Cultura y Espectáculos

Notas y anécdotas

Más de 6.000 estudiantes comenzaron ayer las Pruebas de Acceso a la Universidad, en una jornada marcada, como es habitual, por el nerviosismo y la ausencia de incidentes. Del total de aspirantes, que conocerán los resultados el día 25, sólo 46 proceden ya del extinto COU.
17/jun/03 20:18 PM
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un examen". "Además, si voy a estudiar Informática, hacer un examen de Lengua no creo que vaya a servir de mucho", afirma.

Sin embargo, para Emiliano, estudiante del IES de Los Cristianos y futuro alumno de Económicas de la ULL, la selectividad no es tan crucial, "porque nos preguntan lo que hemos estado trabajando todo el año". "Creo que el que no aprueba es porque no ha estudiado", indica el alumno, y ofrece su receta particular contra los nervios: "No tienes que pensar en lo que tienes a tu alrededor. A veces ves a los demás rellenando folios y folios a última hora, pero tú tienes que ir a lo tuyo, confiando en tus capacidades".

"La selectividad no es ni muy difícil ni muy fácil", concluye el estudiante, aunque "lo que sí que no veo bien es la futura reválida", objeta.

En La Gomera, La Palma y El Hierro, al haber menor número de aspirantes, las pruebas tanto de alumnos Logse como de COU se están celebrando en Institutos de Enseñanza Secundaria. En la provincia de Las Palmas, un total de 3.180 alumnos se matricularon para la realización de las pruebas de acceso, llevadas a cabo íntegramente en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Los alumnos se examinan en el campus universitario de Tafira, así como en los municipios grancanarios de Guía y Vecindario, mientras que también se han convocado exámenes en el instituto San Diego de Alcalá, de Fuerteventura, y tmbién en el Blas Cabrera Infante de Lanzarote.

Las semanas de estudio previo se juzgan ahora. Los alumnos se acuerdan del tema que no estudiaron, por improbable, pero que ahora no parece tan descabellado que caiga; del que machacaron más, que los profesores no tendrán la bendita idea de incluir en el examen, claro está, y del 75 por ciento restante, cuestiones que se han estudiado hasta la saciedad pero que ahora parecen como colgadas con pinzas rotas en un tendedero sacudido por el viento. Los malos vicios no ayudan, les han advertido, pero nadie se atreva a negarles hoy el cigarrillo, la goma de mascar o la breve escaramuza contra las propias uñas. Los pensamientos sobre el futuro se arremolinan por última vez antes de que un profesor pida silencio y comience a pedir nombres y carnés, ritual previo a la entrada por la puerta del futuro. Los deseos nerviosos de suerte silencian al fin las aulas y el desafío comienza.

Más de 6.000 preuniversitarios comenzaron ayer en las dos universidades del Archipiélago las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), conocidas como selectividad, 3.011 de ellos, concretamente, en la Isla de Tenerife.

El campus universitario de Guajara fue el escenario de las pruebas, convertidas desde primeras horas de la mañana en un auténtico hervidero de estudiantes que bullían agitados por encontrar sus aulas. Esta vez, sólo 46 de ellos procedían del extinto Curso de Orientación Universitaria (COU), mientras que el resto concurría desde el Bachillerato Logse.

A pesar de que aún no llega la nueva reválida, que irá unida a una segunda prueba en los centros correspondientes, las perspectivas sobre el polémico examen continúan siendo de lo más dispar. Así, para Manuel, profesor de Ciencias en un instituto santacrucero, la experiencia nos dice que "a primera hora la histeria es colectiva, pero por la tarde, y al día siguiente, los nervios empiezan a quedarse en casa". El profesor incide en que, aunque parezca paradójico, "el último día sí hay que cargar a los alumnos de nervios, porque ya se consideran veteranos y tienen ganas de acabar". En este sentido, relata la anécdota de un año "en que, en la tercera jornada, alguno hizo el examen como un tiro para ir a ver un partido del Mundial".

El nivel del alumnado, prosigue Manuel, ha bajado mucho en Logse en los últimos años, respecto al COU, "hasta el punto de que si los profesores no nos adaptamos, muy pocos pasarían". Pero el problema no es sólo del sistema educativo, "que ha acostumbrado al alumno a pasar de curso sin esfuerzo", matiza, ya que también residen en el fondo causas "sociales" que el profesor sitúa en "el entorno, la televisión o internet, los cuales contribuyen a restar inclinación al estudio", señaló.

La selectividad, que se extenderá hasta mañana, miércoles, transcurrió sin incidentes, incluidas las preguntas del examen, en la que no faltaron "clásicos", como por ejemplo la revolución industrial, los nacionalismos o el franquismo y la transición democrática en la asignatura de Historia.

La perspectiva de los alumnos es igualmente significativa. Rafa, alumno de un IES de Puerto de la Cruz, reconoce que no le ha ido del todo bien en esta prueba, y a pesar de que piensa estudiar Ingeniería Informática en una universidad privada, ve "inútil" la selectividad, "porque no es normal ni justo que te lo juegues todo en

Las calificaciones se entregarán a cada alumno en su centro el día 25 y se publicarán en internet en www.ull.es y www.ulpgc.es. Por lo que respecta a las anécdotas y pequeños incidentes que cada año se registran, hay que recordar que entre éstos priman las dificultades de ubicación de algunos alumnos, que no encuentran el aula en que deben examinarse a causa de los nervios, o los suscitados por otros, que pierden el código de barras adhesivo que facilita la corrección anónima. Este sistema, introducido en los últimos años, posibilita que el profesor no sepa el nombre de la persona a la que está evaluando, recuperando su identificación más tarde gracias a la localización del ejercicio en una base de datos informática sobre el citado código. Alguno llegó ayer también tarde a los exámenes, a pesar de que el común de los alumnos suele estar en las Facultades sobre las 9:15, ya que a las 9:45 son convocados para entrar en las aulas y "darle la vuelta" al examen a las diez. Por otro lado, la anécdota del año de estas pruebas saltaba ayer en Cádiz, donde un error en la distribución del análisis de texto de Lengua y Literatura a un grupo de alumnos obligaba a la Consejería de Educación de esa provincia a aplazar hasta hoy el examen, afectando a casi 30.000 aspirantes, ante la eventualidad de que los alumnos que vieron en qué consistía la prueba posterior se aprovecharan de ello o difundieran su contenido.