Hernández Rizo, perdió su condición de equipo ACB.

Desde entonces, múltiples intentonas, con momentos en los que el retorno se acarició. Ayer, en León, la tristeza dio paso a la alegría.

"Hay que rendirse ante la evidencia"  

El técnico del León Caja España, Quino Salvo, felicitó al Unelco Tenerife nada más aparecer en la sala de prensa y reconoció que su equipo cayó ante un rival superior "hay que rendirse ante la evidencia y ser consciente de que nos ha ganado un gran equipo. Los dos últimos partidos de la eliminatoria nos han pasado factura desde el punto de vista físico. Ya llegamos muy justos al tercer encuentro y hoy -por ayer- tampoco estábamos al cien por cien mentalmente". "El partido se nos ha marchado muy pronto", continuó, "y no hubo manera de arreglarlo, entre otras cosas porque ellos lo hicieron todo bien. Lo ocurrido en los dos primeros cuartos sentenció el choque". El máximo responsable del banquillo leonés confesó que le hubiera gustado otro adversario para jugarse el ascenso: "Nos ha tocado el peor equipo". Salvo analizó también la temporada de su equipo: "Ha sido un año difícil. Las cosas no comenzaron bien, pero rectificamos a tiempo y llegamos al final de temporada con muchas opciones. Hay que tener en cuenta que nos hemos quedado a dos partidos de la ACB y eso tiene mucho mérito".

"Tengo una paz interior muy grande"

Paco García, técnico del Unelco Tenerife, no pudo disimular su alegría por el ascenso logrado por los isleños y al finalizar el encuentro señaló que "todos se lo merecen. Es para estar muy contentos. El deber está cumplido y por eso me siento tranquilo y no estoy eufórico". El preparador vallisoletano del Unelco añadió que "tengo una paz interior muy grande y lo más importante que puede sentir un entrenador es la tranquilidad de cumplir con lo que se quería a principio de temporada". El máximo mandatario técnico del Unelco Te-nerife explicó que "desde el primer día se me dijo para qué me querían, qué es lo que necesitábamos como equipo y eso es lo que hemos logrado. Esa es la mayor alegría". Paco García elogió al León Caja España y señaló que "la mayor desgracia que tuvo el León fue medirse a nosotros. Hoy están pasando un mal trago y tengo que reconocer que la directiva y el cuerpo técnico tuvo un tratamiento magnífico como nosotros. Lo digo de todo corazón, agradezco al público de León que aplaudiera a mi equipo".