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España, OBLIGADA a no fallar

Lo que iba a ser un partido de trámite frente a Irlanda del Norte se ha convertido en un choque trascendental para la clasificación de los de Iñaki Sáez para la Eurocopa de 2004. La vuelta de Rubén Baraja será la principal novedad en el once inicial español.
AGENCIAS, Belfast
11/jun/03 11:30 AM
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La selección española necesita recomponer la figura, reencontrarse consigo misma y amarrar los tres puntos ante Irlanda del Norte si no quiere que el camino hacia la Eurocopa 2004 se convierta en un camino tortuoso y más difícil de lo que se preveía tras el sorteo y los cuatro primeros partidos.

La derrota del pasado sábado en Zaragoza contra Grecia (0-1) ha convertido el encuentro de Windsor Park en un compromiso vital, en el que todo lo que no sea un triunfo del equipo de Sáez puede encender las luces de alarma.

España podía haber certificado su clasificación entre La Romareda y la capital norirlandesa, pero el gol de Giannakopoulos dio una vi-da inesperada al liderato del Grupo 6, que sigue en poder de España, pero ahora con una escasa ventaja sobre Grecia y Ucrania, que se miden también hoy en Atenas.

La suerte que tiene el cuadro de Sáez es que sigue dependiendo de sí misma, que tenía margen suficiente como para cometer un error. Pero sólo uno, de manera que un encuentro que casi se catalogaba de trámite ha pasado a tener una gran trascendencia, tanto que Sáez ha explicado a sus pupilos que tiene que afrontarlo como una eliminatoria de Copa a partido único.

A recuperar la sonrisa

Un triunfo en Belfast devolverá la sonrisa a la selección española y de paso servirá para reemprender el rumbo hacia Portugal 2004, aunque ya sin la suficiencia expresada hasta el sábado. La teoría indica que España tiene también la fortuna de enfrentarse a la "cenicienta" del grupo. Irlanda del Norte que es actualmente el peor equipo de las islas británicas.

El cuadro de Sammy McIlroy, que camina fuera de los cien primeros de la clasificación de la FIFA, lleva diez encuentros sin ganar y un total de 882 minutos sin marcar tanto alguno. Por lo tanto, es el último clasificado del grupo, con tan sólo un punto (0-0 ante Ucrania) y ni un solo gol.

Estas cifras lo dicen todo de una selección que dista mucho de aquella que sorprendió a España en el Mundial' 82 y que también estuvo en el de México' 86.

McIlroy, a quien defienden históricos del fútbol norirlandés como Liam Brady, tiene cada vez que hace una convocatoria tremendos problemas para formar un grupo competitivo. Las bajas de hombres como Keith Gillespie, Steve Lomas, James Quinn o Phil Mulryne, merman su ya justo potencial. Por ello, el técnico norirlandés ha tenido que apostar por la juventud, por echar mano del orgullo y decirle a sus inexpertos pupilos que se deben de olvidar de los nombres y la fama de sus rivales y defender con todo la camiseta de Irlanda del Norte.

Sáez y sus hombres, por su parte, no quieren más disgustos. Este es de los partidos que, como diría Luis Aragonés, hay que ganar "por lo civil o lo criminal".

Por encima de la teoría que señala una España tremendamente superior, que debe vencer sin apuros y con gran calidad, debe aparecer un equipo muy concentrado para evitar una nueva sorpresa y eficaz para aprovechar las ocasiones que se presenten.

El seleccionador, como tenía previsto, hará varios cambios respecto al once que saltó al césped de La Romareda. El primero y más significado es el regreso de Rubén Baraja, quien faltó a la cita aragonesa por sanción y que dará más frescura al doble pivote de la medular y aportará su fuerza y su llegada al área rival, dato fundamental a la vista de que en teoría los hombres más ofensivos van a disponer de pocos huecos y van a estar más marcados. De hecho, entre los dos últimos enfrentamientos entre ambos el vallisoletano ha conseguido tres tantos.

Raúl González intentará resarcirse de su discreto partido ante Grecia y trabajará por volver a tirar del carro, aunque lo tendrán que hacer todos para sacar a la selección española de una situación que se ha complicado sobremanera.

España debe salir sin reservas a por el triunfo, pero con atención y cuidado para no dar opción a un rival que a Italia no se lo puso tampoco muy fácil la semana pasada en el amistoso de Campobasso.