Sucesos

Un juzgado-infierno

Sobrecarga de trabajo, malas condiciones higiénico-sanitarias, guardias estresantes y falta de tiempo para comer son algunas de las quejas de los 57 funcionarios del partido judicial de Arona, que han comunicado a la Junta de Personal y a la Dirección General su situación laboral.
EL DÍA, S/C de Tenerife
14/jun/03 10:11 AM
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Los funcionarios titulares e interinos del partido judicial de Arona han denunciado nuevamente la situación laboral que llevan padeciendo desde hace años y que, últimamente, se ha agravado con la implantación de los juicios rápidos, llegando al extremo de trabajar hasta 12 horas diarias que se pagan a 1,80 euros. Indican que estas dietas no les da ni para el desayuno, el almuerzo, la cena ni tampoco para el transporte.

Los funcionarios en su totalidad han remitido a la Junta de Personal y a la Dirección General de Justicia del Gobierno de Canarias un escrito con 57 firmas donde expresan su malestar en unos órganos judiciales donde la labor llega a ser "agobiante y estresante" cuando de guardias se trata, ya que los funcionarios suelen cobrar 200 euros brutos.

El horario de la guardia oficial -que no real- que se realiza en los órganos judiciales de Arona es de nueve de la mañana a dos de la tarde y, de cinco de la tarde a ocho de la noche, aunque han tenido días en los que salen hasta las dos y media de la madrugada. La petición que han realizado los trabajadores del órgano judicial de Arona es que los responsables visiten cualquier día de la semana las mencionadas instalaciones y que tanto sindicatos como la Junta de Personal procedan al estudio minucioso y serio de la situación y que se adopten medidas como el aumento de plantilla, personal de apoyo, aumento de retribuciones o que se recompensen las horas extras.

Increíble, pero cierto

Los juzgados de Arona siempre han sido calificados como "peculiares" por las deficiencias y el colapso en asuntos que ha arrastrado desde su creación. Actualmente, se pueden llegar a contabilizar por guardia semanal entre 50 o 60 detenidos, lo que es impensable en juzgados no sólo de la Isla, sino incluso de la provincia o el resto de las comunidades autónomas.

Con la implantación de los juicios rápidos en abril de este año, que conllevan toda la tramitación para la celebración de los mismos, la "situación -según los funcionarios- ha empeorado notablemente, ya que la jornada laboral semanal en las guardias penales se alarga hasta las 90 horas, acabándose normalmente entre las diez y las once de la noche e, incluso, en más de una ocasión, algunos compañeros se han quedado hasta las dos y media de la madrugada". Normalmente, en las dependencias se han reunido, en un solo pasillo, hasta 40 personas. Al hilo de esto se suma que cuando hay detenidos, algunos inmigrantes ilegales que han llegado en pateras, lo mínimo que se atiende es a 18.

Las instalaciones del Juzgado de Guardia son las "peores y donde no se puede limpiar; el cúmulo de polvo y el ambiente cargado hace insostenible la situación".

Un bocadillo y rápido

Los funcionarios tienen que hacer un desembolso económico para pagarse el almuerzo e, incluso, la cena. Por otra parte, la capacidad laboral que desarrollan a esas horas y después de un duro día de tomar declaraciones se ve mermada por el cansancio.

En el escrito remitido por los funcionarios se comenta, además, que "algunas compañeras han tenido que alquilar un apartamento durante su semana de guardia, previendo la posibilidad de tener que quedarse a pernoctar en el mismo ante la posible extensión del horario. Asimismo, hemos llegado al punto de no poder disfrutar de nuestras familias".

El transporte es otro de los inconvenientes que se unen a las quejas funcionariales, ya que el horario de guaguas hasta Santa Cruz de Tenerife, donde vive la mayoría de la plantilla, acaba a las diez de la noche, con la imposibilidad de que puedan desplazarse si no cuentan con otro medio de transporte.

Desde pulgas hasta...

Las condiciones higiénico-sanitarias donde desarrollan su trabajo estos funcionarios son "penosas". Los juzgados se encuentran en un semisótano del edificio Valdés Center de Los Cristianos, donde "sólo existe uno que cuenta con luz natural; carecen de ventilación al no tener ventanas y el aire acondicionado lo único que hace es darle vueltas al mismo aire viciado y, teniendo en cuenta que, muchas veces, algunos de los detenidos presentan cuadros típicos de enfermedades contagiosas; se podrá imaginar el peligro que pueda subyacer en dichas circunstancias".

Entre los funcionarios ya se han dado casos de alergias, conjuntivitis y picaduras de insectos desconocidos. Estas condiciones de insalubridad han llevado a los trabajadores a coger bajas por dolores cervicales, lumbalgias, depresiones y estrés que constan en la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia o el Ministerio de Justicia.

Estos problemas se ven unidos a que los olores que proceden de los calabozos son insoportables.

El Sindicato Unificado de Policía se ha solidarizado con las quejas de estos funcionarios.