Internacional
HUBER MATOS BENÍTEZ SECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN CUBA INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA

El tercer comandante

Tras 20 años de cárcel y otros tantos de exilio, promueve la creación de un bloque internacional que presione a Castro en la apertura del régimen.
EL DÍA, S/C de Tenerife
10/jun/03 10:05 AM
Edición impresa

Nueve meses y 21 días es el tiempo que Fidel Castro mantuvo a su vera a la mente más clara, con las perspectivas más democráticas en los albores de aquella revolución. Tras ser considerado el brazo derecho del comandante, por de-lante de su hermano Raúl y de los otros dos que formaban el quinteto triunfador contra al dictadura de Batista, Ernesto "Ché" Guevara y Camilo Cienfuegos, Castro castigó la osadía de quien le plantaba cara a sus errores. "Me quiso convencer, me quiso comprar, como hizo con tantos otros. En una ocasión le dije que tendría que fusilarme cien veces para comprar mi silencio".

Esta convicción de la revolución que tuvo que ser y no fue sale de los labios de Huber Matos Benítez (Manzanillo, Cuba, 1918), el comandante Matos. Tras veinte años en las cárceles cubanas y otros tantos en el exilio en Miami (EEUU) ha dejado impresa su vida en un libro de reciente publicación, "Cómo llegó la noche".

Tras su paso por la Península, donde se ha editado el libro, ha vuelto a visitar, unos años después, Tenerife. A EL DÍA desgranó algunos de los aspectos que lo lleva a luchar desde el exilio por la libertad de Cuba.

"Mi intención es promover la creación de un bloque de países solidarios con Cuba. Democracias occidentales, lideradas por España, con un gran prestigio en Europa y en el mundo, que desarrollen una presión inexistente en la actualidad que haga pararse a Castro y reflexionar, ya que hasta ahora no ha habido ninguna organización internacional que haya hecho mella en el dictador. Ni la OEA, que siempre se zafa porque no quiere enemistarse con Castro; ni la ONU, que con el bloqueo de EEUU no le interesa meterse; ni en la cumbre de los países iberomericanos, donde se plantea el problema de Cuba, pero después se olvida y aplauden a Castro y otros le tienen miedo. Hay sus excepciones. Hace unos años, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, en una cumbre en La Habana, le dijo unas palabras que para mí tienen dimensión histórica. En la cara Castro le espetó que no hay nación soberana sin hombre ni mujeres libres, si no se respeta a los ciudadanos, el de-recho a pensar, a disentir, a elegir".

Para Huber Matos esos "son gestos aislados, sin transcendencia en el sentido de tomar acuerdos para presionar a Castro, porque él está acostumbrado a esa gente. En privado, es un tipo procaz, irrespetuoso. En cierta ocasión, siendo presidente de Costa Rica Óscar Arias me contó en privado que en una reunión, junto a Carlos Andrés Pérez y Felipe González, éste le dijo a Fidel cuándo pensaba iniciar el proceso de democratización. Y Fidel le respondió con las más groseras y despectivas palabras que uno pueda imaginar".

Con su talante sereno, Matos señala que nunca permitió a Castro que le faltara al respeto. "En la Sierra Maestra, tras llegar yo de Costa Rica con un cargamento de armas, me habló de forma irrespetuosa y no se lo permití. Ése fue el inicio de lo que años más tarde desembocaría en mi procesamiento"

Por ello, Matos reitera la necesidad de un bloque fuerte que demande la democratización de Cuba. "Fidel les contestaría de forma ofensiva, pero estoy seguro, porque lo conozco, que lo sentiría y vería la antesala de sanciones in-ternacionales. Y lo pondría a temblar, porque sé que se asusta. Esto sería muy alentador para el pueblo cubano, porque el pueblo tiene miedo".

Asimismo, respecto al Ejército cubano, Matos sostiene que "los militares saben que el hermano, Raúl Castro es una pantalla, aunque Fidel diga que es la continuidad. Fidel necesita que la gente crea que existe esa continuidad, porque él siempre ha vivido con temor a los atentados".

Esa presión internacional podría llegar, por ejemplo, por la parte del turismo. "Si Castro pierde el tu-rismo, él mismo se está cortando la yugular".

El que fuera comandante de la revolución subraya que el mismo Castro "está empecinado en un final apocalíptico, enfrentándose a Estados Unidos. A él, estoy se-guro, que le gustaría acabar su régimen con una ocupación de las tropas americanas, para que, de alguna manera, se ocultase su fracaso".

En cuanto a esa aureola de romanticismo que sigue teniendo la revolución de Castro, Matos matiza que "hay que desengañarse. Castro es un farsante, un criminal, es como Stalin, como Pol Pot en Camboya. Castro ha convertido Cuba en un prostíbulo intercional".

Hubar Matos quie-re dejar constancia tanto en su publicación como en sus mensajes por los diferentes foros internacionales que las nuevas generaciones de cubanos de conocer la verdad. "Deben saber qué paso, quiénes fueron los verdaderos revolucionarios".

Castro, en sus días de Sierra Maestra, según relata Matos, ya decía que "después de esta guerra enfrentaré a otra con Estados Unidos". Asimismo, el ahora secretario general de la organización Cuba Independiente y Democrática señala cómo en un viaje a Irán, Castro dijo en aquel país que "Irán y Cuba podrían po-ner de rodillas a los americanos".

Huber Matos sostiene que Castro es una persona con miedo, pero que no lo expresa.

En esta cruzada por la democratización de Cuba, Matos insiste que no cejará en lo que le reste de vida de intentar que la democracia, la transición, vuelva Cuba.

Tras su paso por las Islas, Huber Matos recalará, nuevamente, en Miami, para desde allí programar nuevas visitas a otros países con la intención de que el mundo democrático se enfrente al dirigente cubano Fidel Castro, con el convencimiento de que sólo así llegará la libertad a Cuba.

Nueve meses y 21 días es el tiempo que Fidel Castro mantuvo a su vera a la mente más clara, con las perspectivas más democráticas en los albores de aquella revolución. Tras ser considerado el brazo derecho del comandante, por de-lante de su hermano Raúl y de los otros dos que formaban el quinteto triunfador contra al dictadura de Batista, Ernesto "Ché" Guevara y Camilo Cienfuegos, Castro castigó la osadía de quien le plantaba cara a sus errores. "Me quiso convencer, me quiso comprar, como hizo con tantos otros. En una ocasión le dije que tendría que fusilarme cien veces para comprar mi silencio".

Esta convicción de la revolución que tuvo que ser y no fue sale de los labios de Huber Matos Benítez (Manzanillo, Cuba, 1918), el comandante Matos. Tras veinte años en las cárceles cubanas y otros tantos en el exilio en Miami (EEUU) ha dejado impresa su vida en un libro de reciente publicación, "Cómo llegó la noche".

Tras su paso por la Península, donde se ha editado el libro, ha vuelto a visitar, unos años después, Tenerife. A EL DÍA desgranó algunos de los aspectos que lo lleva a luchar desde el exilio por la libertad de Cuba.

"Mi intención es promover la creación de un bloque de países solidarios con Cuba. Democracias occidentales, lideradas por España, con un gran prestigio en Europa y en el mundo, que desarrollen una presión inexistente en la actualidad que haga pararse a Castro y reflexionar, ya que hasta ahora no ha habido ninguna organización internacional que haya hecho mella en el dictador. Ni la OEA, que siempre se zafa porque no quiere enemistarse con Castro; ni la ONU, que con el bloqueo de EEUU no le interesa meterse; ni en la cumbre de los países iberomericanos, donde se plantea el problema de Cuba, pero después se olvida y aplauden a Castro y otros le tienen miedo. Hay sus excepciones. Hace unos años, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, en una cumbre en La Habana, le dijo unas palabras que para mí tienen dimensión histórica. En la cara Castro le espetó que no hay nación soberana sin hombre ni mujeres libres, si no se respeta a los ciudadanos, el de-recho a pensar, a disentir, a elegir".

Para Huber Matos esos "son gestos aislados, sin transcendencia en el sentido de tomar acuerdos para presionar a Castro, porque él está acostumbrado a esa gente. En privado, es un tipo procaz, irrespetuoso. En cierta ocasión, siendo presidente de Costa Rica Óscar Arias me contó en privado que en una reunión, junto a Carlos Andrés Pérez y Felipe González, éste le dijo a Fidel cuándo pensaba iniciar el proceso de democratización. Y Fidel le respondió con las más groseras y despectivas palabras que uno pueda imaginar".

Con su talante sereno, Matos señala que nunca permitió a Castro que le faltara al respeto. "En la Sierra Maestra, tras llegar yo de Costa Rica con un cargamento de armas, me habló de forma irrespetuosa y no se lo permití. Ése fue el inicio de lo que años más tarde desembocaría en mi procesamiento"

Por ello, Matos reitera la necesidad de un bloque fuerte que demande la democratización de Cuba. "Fidel les contestaría de forma ofensiva, pero estoy seguro, porque lo conozco, que lo sentiría y vería la antesala de sanciones in-ternacionales. Y lo pondría a temblar, porque sé que se asusta. Esto sería muy alentador para el pueblo cubano, porque el pueblo tiene miedo".

Asimismo, respecto al Ejército cubano, Matos sostiene que "los militares saben que el hermano, Raúl Castro es una pantalla, aunque Fidel diga que es la continuidad. Fidel necesita que la gente crea que existe esa continuidad, porque él siempre ha vivido con temor a los atentados".

Esa presión internacional podría llegar, por ejemplo, por la parte del turismo. "Si Castro pierde el tu-rismo, él mismo se está cortando la yugular".

El que fuera comandante de la revolución subraya que el mismo Castro "está empecinado en un final apocalíptico, enfrentándose a Estados Unidos. A él, estoy se-guro, que le gustaría acabar su régimen con una ocupación de las tropas americanas, para que, de alguna manera, se ocultase su fracaso".

En cuanto a esa aureola de romanticismo que sigue teniendo la revolución de Castro, Matos matiza que "hay que desengañarse. Castro es un farsante, un criminal, es como Stalin, como Pol Pot en Camboya. Castro ha convertido Cuba en un prostíbulo intercional".

Hubar Matos quie-re dejar constancia tanto en su publicación como en sus mensajes por los diferentes foros internacionales que las nuevas generaciones de cubanos de conocer la verdad. "Deben saber qué paso, quiénes fueron los verdaderos revolucionarios".

Castro, en sus días de Sierra Maestra, según relata Matos, ya decía que "después de esta guerra enfrentaré a otra con Estados Unidos". Asimismo, el ahora secretario general de la organización Cuba Independiente y Democrática señala cómo en un viaje a Irán, Castro dijo en aquel país que "Irán y Cuba podrían po-ner de rodillas a los americanos".

Huber Matos sostiene que Castro es una persona con miedo, pero que no lo expresa.

En esta cruzada por la democratización de Cuba, Matos insiste que no cejará en lo que le reste de vida de intentar que la democracia, la transición, vuelva Cuba.

Tras su paso por las Islas, Huber Matos recalará, nuevamente, en Miami, para desde allí programar nuevas visitas a otros países con la intención de que el mundo democrático se enfrente al dirigente cubano Fidel Castro, con el convencimiento de que sólo así llegará la libertad a Cuba.

Nueve meses y 21 días es el tiempo que Fidel Castro mantuvo a su vera a la mente más clara, con las perspectivas más democráticas en los albores de aquella revolución. Tras ser considerado el brazo derecho del comandante, por de-lante de su hermano Raúl y de los otros dos que formaban el quinteto triunfador contra al dictadura de Batista, Ernesto "Ché" Guevara y Camilo Cienfuegos, Castro castigó la osadía de quien le plantaba cara a sus errores. "Me quiso convencer, me quiso comprar, como hizo con tantos otros. En una ocasión le dije que tendría que fusilarme cien veces para comprar mi silencio".

Esta convicción de la revolución que tuvo que ser y no fue sale de los labios de Huber Matos Benítez (Manzanillo, Cuba, 1918), el comandante Matos. Tras veinte años en las cárceles cubanas y otros tantos en el exilio en Miami (EEUU) ha dejado impresa su vida en un libro de reciente publicación, "Cómo llegó la noche".

Tras su paso por la Península, donde se ha editado el libro, ha vuelto a visitar, unos años después, Tenerife. A EL DÍA desgranó algunos de los aspectos que lo lleva a luchar desde el exilio por la libertad de Cuba.

"Mi intención es promover la creación de un bloque de países solidarios con Cuba. Democracias occidentales, lideradas por España, con un gran prestigio en Europa y en el mundo, que desarrollen una presión inexistente en la actualidad que haga pararse a Castro y reflexionar, ya que hasta ahora no ha habido ninguna organización internacional que haya hecho mella en el dictador. Ni la OEA, que siempre se zafa porque no quiere enemistarse con Castro; ni la ONU, que con el bloqueo de EEUU no le interesa meterse; ni en la cumbre de los países iberomericanos, donde se plantea el problema de Cuba, pero después se olvida y aplauden a Castro y otros le tienen miedo. Hay sus excepciones. Hace unos años, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, en una cumbre en La Habana, le dijo unas palabras que para mí tienen dimensión histórica. En la cara Castro le espetó que no hay nación soberana sin hombre ni mujeres libres, si no se respeta a los ciudadanos, el de-recho a pensar, a disentir, a elegir".

Para Huber Matos esos "son gestos aislados, sin transcendencia en el sentido de tomar acuerdos para presionar a Castro, porque él está acostumbrado a esa gente. En privado, es un tipo procaz, irrespetuoso. En cierta ocasión, siendo presidente de Costa Rica Óscar Arias me contó en privado que en una reunión, junto a Carlos Andrés Pérez y Felipe González, éste le dijo a Fidel cuándo pensaba iniciar el proceso de democratización. Y Fidel le respondió con las más groseras y despectivas palabras que uno pueda imaginar".

Con su talante sereno, Matos señala que nunca permitió a Castro que le faltara al respeto. "En la Sierra Maestra, tras llegar yo de Costa Rica con un cargamento de armas, me habló de forma irrespetuosa y no se lo permití. Ése fue el inicio de lo que años más tarde desembocaría en mi procesamiento"

Por ello, Matos reitera la necesidad de un bloque fuerte que demande la democratización de Cuba. "Fidel les contestaría de forma ofensiva, pero estoy seguro, porque lo conozco, que lo sentiría y vería la antesala de sanciones in-ternacionales. Y lo pondría a temblar, porque sé que se asusta. Esto sería muy alentador para el pueblo cubano, porque el pueblo tiene miedo".

Asimismo, respecto al Ejército cubano, Matos sostiene que "los militares saben que el hermano, Raúl Castro es una pantalla, aunque Fidel diga que es la continuidad. Fidel necesita que la gente crea que existe esa continuidad, porque él siempre ha vivido con temor a los atentados".

Esa presión internacional podría llegar, por ejemplo, por la parte del turismo. "Si Castro pierde el tu-rismo, él mismo se está cortando la yugular".

El que fuera comandante de la revolución subraya que el mismo Castro "está empecinado en un final apocalíptico, enfrentándose a Estados Unidos. A él, estoy se-guro, que le gustaría acabar su régimen con una ocupación de las tropas americanas, para que, de alguna manera, se ocultase su fracaso".

En cuanto a esa aureola de romanticismo que sigue teniendo la revolución de Castro, Matos matiza que "hay que desengañarse. Castro es un farsante, un criminal, es como Stalin, como Pol Pot en Camboya. Castro ha convertido Cuba en un prostíbulo intercional".

Hubar Matos quie-re dejar constancia tanto en su publicación como en sus mensajes por los diferentes foros internacionales que las nuevas generaciones de cubanos de conocer la verdad. "Deben saber qué paso, quiénes fueron los verdaderos revolucionarios".

Castro, en sus días de Sierra Maestra, según relata Matos, ya decía que "después de esta guerra enfrentaré a otra con Estados Unidos". Asimismo, el ahora secretario general de la organización Cuba Independiente y Democrática señala cómo en un viaje a Irán, Castro dijo en aquel país que "Irán y Cuba podrían po-ner de rodillas a los americanos".

Huber Matos sostiene que Castro es una persona con miedo, pero que no lo expresa.

En esta cruzada por la democratización de Cuba, Matos insiste que no cejará en lo que le reste de vida de intentar que la democracia, la transición, vuelva Cuba.

Tras su paso por las Islas, Huber Matos recalará, nuevamente, en Miami, para desde allí programar nuevas visitas a otros países con la intención de que el mundo democrático se enfrente al dirigente cubano Fidel Castro, con el convencimiento de que sólo así llegará la libertad a Cuba.

Nueve meses y 21 días es el tiempo que Fidel Castro mantuvo a su vera a la mente más clara, con las perspectivas más democráticas en los albores de aquella revolución. Tras ser considerado el brazo derecho del comandante, por de-lante de su hermano Raúl y de los otros dos que formaban el quinteto triunfador contra al dictadura de Batista, Ernesto "Ché" Guevara y Camilo Cienfuegos, Castro castigó la osadía de quien le plantaba cara a sus errores. "Me quiso convencer, me quiso comprar, como hizo con tantos otros. En una ocasión le dije que tendría que fusilarme cien veces para comprar mi silencio".

Esta convicción de la revolución que tuvo que ser y no fue sale de los labios de Huber Matos Benítez (Manzanillo, Cuba, 1918), el comandante Matos. Tras veinte años en las cárceles cubanas y otros tantos en el exilio en Miami (EEUU) ha dejado impresa su vida en un libro de reciente publicación, "Cómo llegó la noche".

Tras su paso por la Península, donde se ha editado el libro, ha vuelto a visitar, unos años después, Tenerife. A EL DÍA desgranó algunos de los aspectos que lo lleva a luchar desde el exilio por la libertad de Cuba.

"Mi intención es promover la creación de un bloque de países solidarios con Cuba. Democracias occidentales, lideradas por España, con un gran prestigio en Europa y en el mundo, que desarrollen una presión inexistente en la actualidad que haga pararse a Castro y reflexionar, ya que hasta ahora no ha habido ninguna organización internacional que haya hecho mella en el dictador. Ni la OEA, que siempre se zafa porque no quiere enemistarse con Castro; ni la ONU, que con el bloqueo de EEUU no le interesa meterse; ni en la cumbre de los países iberomericanos, donde se plantea el problema de Cuba, pero después se olvida y aplauden a Castro y otros le tienen miedo. Hay sus excepciones. Hace unos años, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, en una cumbre en La Habana, le dijo unas palabras que para mí tienen dimensión histórica. En la cara Castro le espetó que no hay nación soberana sin hombre ni mujeres libres, si no se respeta a los ciudadanos, el de-recho a pensar, a disentir, a elegir".

Para Huber Matos esos "son gestos aislados, sin transcendencia en el sentido de tomar acuerdos para presionar a Castro, porque él está acostumbrado a esa gente. En privado, es un tipo procaz, irrespetuoso. En cierta ocasión, siendo presidente de Costa Rica Óscar Arias me contó en privado que en una reunión, junto a Carlos Andrés Pérez y Felipe González, éste le dijo a Fidel cuándo pensaba iniciar el proceso de democratización. Y Fidel le respondió con las más groseras y despectivas palabras que uno pueda imaginar".

Con su talante sereno, Matos señala que nunca permitió a Castro que le faltara al respeto. "En la Sierra Maestra, tras llegar yo de Costa Rica con un cargamento de armas, me habló de forma irrespetuosa y no se lo permití. Ése fue el inicio de lo que años más tarde desembocaría en mi procesamiento"

Por ello, Matos reitera la necesidad de un bloque fuerte que demande la democratización de Cuba. "Fidel les contestaría de forma ofensiva, pero estoy seguro, porque lo conozco, que lo sentiría y vería la antesala de sanciones in-ternacionales. Y lo pondría a temblar, porque sé que se asusta. Esto sería muy alentador para el pueblo cubano, porque el pueblo tiene miedo".

Asimismo, respecto al Ejército cubano, Matos sostiene que "los militares saben que el hermano, Raúl Castro es una pantalla, aunque Fidel diga que es la continuidad. Fidel necesita que la gente crea que existe esa continuidad, porque él siempre ha vivido con temor a los atentados".

Esa presión internacional podría llegar, por ejemplo, por la parte del turismo. "Si Castro pierde el tu-rismo, él mismo se está cortando la yugular".

El que fuera comandante de la revolución subraya que el mismo Castro "está empecinado en un final apocalíptico, enfrentándose a Estados Unidos. A él, estoy se-guro, que le gustaría acabar su régimen con una ocupación de las tropas americanas, para que, de alguna manera, se ocultase su fracaso".

En cuanto a esa aureola de romanticismo que sigue teniendo la revolución de Castro, Matos matiza que "hay que desengañarse. Castro es un farsante, un criminal, es como Stalin, como Pol Pot en Camboya. Castro ha convertido Cuba en un prostíbulo intercional".

Hubar Matos quie-re dejar constancia tanto en su publicación como en sus mensajes por los diferentes foros internacionales que las nuevas generaciones de cubanos de conocer la verdad. "Deben saber qué paso, quiénes fueron los verdaderos revolucionarios".

Castro, en sus días de Sierra Maestra, según relata Matos, ya decía que "después de esta guerra enfrentaré a otra con Estados Unidos". Asimismo, el ahora secretario general de la organización Cuba Independiente y Democrática señala cómo en un viaje a Irán, Castro dijo en aquel país que "Irán y Cuba podrían po-ner de rodillas a los americanos".

Huber Matos sostiene que Castro es una persona con miedo, pero que no lo expresa.

En esta cruzada por la democratización de Cuba, Matos insiste que no cejará en lo que le reste de vida de intentar que la democracia, la transición, vuelva Cuba.

Tras su paso por las Islas, Huber Matos recalará, nuevamente, en Miami, para desde allí programar nuevas visitas a otros países con la intención de que el mundo democrático se enfrente al dirigente cubano Fidel Castro, con el convencimiento de que sólo así llegará la libertad a Cuba.

HUBER MATOS BENÍTEZ SECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN CUBA INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA