La Laguna

Trabajo sin barreras

La fundación de la ONCE Fundosa Social Consulting trabaja en el municipio lagunero para fomentar la integración laboral de los discapacitados.
A.REVERÓN, La Laguna
29/jun/03 14:27 PM
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A.REVERÓN, La Laguna

José Miguel García Sánchez es funcionario del Ayuntamiento de La Laguna, donde realiza su labor profesional desde hace mucho tiempo en la Oficina Municipal de Información al Consumidor, pero, al contrario que sus compañeros, la miopía magna que sufre le supone una pérdida parcial de su visión, y una gran hándicap en su puesto de trabajo.

Un obstáculo aparente que, según José Miguel García, "se ha resuelto casi al completo" gracias al acuerdo que se firmó la pasada semana entre la fundación de la ONCE Fundosa Social Consulting y el Ayuntamiento de La Laguna para fomentar la readaptación de las personas discapacitadas a sus puestos de trabajo.

Por el momento, este funcionario es el único de la plantilla del consistorio que goza de este acuerdo, pero asegura que "de toda España, el Ayuntamiento lagunero es uno de los que realiza más contratos con discapacitados, aunque se debería establecer por norma un cupo de un dos por ciento para contar con este colectivo en las plantillas fijas".

Con respecto a las facilidades que aporta este acuerdo, se encuentra la incorporación de nueva tecnología que muchas veces alcanza un coste muy elevado, pero que, como opina José Miguel García, "me permite realizar todo lo que hace otro funcionario con mi misma categoría".

Gran labor social

En este sentido, García Sánchez dice que "esta labor social casi no se conoce y hay que tener en cuenta que se abre todo un mundo ante ti. Si no existiese esto, no podría ni estar trabajando ni seguir estudiando como lo hago ahora, ya que después de verme obligado a abandonar mis estudios de derecho, los he podido retomar gracias a esta ayuda".

Una ayuda de la que se encarga esta fundación de la Organización Nacional de Ciegos Españoles y que se centra en la integración laboral del discapacitado en el municipio de La Laguna, a través de una subvención del Fondo Social Europeo para conseguir que tanto las empresas públicas como las privadas contraten a un determinado número de empleados con alguna discapacidad.

Después de detectar a los demandantes, la fundación se encarga de entrevistarlos personalmente y realizar un perfil profesional acorde con lo que solicita el empresario, quien procede a su contratación tras el correspondiente curso de formación y preparación que reciben los futuros empleados.

Además, esta fundación se encarga de sensibilizar a los empresarios a través de diferentes campañas informativas para que contraten a este tipo de personas e intentar que sean los propietarios de las empresas quienes cada vez más demanden sus servicios para sus negocios.

En este sentido, desde la ONCE recalcan que "lo que pretendemos es la incorporación del discapacitado a su puesto de trabajo y que lo conserve, y para ello contamos con la tecnología que juega a nuestro favor, poniendo como ejemplo el sistema de voz adaptado que utilizamos para los ciegos y que les permite una gran autonomía a la hora de realizar sus labores".

En relación al material que se facilita y al coste que supone para la fundación, destacan que "es caro, pero por ahora se puede hacer frente económicamente a ello. A pesar de este inconveniente, confiamos en que cada día sean más los discapacitados que lo necesiten, porque eso supone que cuentan con un empleo".

La tecnología

Para estos discapacitados, la tecnología se convierte en su forma de vida dentro del ámbito laboral, y muchas veces en su "tabla de salvación". En el caso de José Miguel García, que cuenta con una notable pérdida de visión, su trabajo no sería posible sin un material que cuenta con un alto coste. Por ejemplo, para la ampliación de los textos, cuenta con la denominada "telelupa" que hace la misma labor que los aparatos de las hemerotecas, y que en el mercado alcanza los 1.800 euros. También se han incorporado los programas informáticos de magnificación de las pantallas del ordenador que van acompañados de un sistema de voz adaptado, por el que el discapacitado puede escuchar cada una de las acciones que va realizando en cada momento. Otra de las novedades en este aspecto es la máquina "perkins", que funciona como una tradicional máquina de escribir, pero que en sustitución de las letras es capaz de transcribir en braille. Para gente como José Miguel García, este servicio supone un cambio radical en sus funciones y en su vida diaria, porque, de otra forma, no podrían acceder a un puesto de trabajo en condiciones, ni a competir con las mismas ventajas que el resto de compañeros de profesión.