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La cumbre del G-8 acoge un diálogo inédito con los países en desarrollo

Hasta la ciudad francesa de Evián han llegado los principales dirigentes de los ocho estados más poderosos del planeta, pero también otros de naciones que tienen mucho que decir en el futuro, como, por ejemplo, Brasil, China, Sudáfrica, India o Nigeria, especialmente invitados por Chirac.
AGENCIAS, Evián
2/jun/03 14:12 PM
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Con un diálogo inédito con dirigentes del mundo en desarrollo se abrió ayer en la ciudad francesa de en Evián la cumbre del reencuentro entre los dirigentes de las principales potencias tras los profundos desacuerdos en la crisis iraquí.

El más esperado de todos era el apretón de manos que, sonrientes ante las cámaras, se dieron el presidente de Francia y anfitrión de la cumbre del G-8, Jacques Chirac, y su colega de Estados Unidos, George W. Bush.

El titular de la Casa Blanca, que venía de San Petersburgo, donde muchos de los participantes en la cita de ayer asistieron a los actos del tricentenario de la antigua capital rusa, llegó a Evián, poco antes del penúltimo participante, su colega ruso Vladimir Putin.

Este balneario, situado al pie de los Alpes y a orillas del Lago Leman, se ha transformado en plaza fuerte por la draconiana seguridad, que moviliza a unos 30.000 hombres.

Si bien Irak será evocado en el encuentro bilateral de hoy entre Chirac y Bush, antes de que este último viaje al Oriente Medio, un día antes del fin de la cumbre, no se trata de "volver sobre el pasado -sería poco útil-, sino de mirar al futuro" y ver "cómo podemos aplicar" la resolución 1483 de la ONU sobre la posguerra en Irak, dijo qyer la portavoz de Chirac, Catherine Colonna.

La crisis iraquí dividió en dos bandos a los miembros del G-8: Estados Unidos, Reino Unido, Japón e Italia, por un lado y, por otro, Francia, Alemania, Rusia y Canadá. Dejando de lado los desacuerdos pasados y mientras decenas de miles de manifestantes antiglobalización cuestionaban en una marcha ese "ilegítimo" directorio del mundo, los dirigentes de los países más industrializados y Rusia centraron ayer su atención en los problemas del mundo en desarrollo. Recluidos en el hotel Royal para un almuerzo seguido de una sesión informal de trabajo, los dirigentes del G-8 y los de once países emergentes o en desarrollo, junto al presidente suizo, debatieron sobre "el crecimiento y la cooperación internacional". Se trata de los dirigentes de Brasil, México, China, Egipto, Malasia (presidente de turno del movimiento no alineado), Sudáfrica, Senegal, Nigeria, Argelia, Arabia Saudí y la India.

Varios de los temas de este "diálogo ampliado" figuran en la agenda de la cumbre, como el desarrollo, el crecimiento, las crisis financieras o la deuda, sin olvidar el sida o el agua.

Reconciliación

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, regaló ayer a su colega francés, Jacques Chirac, tres libros sobre los primeros habitantes de América, informaron fuentes del Elíseo. Chirac, cuya pasión por las culturas y pueblos autóctonos es muy conocida, valoró "ese gesto de amistad, que agradeció al presidente Bush", agregaron las mismas fuentes. Los libros, encuadernados en cuero y publicados por el Smithsonian Institute, tratan de la civilización, la cultura y el arte de los indios del continente americano. Enfrentados por sus distintas posiciones sobre la guerra de Irak y el papel de las Naciones Unidas, Bush y Chirac, que no se veían desde el pasado noviembre en Praga, se dieron ayer en la ciudad gala de Evián un apretón de manos e intercambiaron sonrisas ante las cámaras de televisión y medios gráficos. El presidente francés, anfitrión de la cumbre del G8, regaló a cada uno de los invitados una pluma estilográfica "Waterman" y un libro que recoge las grandes obras de los museos franceses.