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El mayor desastre en la historia de las FAS en misiones de paz

El ministro de Defensa español, Federico Trillo, se encuentra en Turquía junto a un equipo de expertos en ADN de la Guardia Civil y técnicos especialistas en accidentes aéreos del Ejército del Aire, quienes se encargarán de identificar los cadáveres y de determinar las causas del siniestro.
EFE, Madrid
27/may/03 14:12 PM
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El mayor siniestro de la historia de las Fuerzas Armadas se cobró ayer la vida de 62 militares españoles que regresaban de su misión de paz en Afganistán en un avión ucraniano que se estrelló en el noreste de Turquía en medio de una fuerte tormenta y envuelto en niebla.

Hasta tres veces intentó aterrizar el avión "Yakovlev-42" ucraniano en el aeropuerto de la ciudad turca de Trebisonda de madrugada, hasta que se estrelló en una colina cercana en un desastre del que no sobrevivió ninguno de sus ocupantes, 62 militares españoles y doce tripulantes ucranianos.

Así lo explicó el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, en la Base Aérea de Torrejón, instantes antes de viajar a Trebisonda con un equipo de expertos forenses que trabajan ya en la identificación de los cuerpos, una vez rescatados los restos mortales de las 62 víctimas españolas del accidente.

Fuentes de este departamento señalaron que Trillo-Figueroa, a quien recibió su colega turco, Vecdi Gonul, informó ayer tarde desde Turquía de la situación al Rey Juan Carlos y al presidente del Gobierno, José María Aznar.

En un comunicado de Defensa se informó de que los militares regresaban a España tras finalizar su misión humanitaria en Manás (Kirguizistán) y en Kabul (Afganistán).

Del Ejército del Aire fallecieron un teniente, cuatro brigadas, tres sargentos y un soldado, además de un alférez, cuatro suboficiales, cuatro cabos y otros tres soldados pertenecientes al Ala 31 y al Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), de la Base Aérea de Zaragoza.

Del Ejército de Tierra fallecieron un teniente coronel, cuatro comandantes, seis capitanes, cuatro tenientes, 21 suboficiales y cuatro cabos, en su mayor parte pertenecientes al Regimiento de Ingenieros número 1 de la División Mecanizada Brunete, con base en la localidad de Castrillo del Val.

También hay entre las víctimas un comandante de la Guardia Civil, Javier García Jimeno, nacido en noviembre de 1966 en Ceuta, según fuentes del Instituto Armado, que informaron de que estaba en comisión de servicio en Afganistán desde hacía cuatro meses.

El avión accidentado había sido contratado por la agencia europea de la OTAN NAMSA, utilizada para desplazamientos de larga distancia por todos los países europeos que forman parte de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF).

El aparato se encontraba en perfecto estado técnico antes de despegar, según la aerolínea propietaria del aparato, un modelo diseñado hace 30 años que entró en servicio hace 23 y que continúa en funcionamiento en prácticamente todas las compañías aéreas de las repúblicas ex soviéticas.

Trillo-Figueroa aseguró ayer que estos aviones son "excelentes, con plena garantía y revisados por la propia Alianza Atlántica", y recordó que el accidente se produjo en medio de "circunstancias meteorológicas fortísimas de tormenta y niebla", por lo que se "requerirá una más que minuciosa investigación para averiguar las causas y depurar en su caso cualquier responsabilidad".

Respecto a la repatriación, el ministro apuntó el deseo de llevar las víctimas del Ejército de Tierra a Burgos y las del Ejército del Aire a Zaragoza, si bien precisó que es preciso proceder a una identificación completa y a la necesidad de coordinarlo con las autoridades turcas y ucranianas.

Las tropas del regimiento de ingenieros de la División Mecanizada Brunete han realizado en los últimos cuatro meses en Afganistán labores de apoyo en desactivación de explosivos en la zona, recuperación y realización de nuevos proyectos de infraestructuras cívico-militares.

El Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo de Zaragoza tiene como misión apoyar en la defensa, despliegue y mantenimiento de las condiciones de operación de las Unidades Aéreas y, en su caso, de las Unidades de Fuerzas Aéreas asignadas a las Fuerzas de Reacción de la OTAN.

Por ello, tanto la Junta de Castilla y León como el Ayuntamiento de Burgos se pusieron a disposición de Defensa para acoger los sepelios, mientras en la Base Aérea de Zaragoza fue precisa atención médica para familiares que acudieron para interesarse por los fallecidos.

Tras conocer lo sucedido, el Rey, en contacto con el ministro y con el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante Antonio Moreno Barberá, decidió suspender, en señal de duelo, la tradicional recepción que cada año ofrece por estas fechas a los agregados militares acreditados.