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Giscard insiste en aumentar el poder de los socios "grandes"

España, representada por el secretario de Estado Alfonso Dastis, rechazó los planes del Presidium de la Convención, que demoran hasta 2009 un cambio en los mecanismos decisorios previstos por el Tratado de Niza y que van encaminados a dificultar la creación de minorías de bloqueo en el Consejo.
AGENCIAS, Bruselas
7/jun/03 14:12 PM
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El Presidium de la Convención Europea aprobó ayer una propuesta de reforma de las instituciones europeas orientada a dificultar la creación de minorías de bloqueo en el Consejo de la UE, que incomodó profundamente a la representación española, encarnada en el secretario de Estado Alfonso Dastis.

De salir adelante en la Conferencia Intergubernamental (CIG) que seguirá a la Convención, el proyecto del Presidium beneficiaría sustancialmente a los socios más desarrollados de la UE, que verían allanado el camino a iniciativas de su interés en el Consejo.

En un escenario decisorio como el previsto por el Presidium, los socios europeos con menos recursos o capacidades verían considerablemente dificultada su posibilidad de frenar, por ejemplo, reformas de la PAC que no atendieran a las necesidades de desarrollo de sus sectores agrícolas y ganaderos.

No sería tampoco extraño que la investigación aplicada se generalizara en los Programas Marco, en detrimento de la básica, sobre la que los socios europeos con menos posibilidades pueden comenzar a desarrollar una infraestructura propia.

La propuesta, que fue presentada por el presidente de la Convención, Valery Giscard d´Estaing, demora hasta 2009 (en última instancia hasta 2011), una modificación sustancial de los equilibrios de poder definidos en el Tratado de Niza, que aún no ha entrado en vigor, ya definido por el Presidium.

Dentro de seis años, según esos planes, que España rechaza, las decisiones en el Consejo se adoptarían por una doble mayoría, una simple de Estados y otra que comprenda, al menos, a un 60% de la población europea.

El Tratado de Niza prevé, incluso en una UE compuesta por 27 miembros, que las decisiones en el Consejo se adoptarán por una doble mayoría (simple de Estados y cualificada de votos por, al menos, un 73% de los disponibles), aunque un socio comunitario podrá reclamar que se verifique que, cuando menos, un 62% de la población de la UE está detrás de ese 73% de votos.

Rechazo español

La propuesta del Presidium, en el que encuentran asiento Francia, Italia, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Irlanda, Reino Unido, Alemania y Portugal, fue inmediatamente rechazada por el representante español, Alfonso Dastis, quien recordó que la Convención no puede imponer ninguna decisión a la Conferencia Intergubernamental, que es la que tomará las decisiones últimas, y por unanimidad.

Giscard se permitió la insolencia de retrotraerse al periodo de la Ilustración francesa para criticar la posición española (citó a Pascal, cuando consideraba que lo correcto del lado continental de los Pirineos era incorrecto del peninsular), pero terminó reconociendo que la propuesta del Presidium concita más oposiciones que la española.

Por su parte, la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, consideró "muy alentador" que el Presidium de la Convención europea haya abandonado su posición de "confrontación y cerrazón", aunque consideró "insatisfactorias" las propuestas sobre el sistema de voto.

"O lo tomas o lo dejas"

En declaraciones a los periodistas durante su visita a Praga en apoyo al "sí" en el referéndum de adhesión de la República Checa a la UE, Palacio se mostró "convencida" de que puede haber un acuerdo sobre el proyecto de Constitución antes de la cumbre de Salónica.

La jefa dela diplomacia española juzgó "muy positivo" que el Presidium de la Convención sobre el futuro de Europa, que dirige Valéry Giscard d´Estaing, haya flexibilizado la posición "totalmente cerrada" que mantenía en las negociaciones sobre el reparto de poderes institucionales pactado en la cumbre de Niza.

Precisó, no obstante, que España considera "insatisfactorias" las últimas propuestas presentadas sobre el sistema de voto en el Consejo de Ministros de la UE.

Según explicó la ministra, el Presidium planteó su posición como un "o tomas o lo dejas" innegociable y defendió que, si no se aceptaban sus tesis, se "desvirtuaría" la Convención y el resultado de sus trabajos no sería "un texto de calidad".

Posteriormente, en cambio, ha dado "pasos hacia un compromiso" que Palacio juzga "enormemente positivos" y que, en su opinión, abren "un terreno de entendimiento" para la negociación de unas propuestas que, en líneas generales, "van en el buen camino".

Respecto a los apoyos con que cuenta España para defender sus tesis opuestas a una modificación del sistema de votos del Consejo de la Unión Europea pactado en Niza, la jefa de la diplomacia española subrayó que "no se trata ahora de decir: hay un bando y hay otro bando. Lo que se trata es de buscar un terreno de entendimiento entre todos".