Tenerife
EDITORIAL:

Tambores de guerraAsuntos para no olvidar


EL periódico
29/jun/03 12:17 PM
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de Las Palmas que surgió en su día para luchar por la división de Canarias (Santa Cruz de Tenerife era la capital de la provincia única), escisión que consumó una dictadura en 1927 y que tantas desgracias ha traído a los isleños desde entonces porque inflamó el pleito insular que venía arrastrándose, nos llamó el pasado día 25 a los de "enfrente" desvergonzados. Según parece, G. Canaria nos ha declarado la guerra.

Como a Ican no le fue bien ni en G. Canaria ni en el resto del Archipiélago y Román Rodríguez está empeñado en que los impuestos de los canarios -entre ellos los de los tinerfeños, palmeros, gomeros y herreños- alimenten su sueldo -su- ponemos que lo quiere sustancioso-, y como las cosas a la provincia de Las Palmas le han ido mal políticamente, porque Soria, del PP, arrasó en las elecciones, pues eso, descarga sobre nosotros y, repetimos, nos llama "desvergonzados" a los tinerfeños, haciéndonos unas advertencias temibles.

No exageramos. Lean este párrafo, que no tiene desperdicio: "Pero no lo tendrán fácil. Presagiamos reacciones en cadena que van a amargarles la vida y hacerles preguntarse, una y mil veces, si mereció la pena retratarse a cara de perro. Si no rectifican, ahora que aún están a tiempo, serán el mejor estímulo para rearmar el orgullo de Gran Canaria". Y hasta habla de invasores cuando advierte a Soria: "Que no se pase en la permisividad y el compadreo con el socio tinerfeño (el subrayado es nuestro). Que marque fronteras al invasor y que no arriesgue su propio capital político con facilidades que Gran Canaria no entenderá ni perdonará. La desvergüenza consentida trae riesgo para todos".

Como ven, puro resentimiento, y amenazas. Cuando Tenerife con su esfuerzo y después de aguantar múltiples agravios y rapiñas reacciona y empieza a recuperar la importancia que nos arrebataron, algunos políticos recrudecen el pleito insular. Y nos preguntamos: ¿Pero qué necesidad hay de ellos, de Román Rodríguez y otros perdedores grancanarios, si fueron derrotados en las urnas en su propia isla y en todo el Archipiélago? No creemos que por ellos vaya a desatarse una "guerra", porque no son necesarios y ni merecen ser tenidos en cuenta en la política canaria. Y ojo con los grancanarios o canariones políticos, ojo Tenerife, ojo resto de Canarias, que siempre han querido todo para ellos, desde tiempos pretéritos, porque creen que son universales y por eso "primero, yo; después, yo; siempre, yo; y, si sobra algo... para mí". Alerta porque Soria, Pérez y otros de allá barren limpio para su casa. Así lo están demostrando. De canarios, poco o nada; de canariones, todo.

Confiamos en que los que nos van a gobernar desde ahora y durante cuatro años tengan cordura en los nombramientos y demás actuaciones, y aplaquen a los violentos políticos. El pleito puede desaparecer con menos egoísmos, con más equilibrios insulares. Y, por favor, busquen un empleo a cada uno de esos conflictivos, aunque sea de ordenanza, que es éste un trabajo digno. A ver si no corre la sangre.

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EL FLUJO DE PATERAS no cesa. El drama de todas estas personas que se ven obligadas a abandonar su país de origen en busca de un paraíso que la mayoría de las veces se torna en infierno ha empezado a volatilizarse en nuestras conciencias, precisamente por su cotidianeidad, y no es justo ni razonable.

Años llevamos reclamando a las autoridades estatales y autonómicas que activen unos mecanismos de impermeabilización para evitar la llegada masiva de indocumentados a nuestras costas. Por su bien y por el de los residentes en el Archipiélago.

Pinta un nuevo panorama político. Marcial Morales, a Dios gracias, ha recogido su acta de concejal en su pueblo majorero. Además, el Partido Popular se va a hacer cargo de la Consejería de Empleo y Asuntos Sociales, y el pacto firmado entre nacionalistas y populares para la gobernabilidad de las Islas recoge un interesante capítulo sobre la inmigración.

Consiste en la firma de un Plan Integral que contemple una cooperación para el desarrollo de los países del África subsahariana, un incremento de recursos para el control de las fronteras de Canarias (el famoso SIVE), un reparto de inmigrantes por la red nacional de centros de acogida; implicar a las instituciones en la resolución de la problemática, y que se implante la Policía Europea de Fronteras.

Este es el camino idóneo, pero, por el bien de todos, hay que recorrerlo con seriedad y responsabilidad.

Asuntos para no olvidar

* El presidente del Cabildo de Tenerife sigue dudando del descenso delictivo anunciado por el Ministerio del Interior. Está claro que Acebes incumple los compromisos con Tenerife en cuanto a medios humanos y técnicos para luchar contra la delincuencia.

* El Hierro ha reclamado al Servicio Canario de Salud que preste un mejor servicio para los enfermos de la Isla. El nuevo hospital carece de especialistas y servicios de primera necesidad. ¿Cuántas veces deberán reivindicar los ciudadanos de esa Isla algo que es de justicia?

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