Sucesos

Ángel Acebes, en el funeral por los dos guardias civiles

La capilla ardiente se instaló en la Subdelegación del Gobierno. Al segundo jefe de la Comandancia de Albacete y al médico se les impuso la Cruz de Plata al Mérito. Antonio Lázaro, que fue herido grave, se halla consciente.
EFE, Albacete
19/jun/03 10:11 AM
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El segundo jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Albacete, Isidoro Turrión, y el doctor Francisco Naharro, que murieron el martes a consecuencia de los disparos efectuados por el ex jefe de la Comandancia, Antonio Peñafiel, fueron ayer despedidos en un funeral que se ofició en la catedral de Albacete, presidido por el ministro del Interior, Ángel Acebes.

Los féretros con los restos mortales de ambos llegaron pasadas las 13:00 horas al templo, donde el vicario general de la Diócesis de Albacete, Luis Marín, asistido por el secretario del arzobispo general castrense, ofició los funerales, a los que también asistió el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, José Bono.

Dos columnas de guardias civiles formaban a ambos lados de la escalinata de la catedral cuando llegaron los féretros con los cuerpos de Francisco Naharro, padre de la delegada del Gobierno en la región, Encarnación Naharro, que será enterrado hoy en Peñas de San Pedro (Albacete), e Isidoro Turrión, que recibió sepultura, tras el funeral, en el Cementerio Municipal de Albacete.

Emoción y dolor

A la salida del templo, en cuyos alrededores se congregaron centenares de personas durante la celebración del funeral, se vivieron escenas de emoción y dolor cuando los compañeros de los fallecidos entonaron el himno de la Benemérita y la mujer de Isidoro Turrión sufrió un desfallecimiento durante el acto.

Antes del funeral, en la capilla ardiente que se instaló en la Subdelegación del Gobierno, el ministro del Interior impuso la Cruz de Plata al Mérito de la Guardia Civil a los dos fallecidos en el trágico suceso ocurrido en la Comandancia albaceteña, donde el teniente coronel Antonio Peñafiel mató a tiros a Turrión y Naharro, hirió al jefe de la Comandancia, Antonio Lázaro Gabaldón, y después se disparó.

Antonio Lázaro Gabaldón y Peñafiel continúan ingresados en la Unidad de Reanimación del Servicio de Anestesia del Hospital General de Albacete y, según el último parte médico facilitado, el primero de ellos evoluciona favorablemente y se encuentra consciente y orientado, con respiración espontánea.

Peñafiel, por su parte, se encuentra estable dentro de la gravedad, permanece con ventilación mecánica y sedorelajación y presenta un edema cerebral.

La familia de éste ha exigido, en un comunicado enviado a los medios de comunicación, que la pertinente investigación que se lleve a cabo, "tanto de forma interna en la Guardia Civil como por parte judicial", de este suceso "se lleve a término con todas sus consecuencias" y traslada a los familiares de las víctimas su "más sentido pésame".