Internacional

Berlusconi lleva el escándalo a la Eurocámara en su estreno

Propuso para el papel de "capo" nazi a un eurodiputado alemán que lo criticaba. Su salida de tono redujo a la nada la cuidada presentación que había realizado de las prioridades de la presidencia italiana de la UE.
COLPISA, Bruselas
3/jul/03 18:17 PM
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Silvio Berlusconi metió ayer la pata estrepitosamente ante el pleno de la Eurocámara, y una vez en ello se negó a enmendarla, aguando la solemne presentación parlamentaria de la presidencia italiana de la UE, y dando alas a los críticos que no ven en él a la persona adecuada para dirigir Europa durante los próximos 6 meses.

Presentaba Berlusconi el pleno de la Eurocámara, por la mañana, el programa de la presidencia italiana de la UE, que comenzó el martes. La cosa no le iba mal: tras un discurso centrado en los valores europeos y en las preocupaciones que aquejan a los líderes comunitarios y a sus ciudadanías, había recogido buenos frutos en el hemiciclo que, a pesar de las grandes polémicas que lo rodean y sólo con diferencias de matiz, le habían tendido una especie de guante blanco.

En esto, le llegó el turno de la palabra a un librero alemán, Martin Schulz, de adscripción socialdemócrata, que ha desempeñado diferentes cargos en organizaciones locales o regionales del SPD.

Schulz decidió no privarse y, en su intervención, se declaró preocupado porque "el virus del conflicto italiano de intereses se vea transferido al nivel de la UE".

Tal pareciera que a Berlusconi le hubieran clavado un rejón de castigo, porque reaccionó virulentamente, cambiando 180 grados el moderado discurso que había mantenido hasta entonces.

Le dijo al eurodiputado alemán "estar al tanto de que un productor está haciendo en Italia una película sobre los campos de concentración nazis. Le voy a sugerir su nombre para "capo" de uno de ellos. Daría perfecto".

La consternación se adueñó de la sala. Pat Cox, presidente de la Eurocámara, le pidió a Berlusconi que rectificara sus palabras, reclamación esta que reiteraron varios diputados. Pero el italiano se mantuvo en sus trece, -dijo que se había expresado "con ironía", y calificó a algunos eurodiputados de "turistas políticos"-, y la presidencia italiana de la Unión se inició con una monumental bronca entre esta singular institución de la UE que es el Parlamento, y este singularísimo personaje que es Silvio Berlusconi.

La primera de las temidas meteduras de pata de Berlusconi ha creado una grave ruptura en su coalición de centro-derecha, la Casa de la Libertad, y dos de sus cuatro partidos se han desmarcado de inmediato.