Cultura y Espectáculos

"Hasta ahora no ha habido plan estratégico porque no era yo el rector"

El catedrático de Microbiología cree que harían falta 108 millones de euros para poner la institución académica "en un nivel aceptable de infraestructuras" y asegura que se ocupará de "tomarle el pulso a la sociedad" antes de elaborar el documento de prioridades de La Laguna para los próximos años.
D. FUENTEFRÍA, Santa Cruz
25/may/03 20:16 PM
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Ángel Gutiérrez sabe lo que tiene por delante y es realista. Amigo de la respuesta concisa y el ademán comedido en la conversación, que practica en bajo-barítono, su parquedad en palabras es susceptible, en principio, de confusión con una cierta sequedad incompatible a todas luces con su origen sevillano, aunque, claro está, tal impresión desaparece pronto. El rector electo de la Universidad de La Laguna (ULL), sucesor "natural" de la herencia de José Gómez Soliño según dictaron las urnas el pasado lunes, se defiende, a un cigarrillo pegado, de las críticas de continuismo de sus detractores.

-¿Qué valoración extrae de los resultados electorales de la segunda vuelta?

-Esperaba esos resultados con relativa tranquilidad. Quienes me conocen saben que no suelo alterarme en exceso. Estaba esperanzado porque la comunidad universitaria ya había mostrado mayoritariamente su confianza en mi propuesta en la primera vuelta, lo que el lunes se confirmó hacia las 20:30. Sí quiero expresar, primero, mi agradecimiento a toda la comunidad universitaria. El hecho de haber ganado en todos los sectores me ha conmovido. En segundo lugar, quiero expresar mi reconocimiento a los dos dignos contrincantes que he tenido en esta campaña. Creo que toda persona que toma la opción de presentarse a unas elecciones al Rectorado, sobre todo en la nueva situación legal, en la que uno se expone al juicio de todos los universitarios merece respeto y agradecimiento. En tercer lugar, quiero reiterar mi compromiso de campaña, en el sentido de que mi gobierno será de todos y para todos.

-¿Qué opina de la elevada abstención de las dos jornadas?

-El grado de abstención fue grande en el alumnado, pero participó en torno a un 25%, el mayor porcentaje en toda la historia de la Universidad de La Laguna, y la mayor participación del alumnado en todos los procesos de elecciones a rector celebrados en España con el nuevo sistema. Es cierto, pues, el alto grado de abstención, pero no es exclusivo de La Laguna.

-Sin embargo, a veces da la impresión de que la Universidad es un reflejo de la sociedad, donde la mayoría se preocupa sólo de salir al paso del día a día, y en momentos como éste opta por no pronunciarse.

-Puede dar esa impresión, sobre todo, en lo que se refiere a los estudiantes, ya que el personal fijo participó mayoritariamente. Pero en fin; tampoco desearía yo que en las próximas elecciones hubiera una abstención estudiantil similar a la de estos comicios.

-¿Cómo estimular, entonces, la participación?

-Creo que el esfuerzo que hicimos en la última semana consiguió movilizar al alumnado en la segunda vuelta, proceso en el que participaron entre 700 y 800 estudiantes más que el día 8.

-Ha confiado en mujeres mayoritariamente para conformar su equipo de gobierno. Nunca había sucedido.

-He confiado en un conjunto de personas que comparten mis ideas y que están dispuestas a ponerlas en marcha y a colaborar conmigo. Y afortunadamente, además, se da la circunstancia de que muchas de ellas son mujeres. No hay ninguna razón en especial para ello, aunque tampoco debe sorprender, dado que La Laguna es la Universidad española con mayor porcentaje de mujeres entre su profesorado. Es normal que ello se vea reflejado en el equipo de gobierno.

-La campaña ha sido dura en algunos momentos. Se han visto en alguna facultad carteles más que agresivos entre rivales.

- Estoy seguro de que el doctor Mauricio, igual que yo, no hemos pedido "ayudas" para descalificarnos. Tal vez esas personas deberían haber hecho más por realizar propuestas en positivo, en el sentido en que nos hemos esforzado los candidatos. Es cierto que la Universidad se ha empapelado en estos días con propaganda, y no soy partidario de que se haya pedido "no votes a fulano" en lugar de "vota a favor de...". Con todo, tengo que decir que el primer cartel que vi decía "No votes a Ángel Gutiérrez".

- Pero ¿de dónde partieron estas actitudes exactamente? ¿Debería vigilar a sus allegados en lo que le atañe a usted?

-Partieron de algún sector del alumnado.Yo no tengo que vigilar a nadie porque, insisto, no he pedido ese tipo de apoyo. Creo que todo forma parte de la libertad de expresión y, en un sentido o en otro, ésta debe ser protegida, respetada y fomentada, aunque yo habría preferido que no se hubiera aludido a los supuestos deméritos de los candidatos.

-Si pretende huir del sambenito de la continuidad que sus detractores le han colgado, ¿en qué aspectos deberá innovar más su gobierno?

-Estoy de acuerdo, obviamente, con las líneas de actuación que Gómez Soliño ha implantado. Si por continuista se entiende seguir con un talante de diálogo, el tratar de hablar con todos para llegar a lograr el máximo acuerdo en las cuestiones institucionales de la ULL, entonces yo lo soy. Si por continuismo se entiende persisitir de nuevo en los errores en que hayamos podido incurrir, entonces no soy continuista. Con todo, nosotros tenemos importantes proyectos en marcha, como consolidar las tecnologías de la información en la Universidad. Creo que la matrícula por internet podrá ser una realidad en octubre, cuando terminen de implantarse los nuevos programas de gestión académica. Por tanto, se trata de seguir esta línea, y en la de la mejora de la infraestructura en investigación. Este año hemos ejecutado unos 3 millones de euros en aparataje científico para los Servicios Generales de Investigación, estamos a la espera de que el Ministerio de Ciencia y Tecnología resuelva la convocatoria de infraestructuras pendiente desde febrero y que inexplicablemente se retrasa. En ella sí tengo puestas muchas esperanzas porque firmamos una petición ambiciosa, que el Cabildo se comprometió a financiar. Además, habrá que estructurar el Plan de Inversiones Universitarias de Canarias. El Consejo de Gobierno acordó en su última reunión dotarlo con 60 millones de euros, lo que a mí me cogió por sorpresa. Habíamos iniciado conversaciones con la Consejería que quedaron interrumpidas por los procesos electorales, y a pesar de eso, Educación concedió la misma cantidad a las dos Universidades canarias.

-Aún así, ¿son suficientes estas cantidades?

- No. Por tanto, o convencemos al Gobierno de que necesitamos más dinero o tendremos que darnos prisa en ejecutar esa cantidad para iniciar una nueva negociación. Una financiación deseable estaría en torno a los 180 millones de euros, pero sé que eso no es posible. Con 108 se podría poner a la Universidad, en cuanto a infraestructura, en el nivel adecuado.

-Ejecutar deprisa suena a ejecutar mal. ¿Una cosa conduce a la otra?

-No. Quiero decir ejecutar ágilmente. Esta Universidad ha sido capaz de ejecutar en obras en torno a 9 millones de euros anuales. Creo que si agilizamos el proceso de gestión, podremos llegar a los 12 ó 13, con lo que se consumiría lo estipulado en tres o cuatro años, aunque el acuerdo con el Gobierno tiene un plazo máximo de diez.

-¿Habrá cambios en sus relaciones con el Gobierno de Canarias en el nuevo período?

-El Gobierno de Canarias es el Gobierno de todos los canarios, por lo que descarto cualquier cambio "agresivo" en las relaciones por mi parte. Espero que el trato por parte de los nuevos responsables de la Consejería sea igual.

-¿Tiene prevista ya la tabla de prioridades para el cumplimiento de sus propuestas programáticas?

-Sí. La primera es la elaboración del Plan Estratégico para la Universidad, y en este sentido me comprometo a que antes de que finalice el curso 2003-2004 esté terminado. De hecho, tengo ya previsto el calendario, de forma que estimo que, en diez meses, la comunidad universitaria tenga ocasión de debatir y aprobar este plan, si así lo cree conveniente.

-¿Por qué no se ha llevado a cabo antes el plan, si en teoría éste es la base para empezar a caminar?

-Pues tengo una respuesta muy fácil: porque no era yo el rector. Pero que no se entienda mal. Soliño tuvo que enfrentarse a una serie de prioridades, como renovar dos veces los estatutos de la ULL o negociar el convenio colectivo del PAS. Pero creo que su elaboración ya es una necesidad ineludible.

-¿Y qué tipo de expertos conformarán el equipo de redacción del documento?

-Tienen que ser agentes internos y externos. A mí me parece que el plan estratégico debe realizarse desde el conocimiento de la propia casa, pero naturalmente con asesoramiento de fuera; tratando de pulsar la percepción que hay de la universidad en la sociedad y, más importante aún, contando con las demandas de ésta. El Gabinete de Análisis y Planificación de la ULL hará su trabajo en este aspecto, y por otro lado habría que implicar en ese recuento de opiniones a instituciones y al Consejo Social.

-¿Qué guarda para después del Plan estratégico?

-Creo que también es imperiosa la necesidad de elaborar un manual de procedimientos administrativos de la casa. Dependiendo de la Facultad, cada una se guiaría por un procedimiento diferente. También será necesaria una redefinición de la plantilla orgánica del PAS, donde se diseñe una carrera profesional para este colectivo y donde tengan claramente explicitado cuáles son sus dependencias orgánicas y funcionales. Y en cuanto a la docencia, me parece que lo más urgente es la reforma de los planes de estudio para la incorporación de los criterios europeos y la adscripción de La Laguna al espacio único de educación superior, un reto en el que todos tenemos que esforzarnos. Para ello, la Universidad tiene que estar en condiciones de impartir la docencia con los planes reformados en octubre de 2006 como máximo, con lo que trabajo no nos va a faltar.

-Hable de sus previsiones en investigación. Como ex vicerrector de esta área, ¿se acordará de los becarios?

-Ellos saben que me acuerdo. Entre las pocas cosas a las que he puesto fecha en mi programa se encuentra el estatuto para los becarios, a quienes yo prefiero llamar personal investigador en formación. En él me comprometo a que antes del final de 2003 la ULL tenga un documento interno en este sentido, que recoja sus derechos y obligaciones, pero sobre todo los primeros, que es necesario proteger para evitar que se considere a este colectivo mano de obra barata o incluso mano docente barata. La nueva vicerrectora de Investigación ha recibido ya mi encargo de dar prioridad absoluta a los becarios en este aspecto. Además, hay que seguir potenciando las infraestructuras. La LOU cambia el marco de investigación y reconoce a los grupos, para los que habrá que realizar un reglamento, y también será preciso mantener y mejorar las acciones de fomento del plan propio de investigación de la Universidad, y fomentar igualmente a los grupos consolidados, que son muchos y muy buenos, dedicándoles algunas partidas. Si de algo estoy satisfecho de mi tiempo de vicerrector es de que los investigadores hayan avanzado mucho en este aspecto, colocando a la ULL en dos años en el decimosexto puesto de España en cuanto a producción científica, cuando estábamos en el trigesimoctavo.

-¿Cómo piensa rescatar la figura del profesor ayudante?

-A mí me parece que hay que diseñar una carrera docente basada en unas plantillas estables en los departamentos y donde los profesores vayan pasando de los escalafones más bajos a los más altos. Para ello se puede aprovechar la ley, que diseña dos carreras paralelas, por un lado la laboral y por otro la de funcionario. Como quiera que el 51% de los profesores tienen que ser funcionarios, requisito que nosotros cumplimos de sobra, podemos diseñar una carrera completa desde el ayudante hasta el contratado doctor. Esto lo digo porque hay áreas de conocimiento en que se va a producir una situación que puede ser peligrosa. Y es que los catedráticos y titulares actuales estamos en una horquilla de edad muy reducida, lo que quiere decir que en quince años se va a producir la jubilación en masa del profesorado estable en muchas áreas. Creo que hay que tomar medidas desde ya, por lo que propongo rescatar la figura del ayudante, y a partir de ahí que se vaya produciendo la formación del personal, para que cuando llegue el momento de sustituirnos, haya personal suficiente.

-¿Y cómo va a hacerse realidad el establecimiento de oficinas de la ULL en otras Islas para captar alumnos, como también prometió?

-Soliño estableció ya las primeras conversaciones con los Cabildos para establecer esas oficinas. Creo que hay que potenciar la actividad de la universidad en las otras Islas. No veo todavía, sinceramente, la implantación de estudios reglados en otras Islas, pero sí cursos de Extensión Universitaria o de doctorado, como ya se ha hecho, agilizando también los procesos de matrícula.

-Hablando de la matrícula por internet, ¿es tan complicado implantar un proceso que ya funciona en muchas universidades españolas?

-No es verdad que seamos la última en incorporarlo, pero sí es cierto que no se está tratando de informatizar sólo la matrícula, sino toda la gestión académica de la Universidad. Hablamos de programas muy costosos que se han adquirido este año, y este año se están implantando. Por eso digo que "ahora sí".

-Entre los problemas que más preocupan al alumnado destacan, sin duda, el transporte, los comedores y las salas de estudio. ¿Qué ha previsto?

-Hace dos sábados recorrí todas las salas de estudio de la ULL. La del Edificio Central estaba a un 20% de ocupación, la de Física al 80% y la de Guajara al 100%. En Santa Cruz, las de Empresariales y Náutica estaban aproximadamente a la mitad. Creo que el esfuerzo está en ampliar el número de plazas en el campus de Anchieta, informar a los alumnos de las que hay en el Edificio Central y solucionar el calor de la sala de Guajara mientras que, en Santa Cruz, creo que hay que renovar el mobiliario obsoleto y aumentar también las plazas. En lo tocante a transporte, estamos en negociaciones con el Cabildo y Titsa para la implantación del bono estudiantil. En cuanto a comedores, propongo reforzar la vigilancia de la calidad sanitaria de los alimentos y tratar de negociar con los concesionarios de las cafeterías el menú doble.