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España y Marruecos hacen borrón y cuenta nueva en su relaciones

El presidente del Gobierno, José María Aznar, y el primer ministro marroquí, Driss Jettu, acordaron celebrar en la segunda mitad de octubre una cumbre de alto nivel entre ministros de ambos países.
COLPISA, Toledo
6/jun/03 14:12 PM
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La crisis hispano-marroquí ha quedado definitivamente enterrada. Ésa fue al menos la impresión que transmitieron José María Aznar y el primer ministro de Marruecos, Driss Jettu, tras la reunión fraternal que mantuvieron ayer en Quintos de Mora, la finca toledana (patrimonio nacional) que el jefe del Ejecutivo emplea sólo en encuentros especiales con altos dignatarios extranjeros.

Las visita sirvió, más que para arrancar compromisos específicos del gobernante marroquí, para ratificar el deseo de ambos dirigentes de estrechar una relaciones algo dañadas en los últimos tiempos. Sin embargo, Aznar se mostró esperanzado con la idea de llegar pronto a un acuerdo sobre inmigración.

El encuentro entre Aznar y Jettu, el primero desde que el primer ministro marroquí asumiera su cargo el pasado mes de septiembre, se preveía como una ocasión idónea para que España y Marruecos dieran por zanjados una serie de desencuentros que comenzaron en octubre de 2001, cuando sin razones aparentes el país vecino llamó a consultas a su embajador Abdesalam Baraka, y se agravaron con el conflicto desencadenado en julio en torno a la isla de Perejil. Y así fue. El presidente se refirió a ella como "una reunión extraordinariamente positiva". Su homólogo marroquí fue más allá. "Es, dijo, un nuevo punto de partida en nuestras relaciones".

El deseo de crear un suelo firme sobre el que edificar unos vínculos sólidos tuvo su vertiente menos positiva. Y es que, aparentemente, se sobrevoló sobre cuestiones importantes como el acuerdo pendiente para el control de flujos migratorios y la devolución al país magrebí de los cerca de 8.000 subsaharianos que cada año llegan a las costas españolas. "Conocemos las dificultades que este asunto entraña -dijo Aznar como único comentario al respecto-, pero hay compromisos serios y sabemos que serán respetados".

Pese a todo, de la reunión (con almuerzo típico español incluido) salieron dos compromisos férreos. El primero: la fecha para una cumbre de alto nivel entre ministros de uno y otro país. Será en la segunda quincena del próximo mes de octubre, más de cuatro años después de que se celebrara la última en Madrid, en abril del año 1999. El otro, algo menos esperado por el tema: el apoyo español a la candidatura marroquí para celebrar el Mundial de Fútbol dentro de siete años, en 2010.

El Sáhara Occidental

Aznar y Jettu hablaron también de otros asuntos. Abordaron, como estaba previsto, la cuestión del Sáhara, toda vez que España asumirá en julio la presidencia por turno del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero a juzgar por sus comentarios posteriores no profundizaron demasiado en el tema. "El ambiente y el grado de entendimiento -aseguró Aznar- no han podido ser mejores. Lo cual no quiere decir que tengamos exactamente la misma visión sobre todos los asuntos".

Mientras el presidente del Gobierno se limitó a afirmar que la posición española respecto al Plan Baker y su propuesta de un referéndum de autonomía para la región consiste en lograr un acuerdo entre las partes (Rabat y el Frente Polisario), Jettu advirtió que se concederán prerrogativas a la zona, pero que Marruecos no está "dispuesto a aceptar" que se le "imponga" una solución que esté fuera del marco de su soberanía.

Al nivel de profundidad alcanzado, pues, las cosas marcharon sobre ruedas. Sin embargo, José María Aznar, optimista y positivo pese a todo, dejó entrever su pragmatismo y su esfuerzo por no dejarse llevar por las prometedoras apariencias. "¿Es esto un reencuentro, como parece? ¿Comienza una nueva era?", preguntó un periodista marroquí. "Ojalá -respondió José María Aznar-. Espero que sea así. Ésa es nuestra voluntad y nuestro deseo pero no queremos trabajar sobre hipótesis más o menos estimulantes o ilusionantes que no sea vean respaldadas por hechos. Por eso, hay un programa de trabajo que hemos preparado"

El programa se llevará a cabo a lo largo del mes de julio y servirá para comprobar el estado de los grupos de trabajo que se acordó organizar a mediados del mes de enero y a los que ayer también se pasó revista.