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JAIME DE URIOSTE ARANA DECANO DEL CUERPO CONSULAR DE LA PROVINCIA DE S/C DE TENERIFE

"Los consulados se convertirán en agencias comerciales"

El pasado 6 de junio, la asamblea general del Cuerpo Consular acreditado en la provincia de Santa Cruz de Tenerife designó a este boliviano como nuevo decano para los próximos dos años.
A. REVERÓN, S/C de Tfe
15/jun/03 18:08 PM
Edición impresa

Aunque es boliviano de nacimiento, llegó a España hace 45 años y, desde 1968, ostenta el cargo de cónsul de Bolivia en la provincia tinerfeña, que a partir de ahora compaginará como nuevo decano del cuerpo consular. Ca-sado con una palmera, con dos hijos y con dos nietos, asegura que se siente canario ante todo, y que en esta nueva etapa tratará de "humanizar" la representación de los cónsules en toda la Isla. También intentará que se intensifique la relación con las instituciones y estamentos públicos.

- Ante este nuevo reto, ¿cuál será su filosofía de trabajo y cuáles son sus objetivos primordiales?

-Sobre todo, conseguir que el cuerpo consular esté vinculado con todos los estamentos públicos y sociales de Tenerife y que nuestra actividad redunde en beneficio de Canarias y de España, lo que se traduce en "humanizar un poco más nuestra representación".

- ¿Y cómo pretende llevar a cabo este objetivo?

-Realizando actividades en las que la participación del cuerpo consular sea suficientemente im-portante para conseguir la movilización del mayor número de ciudadanos posible, como, por ejem- plo, a través de la organización de eventos culturales que acerquen la cultura de estos países tanto a los emigrantes como a los canarios, así como convocar reuniones mensuales con las distintas autoridades de la Isla para cambiar impresiones y estrechar la relación.

-¿Usted cree que esta figura ho-norífica, como es la de cónsul, tiene una labor efectiva en los tiempos que corren?

-Hay que tener en cuenta que vivimos una época de globalización donde las fronteras casi desaparecen, los conceptos se generalizan y los países se acercan cada vez más unos a otros. Nuestra fi-gura en este contexto es la de acercar esas relaciones y acrecentar al máximo la conexión con los go-biernos y los ayuntamientos.

-¿Entonces cuál es la visión que tiene la población del cónsul? ¿Piensa que es una figura cercana o que realmente se desconoce su verdadera labor?

-Desgraciadamente, no se co-noce la labor que realiza un cónsul en beneficio de la cultura y las relaciones comerciales del país. La gente cree que sólo tenemos una intensa vida social con presencia en cócteles, fiestas o almuerzos, y no se dan cuenta que la labor del consulado es defender los intereses del ciudadano y fomentar las relaciones comerciales, respondiendo a la petición de las empresas que lo soliciten en cuanto a exportaciones.

-¿Y siempre ha sido así o a lo largo de los años el papel de los consulados ha cambiado según las necesidades y el avance de la sociedad?

-Cuando llegué, era el único boliviano y después de 35 años se ha incrementado el número de paisanos legales e ilegales, llegando casi a los 2.000. Un hecho donde creo que el consulado ha realizado una importante labor. Antiguamente, la actividad se centraba en aspectos comerciales. Ahora esas relaciones han disminuido, pero el consulado ha incrementado la actividad en cuanto a la realización de trámites para partidas de nacimiento, certificaciones o simplemente el asesoramiento a los ciudadanos que lo precisen.

-Siendo así, ¿por qué el cierre de algunos consulados en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y el traslado de algunos a Las Palmas de Gran Canaria?

-Uno de los motivos es que la mayoría de cónsules no son de carrera sino honorarios, que como yo, no percibimos retribución económica alguna y los gastos los asumimos nosotros mismos. También se debe a que el concepto de la Unión Europea en el de conseguir una sola Europa no es viable la función de los consulados y, por ello, se está tratando de reducir su función para convertirse con el tiempo en simples agentes comerciales, junto con el factor del nú-mero de ciudadanos, ya que si en una determinada región no hay población suficiente, no hay por qué instalar un consulado.

-Teniendo en cuenta el fenómeno que se está viviendo con la inmigración, ¿cómo lo ve usted desde su cargo?

-El problema de la inmigración ilegal está llegando a circunstancias preocupantes. Hay que buscar una fórmula para que este tipo de inmigración pueda venir a trabajar a España a través de los trámites legales para reducirla, porque no beneficia ni al estado receptor ni a los países de origen. Va a ser imposible parar este fenómeno, pero sí se puede intentar que estas personas consigan todas las garantías legales y que puedan desarrollar su actividad aquí.

-¿Cuál es el papel del consulado en este tema?

-Nosotros no podemos ir en contra de las leyes y, por lo tanto, lo único que podemos hacer es informar a los ciudadanos, orientarles y aconsejarles para que vuelvan a sus países.

-En cuanto al papel diplomático en este tipo de aspectos, ¿sigue siendo Canarias una pieza clave en la relación entre África y Latinoamérica, como lo ha sido siempre?

-En estos momentos África va a necesitar nuevos productos y España es el puente obligado para ello, y también para las relaciones entre Latinoamérica, Argentina, Cuba y Venezuela. Esto es lo que ha convertido a Canarias en punto importante, junto a las acciones revolucionarias del siglo XIX. Los revolucionarios con sangre canaria defendieron la libertad de los pueblos de América y por ello nos parecemos en sus costumbres, formas de hablar y comunicar.

-¿Entonces los bolivianos o cualquier latinoamericano se sentirá integrado como pasa con usted en la cultura canaria antes que otros?

-Al llegar aquí, el inmigrante tiene que asumir que, si quiere ser feliz, debe integrarse en esta sociedad y en su cultura y tradiciones. En este sentido, se tienen dos patrias, la romántica que es donde uno nace, y la real, donde se trabaja y se forma la familia, pero yo les recomiendo a mis paisanos que nunca pierdan sus recuerdos y tradiciones de origen.

-¿Y cómo se consigue eso?

-Antes había que estar pendiente del teléfono y eso suponía, desde luego, un gran coste económico, pero ahora, y gracias a internet, los inmigrantes están conectados constantemente con sus lugares de origen. Esto es una forma de sobrellevar ese desarraigo que se sufre sobre todos en los primeros años de estancia, quizás los más duros por la soledad y la adaptación a otra forma de vida.

JAIME DE URIOSTE ARANA DECANO DEL CUERPO CONSULAR DE LA PROVINCIA DE S/C DE TENERIFE